Decía una vieja publicidad de American Express que pertenecer tiene sus privilegios, algo que el Municipio confirma en manera reiterada.
Lo hizo cuando puso a disposición de la hija de la entonces Secretaria de Salud Rosana Núñez recursos gubernamentales para que en plena pandemia pudiera volver a casa desde Ezeiza, y a tal punto llegó la mentira oficial que presentaron un programa fantasma para esconder el nepotismo de utilizar los fondos públicos en beneficio propio.
Lo hizo cuando le dio a Darío Raffo un vehículo del Municipio para que durante un fin de semana largo se fuera de paseo a Bragado, de donde es originario, con gastos a cargo del fisco, es decir, todos los contribuyentes zarateños le pagaron a Raffo la camioneta, el combustible, los peajes, el seguro, todo para que él pudiera ir a visitar a su familia.
Lo hizo cuando contrató en la plantilla municipal a integrantes de Zárate Basket, no solo basquetbolistas, como una forma de poder garantizarles mayores ingresos que los que se le podían pagar estrictamente como integrantes del equipo, aunque de trabajar poco y nada porque se privilegiaba su rol basquetbolístico, y aun hoy lo sigue haciendo puesto que, por ejemplo, el técnico de Zárate Basket, Manuel Anglese, funge como director de Deportes de Alto Rendimiento.
Lo hizo cuando le pagó a un grupo de funcionarios, de los cuales varios ya ni siquiera siguen siendo funcionarios, un viaje de egresados a Bahía Blanca, all inclusive, para que intenten aprender del modelo de Bahía Basket… cuando lo único que tienen en común ambos proyectos es solo el Basket. Viaje del que aún no han dado explicaciones del dinero gastado y, mucho menos, la utilidad de lo ‘aprendido’ para la realidad local.
Y según se supo en los próximos días el Municipio tendrá una nueva posibilidad de demostrarlo, aunque de manera indirecta.
Estamos a horas de la finalización del ‘Costa Joven’, el programa con el que el Intendente Osvaldo Cáffaro se garantiza presencia adolescentes en sus actos y en el que hacían preguntas vergonzosas, vergonzantes, y ya no son tantos los jóvenes que culminan su participación. Varios cursos dejaron de participar por el direccionamiento que ven de algunos puntos que fueron obteniendo ciertos cursos a lo largo de la competencia.
Muchos chicos no comparten los criterios que se siguieron para evaluar ciertos tramos de la competición y entienden que se privilegia lo realizado por el curso 5to C Naturales de la Escuela Evangélica Dr. F. Jorge Hotton.
Como si no bastaran los privilegios con que cuentan los colegios privados a la hora de competir, en términos económicos, logísticos y de posibilidades ciertas de concitar mayores apoyos, este curso contaría con el apoyo específico de la estructura estatal porque allí cursa el hijo de un funcionario local.
El hijo de Hernán Albertarrio cursa el 5to año C Naturales del Hotton y muchos chicos denuncian en privado que contaron, a lo largo de la competencia, con ciertos privilegios. De hecho el propio colegio evangélico presenta al Director General de Deportes como docente de la institución, lo cual hace más turbia la igualdad de oportunidades con que debieran contar todos los participantes. Curiosamente Albertarrio estuvo involucrado en muchos de los procederes discrecionales del Municipio.
¿Cómo seguirá esta historia? ¿Seguirá adelante el Municipio con la planificación que denuncian los jóvenes y consagrarán ganador al 5to C Naturales de la Escuela Evangélica Dr. F. Jorge Hotton? ¿Esta columna que expone públicamente lo que los chicos dicen servirá de dique de contención y evitará este proceder?
¿La ‘oposición’ se involucrará esta vez o seguirá siendo cómplice de los desmanejos del Ejecutivo?
La historia no está del lado de quienes pretenden hacer las cosas bien, hemos expuesto al comienzo del artículo algunos de los muchos casos en los que la cercanía al poder otorga beneficios.
Ya lo decía el Viejo Vizcacha,
‘Hacete amigo del Juez
No le dés de que quejarse;—
Y cuando quiera enojarse
Vos te debes encojer,
Pues siempre es gŭeno tener
Palenque ande ir á rascarse.’
‘Nunca le llevés la contra
Porque él manda la gavilla—
Alli şentao en su silla
Ningun güey le sale bravo—
A uno le dá con el clavo
Y á otro con la cantramilla.’
En este caso no es necesario recurrir a la Justicia, con ser amigo del Intendente Cáffaro, o de sus más cercanos adictos, basta para tener palenque ande ir á rascarse…
Ya se sabe, pertenecer tiene sus privilegios.
