Tiempo atrás el dirigente peronista catamarqueño Luis Barrionuevo afirmó que él el dinero que poseía no lo había hecho trabajando sino generando acuerdos con estudios jurídicos y contables que trabajaban con el sindicato que conducía, porque en su entender cuando uno pone en contacto a dos actores para que establezcan una relación ‘es lícito que te den una comisión, porque uno está generando trabajo’.
Luis Barrionuevo justificó la coima.
Y este argumento caló hondo en mucha gente que no ve delito en lo que a todas luces lo es y está penado por la ley, al punto tal que en Zárate se institucionalizó y hasta se la legisló.
Sí, en Zárate es legal coimear para acceder a una licitación, siempre y cuando la coima sea para determinados fines que están claramente establecidos.
Tomemos como ejemplo la obra ‘RENOVACIÓN DE REDES DE AGUA – VILLA MASSONI – ETAPA A’. Allí en el punto 3.1 se menciona el ‘Programa Municipal de Esponsorización del Deporte’ y se enuncia ‘La personas físicas o las personas jurídicas que resulten adjudicatarias de la presente licitación, toman conocimiento del Programa Municipal de Esponsorización y/o Patrocinio y/o Auspicio y/o Tutoría y/o donación para Actividades Deportivas y que, sus eventuales aportes, serán afectados a los destinos previstos en la Ordenanza 4677 (Decreto de Promulgación 990/18). Las copias de la Ordenanza 4677, Decreto 990/18 y eventual Convenio a firmarse dentro de las presentes actuaciones, se adjuntan como ANEXO IV, para su expresa toma de conocimiento y eventualmente, ser completado y ratificado por el oferente que resulte adjudicatario, simultáneamente a la firma del correspondiente Contrato, por lo cual, se toma expreso conocimiento y se consiente por los oferentes en las presentes actuaciones.’ La eventualidad planteada es ficticia, claro está, ya que no hay posibilidad alguna de ser adjudicatario de una obra en el Municipio y no firmar el Convenio.
¿Por qué? Porque bajo tan pomposo título lo que se esconde es la financiación del fetiche del Intendente, Zárate Basket.
Porque la Ordenanza 4677, sancionada a los veintiséis días del mes de Octubre de dos mil dieciocho, por muchos de quienes aún ocupan una banca en el Concejo Deliberante establece en su artículo 2 que ‘A los fines de la presente ordenanza, se entiende por Esponsorización al acto de patrocinar, apoyar, financiar, estimular, sustentar y promocionar las actividades deportivas, a los Clubes de Barrio, Zárate Básquet y, a la promoción de otros deportes de alto rendimiento, realizado por las personas físicas o jurídicas, consistentes en aportes dinerarios y/o en especie y/o en prestaciones médicas, seguros, donaciones, con el objetivo de así potenciar su imagen pública. Se entiende por Tutoría el acto de patrocinar, apoyar, financiar, estimular, sustentar y promocionar las actividades deportivas, realizado por las personas físicas o jurídicas, consistentes en aportes dinerarios’ (sic) y aunque el artículo 4 mencione que ‘los aportes descriptos en el artículo 4° de la presente, deberán ingresar al Tesoro Municipal, siendo de aplicación la normativa vigente al respecto’, la realidad es que tienen un destino prefijado, financiar Zárate Basket.
El artículo 7 de la misma Ordenanza fija que ‘Queda facultado el Departamento Ejecutivo Municipal, para suscribir contratos, convenios, acuerdos, en el marco del presente régimen de Esponsorización y/o Patrocinio y/o Auspicio y/o Tutoría del Deporte y/o percibir donaciones en tal carácter; estableciéndose las contraprestaciones a otorgarse, mediante la firma de los instrumentos antes mencionados, en caso que los mismos correspondan’, ahora bien, ¿Es una licitación pública una contraprestación? Más bien el convenio es un filtro para poder acceder a la licitación.
Para decirlo claramente, quien no esté dispuesto a poner plata para el caprichito del Intendente Cáffaro queda excluido de las licitaciones públicas, licitaciones que off the record los propios oferentes y adjudicatarios reconocen que están pre acordadas a fin de poder repartirse la torta. Basta ver la escasa cantidad y variedad de oferentes para comprobar dicha cuestión. Es una fiesta para pocos, y no puede ser parte nadie que el Municipio no quiera. Incluso hay quienes afirman que, además, para participar de la fiestita hay que hacerle regalos al organizador.
Pero como decíamos todo se basa en una Ordenanza. Es decir, es un capricho personal que cuenta con el aval colectivo. Es el fetiche de Osvaldo Cáffaro que tiene la complicidad del Concejo Deliberante. ¿Sacarán partido también los concejales?
¿Los concejales no conocen esta realidad? ¿La avalan? ¿Coinciden en que para poder ganar una licitación municipal hay que estar dispuesto a dar un ‘diezmo’ para el capricho caffarista? Si las respuesta es no, ¿Por qué no derogan dicha norma?
¿Ellos también creen que es lícito que los empresarios cartelizados dejen una comisión para el equipo del Intendente porque él les está dando trabajo? Y dejamos para otro momento lo de la cartelización de la obra pública y la creencia oficial que es el Intendente quien da trabajo.
Con ese dinero, más dinero de las arcas municipales, Zárate Basket tuvo un presupuesto millonario para jugar la Liga Argentina de Básquet, en la que por estos días está definiendo con Independiente (siempre Independiente en lo más alto del básquet, lo que son las vueltas de la vida) el ascenso a la Liga Nacional, aunque en los pasillos municipales se habla que el Intendente ya tiene todo arreglado con el Presidente de la CABB para que, aun perdiendo, el equipo ascienda y utilice el polideportivo.
Gracias al ‘diezmo’ y el Gobierno coimero podrá garantizar, en un año electoral con mucha obra pública, un presupuesto de alto vuelo.
Lo de incluir jugadores de la ciudad como era el objetivo declarado inicialmente, quedará para una próxima vez.
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