El proyecto de Bahía Basket es un ejemplo por múltiples razones. Ideado y liderado por Juan Ignacio Sánchez tras su retiro del básquet profesional, busca ‘Maridar el deporte con la educación’ según su ideólogo. A lo largo de los años ha reclutado, formado, ayudado a perfeccionar y ‘lanzado’ numerosa cantidad de jugadores, pero fundamentalmente buenas personas. Así lo reflejan quienes han pasado por sus filas y se han empapado de sus principios que, contra lo que suele ocurrir en la Argentina, se sostienen más allá de las circunstancias coyunturales.
Se cree en un proyecto a largo plazo y se trabaja en consecuencia, y cuando los resultados en el corto plazo parecen contradecir lo planeado, se refuerza la idea sin perder de vista el objetivo final.
El mejor ejemplo de ello ocurrió durante la temporada 2021 de la Liga Nacional de Básquetbol, en la que Bahía Basket triunfó en solo 7 de los 54 partidos que disputó y perdió los playouts frente a Atenas de Córdoba y descendió. Laura Cors, directora técnica del equipo lo definió claramente. ‘Nosotros trabajamos sobre otras bases completamente distintas a lo tradicional […] Nosotros no hablamos de resultado, sino de progreso individual y colectivo […] la gente esto lo ve como un fracaso […] Yo creo en el proceso’.
Sin dudas conceptos rupturistas para la mayor parte de la sociedad que hace del ‘éxito’ su objetivo y razón de ser. Bahía Basket, de manera contrahegemónica, pretende construir en base a otros valores.
A esa ‘Universidad del deporte’ viajó, sin que se haya hecho público de manera oficial, un grupo de funcionarios municipales en un verdadero viaje de egresaditos, a juzgar por las imágenes que se han filtrado.
Un ecléctico grupo integrado, entre otros, por Hernán Albertarrio, Kevin Georgieff, Ignacio Álvarez, Darío Raffo, José María Álvarez, Walter López, Romina Plasencia, Antonella Betilli e Ivo Marinich viajó al sur de la provincia de Buenos Aires y participó de charlas y reuniones en el Dow Center, el Centro de Alto Rendimiento ideado por ‘Pepe’ Sánchez. Incluso fue de la partida Georgina Rossi, quien es mencionada como nueva ‘Gerenta del Polideportivo’… sí, el Municipio de Zárate tiene una gerenta de Polideportivo.
¿Y Osvaldo Cáffaro? Las malas lenguas, y las buenas también, dicen que es uno de quienes fueron de la partida, aunque por sus propios medios y separado del resto de su séquito. De hecho hay quienes afirman que este viaje se planificó y decidió el 15 de febrero en el despacho del Intendente Municipal.
¿A qué habrán viajado? ¿En qué habrán viajado? ¿Era necesario que viajaran? ¿Era preciso que lo hicieran tantos? ¿Por qué no lo contaron? ¿Habrá habido una versión municipal de Costa grande y ellos fueron los ganadores? ¿Es un viaje de egresados municipales?
Es curioso que el Decreto para obtener los fondos del viaje haya salido de la Secretaría de Desarrollo Humano a cargo de Darío Raffo y haya ‘subido’ directamente a la Secretaría Privada sin seguir el recorrido del resto de los Decretos. A tal punto esconden las cosas que ya ni confían en los propios… ven traidores y posibles traidores por todos lados.
Ya se sabe, el ladrón cree que todos son de su condición.
Darío Raffo, por ejemplo, ¿No debería estar trabajando en encontrar una solución para el transporte de los estudiantes de la Escuela Agropecuaria de El Tatú, en lugar de estar con vacaciones pagas en Bahía Blanca?

¿Kevin Georgieff no debería aprender de la experiencia en lugar de dedicarse a posar para sus redes sociales?
¿José María Álvarez no debería estar en Zárate procurando mejorar la comunicación oficial, por ejemplo para contar la salida de Marcelo Medina de la Secretaría de Salud y quién será su reemplazante, o generando conferencias de prensa para informar la realidad del COVID-19 en Zárate, cosa que no se realiza desde hace más de medio mes?
¿Hernán Albertarrio fue a aprender a hacer lo que nunca hizo con Zárate Basket? Incluso hizo lo opuesto a lo de Bahía Basket.
A menos que hayan viajado para recibir una terapia de shock que los haga modificar radicalmente sus ideas y su accionar del último tiempo, no se entiende el viaje más allá de lo turístico. Una semanita all inclusive.
En la práctica muchos de los viajeros han demostrado accionares diametralmente opuestos a los que pregona el proyecto de Bahía Basket. El equipo sureño, por ejemplo, sacrificó resultados deportivos en pos de un resultado institucional, los funcionarios zarateños privilegian el cortoplacismo y la obsecuencia para con el Intendente Municipal a la construcción de un proceso. Por eso mienten, ocultan y hacen trampa.
Son los mismos que callaron cuando Zárate Basket hizo trampa en Tucumán y fue sancionado por el Tribunal de Disciplina.
Son los mismos que callaron cuando ‘el equipo de la ciudad’, que se sostiene con dinero de todos los vecinos se llenó de jugadores foráneos en pos del resultadismo.
Son los mismos que avalan, por acción y omisión, que en Zárate haya gente sin las necesidades básicas satisfechas, sin agua y sin cloacas, mientras el Municipio destina millones de pesos a la construcción de un polideportivo faraónico.
Son los mismos que hacen la claque ante cada mentira que sale de la boca de Osvaldo Cáffaro, porque para ellos el fin justifica los medios.

Y he allí la diferencia central entre el proyecto de Bahía Basket y la farsa que se realiza en Zárate… aunque pretendan mimetizarse.
En Zárate el fin justifica los medios, todo vale para lograr el fin, en Bahía Basket, como afirma Laura Cors tras cada partido, ‘esto es parte del proceso, no éramos los peores cuando perdíamos ni los mejores cuando ganamos. A seguir laburando. Uno tiene que ser equilibrado, lo que te permite estar y creer en ese proceso.’
Porque de eso se trata, de tener un proyecto y construirlo día a día, con avances y retrocesos, pero sin perder de vista cuál es el objetivo. Sumando a todos quienes quieran ser parte, porque los únicos sueños que valen son los que son colectivos y a largo plazo.
Por eso Bahía Basket generó un proyecto de básquet social, pero en serio, palpable, no solo en los papeles como el programa Básquet para Todos que no es más que una pantalla para derivar dinero al sostenimiento de un equipo profesional, en el que lo único que se busca es figurar para salir bien en la foto.
Ah, y una diferencia más, que es lo sustancial, el dinero en Bahía Blanca lo aportan privados, en Zárate, incluido el dinero para algunos funcionarios que no funcionan según Cristina Elisabet dixit, lo aportan los vecinos, incluidos aquellos que sufren las consecuencias de un gobierno municipal que privilegia este tipo de acciones de marketing por sobre acciones concretas para mejorar sus días y sus vidas.



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