Cuando allá por la última década del siglo pasado discutíamos en la Juventud Radical el proyecto de Banca Abierta, era uno de los que creíamos que no era una propuesta adecuada dado que como la Constitución Nacional dicta ‘El pueblo no delibera ni gobierna, sino por medio de sus representantes y autoridades’ y que el debate debía ser al interior de los partidos políticos que eran quienes debían actuar como polea de transmisión entre las inquietudes vecinales y el Estado.
El tiempo demostró que estaba equivocado porque los partidos políticos hace ya mucho tiempo dejaron de cumplir ese rol, realidad que se profundizó tras la crisis de 2001, en la que supieron ser dique de contención para mantener la institucionalidad, pero donde quedó expuesto que la militancia social y comunitaria ya no estaba oligopolizada por los partidos políticos.
Aprovechándose del único monopolio que le queda a los partidos políticos que es ser plataforma legal para poder presentar candidaturas en una elección, quizás la expresión más acabada de esta realidad haya sido la creación de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias, las PASO, en las que se termina de diluir el rol de los partidos políticos puesto que la totalidad de los ciudadanos, los que comparten su ideario y los que no, están en condiciones de decidir quiénes serán los representantes de los distintos partidos políticos, pudiendo desvirtuar totalmente las ideas a defender por el Partido y sus representantes.
Sin embargo en este contexto de disociación entre representantes y representados el modelo de banca Abierta que impulsamos entonces cobró otra dimensión. Justo es decirlo, las nuevas autoridades del Concejo Deliberante con Leandro Matilla a la cabeza fueron quienes impulsaron que la banca abierta tenga su lugar y pueda cumplir con su cometido de escuchar a los vecinos, lo cual paradójicamente expone que el Concejo Deliberante abre las puertas para que los vecinos vayan a contar sus cosas porque sus integrantes no van en busca de los vecinos para escuchar sus opiniones. Es hacer virtud de una debilidad.
Pero curiosamente no se habla de todo en la Banca Abierta, ni tampoco se cumple de manera certera el Decreto que la creó. Pero el Concejo Deliberante decidió, aun haciendo a un lado la normativa, privilegiar la participación ciudadana y por ejemplo escuchó a los representantes de SUTEBA, quienes hicieron público su posicionamiento político sin pronunciarse conforme con el sentido que tiene la Banca Abierta… y sin que los concejales hicieran cumplir las normas, es decir, fueron cómplices de la ilegalidad.
En casi todas las sesiones hay Bancas Abiertas pero en ninguna se habla de la seguridad ciudadana… mucho menos de la inseguridad. Y no se hace porque el propio Concejo no habla del tema. Solo lo hace mencionando la cuestión de manera tangencial o con proyectos inconcebibles como el que presentó días atrás el bloque de concejales peronistas del Frente de Todos. Hace mucho tiempo atrás, demasiado, el bloque de Juntos presentó un proyecto para declarar la emergencia en el área de Seguridad, pero en todo este tiempo nadie volvió a hablar del tema en serio.
Pero los vecinos sí quieren hablar del tema.
Hay al menos dos pedidos de Banca Abierta para tratar el tema de la inseguridad en Zárate, uno en términos individuales y otro en término colectivo, y sin embargo ninguno de los dos tiene fecha para poder exponer, entre otras cosas, porque el Concejo Deliberante sesiona solamente dos días al mes… algo de lo que Matilla se enorgullece. Y tampoco tienen fecha porque curiosamente, o no, varios integrantes de la Comisión de Labor Legislativa, ese mini Concejo Deliberante en el que 8 concejales deciden lo que harán los 20, entienden que en lugar de otorgar la banca Abierta para que los vecinos expongan sean ellos quienes van a decidir en qué lugar y ante quienes deberán exponer. Habrá que ver si entonces estarán para escuchar o harán como el caso de Matías Sosa, a quien los concejales citaron a una reunión a la que ellos mismos no acudieron.
Se ve que los Presidentes de Bloque, que son quienes integran el Petit Concejo, la Comisión de Labor Legislativa, no conocen el texto del Decreto del Concejo Deliberante N° 408/96 sobre Banca Abierta y pretenden arrogarse funciones que no tienen. El texto es claro, menciona que ‘Ningún miembro del Honorable Concejo Deliberante podrá entrar en debate con el expositor quien haga uso de la palabra refiriéndose al tema mencionado en la solicitud, sin interrupciones y por el tiempo asignado. El Cuerpo considerará a partir de allí, como de su conocimiento, los temas expuestos.’, es decir, da por hecho que el Concejo escuchará, a través de la Banca Abierta, a los vecinos.
Si los concejales no acuden ante sus representados, si los partidos políticos ya no representan intereses sectoriales de la sociedad sino intereses particulares de sus dirigentes, si los representantes no representan a sus representados, éstos tienen que recurrir institucionalmente para expresar sus opiniones… y si no, fuerzan que se hagan oír de manera no institucional.
Si los concejales no quieren hablar de seguridad, ¿Por qué no escuchan a quienes sí quieren hacerlo? ¿O tampoco quieren hablar y escuchar de seguridad?
¿Será porque si escuchan el problema tienen que ponerse a trabajar en una solución?
¿Será porque no saben cómo construir esa solución?
¿Será porque no quieren ponerse a trabajar y es más fácil presentar proyectitos contando de caños rotos, baches y necesidad de zanjeos?
Levanten la puntería concejales y trabajen para la sociedad zarateña y no para defender sus intereses personales.

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