Comienza un nuevo ciclo lectivo y un año más, como casi todos los años que uno recuerde, la comunidad de la Escuela de Educación Secundaria Agraria (E.E.S.A.) N° 1 ‘Carlos Von Bernard’ vuelve a ponerse en pie para hacer oír sus reclamos.
La Escuela del Tatú tiene 35 años de historia, e increíblemente sigue pidiendo por las mismas cuestiones. El transporte, el acceso…
Este año las familias se enteraron que el costo del transporte, mensual, sería de $13.000 para los alumnos de Zárate, y $18.000 para los de Lima, como es de imaginar un monto que no todos pueden afrontar.
Como era de esperar esta realidad generó que la comunidad educativa alzara su voz para hacerse oír, y a partir de una iniciativa estudiantil hoy se movilizarán frente al Municipio para pedir soluciones. Tomando como referencia la protesta contra la inseguridad del pasado lunes en Villa Fox no es de esperar que asistan muchos vecinos, son épocas en la que cuesta que un ciudadano se movilice por algo que no lo afecte directamente, y mucho menos si no le toca el bolsillo, y seguramente no estarán ni los seis consejeros escolares ni los veinte concejales, ojalá nos equivoquemos, pero estarán los estudiantes y sus familias para pedir ayuda.
Es increíble que tengan que volver a pedir una vez más por las mismas cuestiones. Quienes se llenan la boca hablando de la importancia de la educación, aunque avalaron el cierre de los colegios cuando la estadística no lo justificaba, y hacen del slogan de ‘El Estado presente’ un mantra, no han acercado una sola solución concreta a los problemas que afrontan los jóvenes. Prefieren destinar el dinero, que mensualmente es mayor, a pagarle a jugadores profesionales de básquet antes que garantizar la formación de las nuevas generaciones. Aunque con anuncios rutilantes se llenen la boca.
Cierto es que no es una competencia municipal, tampoco lo es la construcción de un polideportivo fastuoso, y nadie duda, pensando seriamente y no populistamente, dónde se debe invertir el dinero y dónde se está gastando.
¿Por qué el SIT no dispone de un recorrido que incluya llegar hasta el Tatú para que los alumnos puedan estudiar? ¿A nadie se le ocurrió? ¿O resulta que si no es rentable no se hace? Dudamos que ese sea el argumento porque el SIT es deficitario y subsiste por el dinero que aportan los vecinos, fundamentalmente aquellos que no utilizan el servicio.
Hay vecinos movilizados que han hecho públicas propuestas ciudadanas para encontrar soluciones de transportes a vecinos que son olvidados por las autoridades. Tiempo atrás comentábamos que hace años que duerme en los cajones del escritorio que supo ocupar Aldo Morino un proyecto para ampliar el recorrido de los colectivos que llegan a Lima hasta el barrio más norteño del partido de Zárate, también lo hay para que los estudiantes del Tatú tengan transporte, ¿Por qué no lo tratan los concejales? ¿Lo conocen? ¿Los concejales saben que esa sí es una materia en la cual deben legislar? Se ha hecho público por diferentes medios, ¿Qué más hace falta? Ah! la propuesta es de vecinos, no de asesores pagos para generar mega proyectos que nunca se concretan.
Aunque hay que reconocer que un problema central a la hora de pensar el transporte hasta el Colegio es el camino de acceso al mismo, que tantas veces fuera anunciada su pavimentación y nunca fue ejecutada, pese a que la entonces Diputada Sandra París acompañada de la entonces Presidente del Bloque de Concejales del Radicalismo María Elena Gallea hicieran alarde de su inminente pavimentación e incluso se sacaran fotos contando los avances de la obra. Mintieron y nunca explicaron el porqué de la nueva frustración.
Ante esta dificultad, ¿Cómo lograr que una empresa privada afronte el servicio de transporte hasta el Colegio? Es una responsabilidad ineludible del Estado. Esto no significa que se debe garantizar el transporte a todos los estudiantes, pero sí a todos aquellos que no pueden trasladarse por sus propios medios. ¿De qué sirve que haya colectivos parados en las cabeceras de servicio, que los hay, si los estudiantes no tienen como llegar al Colegio? ¿De qué sirve pregonar que la educación es el futuro si no es el presente? ¿De qué sirve gastar dinero donde se quiere si no se invierte donde se debe?
Hoy los jóvenes del Tatú están frente al Municipio pidiendo ayuda para estudiar. No piden dinero a cambio de nada ni peticionan de forma violenta para conseguir sus objetivos. Son jóvenes que están forjando su futuro y de nosotros depende que los ayudemos a poder conseguirlo.
¿Podrá colaborar Micaela Morán, recientemente nombrada en el Ministerio de Transporte de la Nación?
Está claro que quienes deben hacerse cargo no lo hacen. ¿Las autoridades locales estarán a la altura de las circunstancias para hacer lo que deben hacer o seguirán priorizando el marketing y el gasto inútil?
Salgan del edificio municipal y díganselo en la cara. Si tienen valor.
El Tatú está en peligro de extinción, cuidémoslo. Aprendamos del Dr. Tatú.

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