Uno de los principales mensajes de Javier Milei y de quienes se referencian en él es la crítica a la casta, entendiendo a esta como aquellos quienes son dirigentes políticos. Más allá de lo curioso del término utilizado ya que él mismo es un dirigente político que interactúa con otros dirigentes políticos para la conformación de su espacio electoral, el término le sirvió para llegar al ideario popular identificando patrones de conducta comunes a un cierto número de personas y situándose él en las antípodas de dicho sector, al menos discursivamente.
Lo dijimos hace unos días, ‘Entonces surge Milei sin propuestas propias sino como antítesis de lo establecido. Sus ‘propuestas’, tal como él mismo lo reconoce, es ir en el sentido inverso del que políticamente se vino hasta ahora. No hay propuestas rupturistas sino el antagonismo de lo establecido, y si lo establecido no satisface, ¿Por qué no probar con lo contrario?
Por eso Milei molesta tanto a lo que él define como ‘casta’ política, porque sus ideas exponen el fracaso de lo que se hizo hasta ahora. No son ideas superadoras, no son ideas disruptivas, son lo contrario a lo que se hizo, y en la cabeza de muchos entonces el razonamiento es ‘si no pudimos con blanco, entonces probemos con negro’.’
Pero no basta con copiar, hay que, al menos, adecuar la realidad.
Esta es una realidad que se vive a menudo en quienes buscan replicar modelos que estiman exitosos sin analizar las particularidades del tiempo y el espacio. Lo hizo Gustavo Morán cuando fue candidato a intendente y en el debate organizado por El Debate buscó copiar lo realizado durante el debate por Sergio Massa, quedando en ridículo y sin poder poner en práctica lo que tenía planeado. Lo que había sido útil para Massa fue absolutamente inútil para Morán.
Por eso si se critica a la casta, no hay que tomar prácticas de ésta. El problema es cuando en lugar de proponerse alternativas se hace exactamente lo mismo, cuando los anticasta pasan a ser parte de la casta en desmedro de los vecinos.
Y esto es lo que ocurrió con La Libertad Avanza en Zárate. A menos que estén proponiendo la abolición del Estado y la convivencia de manera anárquica, realidad que sería de sumo interés para debatir pero que entiendo que no es de su agrado, lo que están haciendo va en el sentido contrario de lo que pregonan.
Están violando la ley (en rigor, ordenanza) en beneficio propio. ¿Hay algo más propio de la casta que este tipo de actitud?
El artículo 2 de la Ordenanza 4507 es claro. ‘Queda prohibido la instalación de anuncios de campaña sobre aceras, calzadas, cordones, isletas de avenidas, parques, plazas, paseos, y árboles del Partido de la Ciudad de Zárate.’
Más allá de lo groseramente erróneo de la redacción, el espíritu de la norma es restringir la colocación de propaganda política. Que en una campaña política no valga todo, que no se pueda usurpar el espacio público a conveniencia.
Sin embargo La Libertad Avanza… y avanza sobre el espacio público, sobre la ley, y hace lo que está prohibido. Si quieren combatir la casta no deben actuar como ella… que por supuesto tampoco hace nada por cumplir la ley.
Están a tiempo de disculparse y enmendar el error.
Si dicen ser distintos, tienen que actuar distinto.
Si quieren ser diferentes, tienen que actuar diferente.
Si no, será más de lo mismo… solo cambiaron el collar… y como dijera Arturo Jauretche, ‘no se trata de cambiar de collar sino de dejar de ser perro’.
‘Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo, oralmente. Mande copias a sus amigos: nueve de cada diez las estarán esperando. Millones quieren ser informados. El terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad. Derrote el terror.’
RODOLFO WALSH – AGENCIA CLANDESTINA DE NOTICIAS


No hay comentarios
Pingback: No se trata de inteligencia artificial sino de la artificialidad de la inteligencia – Príncipe del manicomio