Hoy a las 14:00 va a sesionar el Concejo Deliberante para tratar el Expediente 296/22, que obviamente no figura en la página web del Cuerpo, y que se refiere a la carta que presentara Mauricio González para que se le restituya la banca de concejal que, arbitrariamente y al margen de la ley, le arrebatara el Presidente del Concejo Leandro Matilla con la anuencia cómplice de los legisladores de Nuevo Zárate, Socialismo de Todos y Lima en Movimiento, y el no menos valorable silencio secuaz de los ediles renovadores.
Pero como publicamos hace unos días, la Asesoría General de Gobierno dictaminó que el proceder del Concejo Deliberante local no es el adecuado, por lo que el cuerpo se enfrenta, una vez más, al dilema de refrendar el decreto, y mantener su accionar ilegal, o hacerlo caer y volver a la senda de la legalidad.
¿Volverá la vacunada VIP Lilian Burroni a jugar a ser concejal por un rato? ¿El Frente de Todos le volverá a tomar el pelo a los vecinos?
La realidad es que no hay nueva información legal que haga necesario un replanteo de las posiciones sostenidas a finales de mayo, ya que el propio Matilla reconoció en declaraciones públicas que conocía el dictamen que la Asesoría había emitido ante la consulta del Concejo Deliberante de Ramallo y sin embargo votó contrario a éste. ¿Por qué habría de cambiar ahora? ¿Cuál sería su razonamiento?
Es de suponer que los 9 ediles del Interbloque Juntos, esta vez sin la presencia de Marcelo Matzkin quien pidió licencia, insistirán en el rechazo del Decreto, que en este caso sería su derogación.
También es previsible que los 4 concejales de Nuevo Zárate continúen avalando la trampa, al fin de cuentas como el escorpión que pica a la rana, ese accionar está en su naturaleza.
Pocas dudas hay respecto al accionar de Lorena Bustos, de Lima en Movimiento, quien suele ir para donde sopla el viento, y no hay ventolera más fuerte, ni valiosa, que la del Intendente Municipal, máxime aún a partir de ir recuperando alianzas locales.
No es tan claro cómo actuarán los concejales renovadores. En mayo su abstención fue cómplice de la violación de la ley, ¿Mantendrán la posición o tomarán alguna decisión que implique jugársela? En tal caso correrían el riesgo del reclamo partidario interno, puesto que el tomar decisiones y jugársela no es una política de cabecera del massismo.
Ante esta situación, el peronismo zarateño se sabe transitando la calle España ya casi llegando a Lintridis.
El Partido Justicialista, y su Presidente el primero de ellos, saben que están haciendo mal las cosas y que están siendo cómplices del Ejecutivo local en la violación de la ley. Por si quedaran dudas, también se los dijo la Asesoría General de Gobierno.
Matilla, y su entorno, sabe que están llegando a la puerta del cementerio, como cuando se cambiaron las autoridades del Concejo Deliberante, y como dice la liturgia peronista, ‘El peronismo te acompaña hasta la puerta del cementerio… pero no entra’.
¿Qué harán hoy? ¿Elegirán seguir siendo cómplices de la ilegalidad demostrando que, aunque en lo discursivo se quieran mostrar diferentes, son más de lo mismo? ¿Podrán cortar los hilos o seguirán siendo marionetas del Intendente Osvaldo Cáffaro?
De Mónica Cabeza, Olga Cerato y Leandro Matilla depende que Zárate vuelva a ser una democracia representativa y abandone el gobierno de facto y al margen de la ley al que ellos, entre otros, contribuyeron.
Como cantaba Calle 13 ‘Se equivocaron un par [y medio en este caso] de novatos en la escena. Pero se disculparon no hay ningún problema’, o casi ninguno, porque le deben unas cuantas explicaciones a los vecinos, pero por lo pronto hablaría bien de ellos comenzar a hacer las cosas bien. Entre ella, el saber si Matilla se siente capacitado y moralmente habilitado para seguir como Presidente del Concejo Deliberante (y como concejal) después de su accionar al margen de la ley.
¿Qué harán los concejales peronistas? ¿Entrarán al cementerio y se inmolarán para seguir siendo furgón de cola del Intendente Municipal?


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