Si ante el conocimiento de la comisión de un delito no lo denunciamos, somos cómplices de él. Esta máxima que aplica a cada ciudadano se hace obligatoria en el caso de los funcionarios públicos, quienes por su rol deben formular la denuncia ante la justicia.
Sin embargo no siempre ocurre así.
El último hecho fue la fallida sesión del pasado viernes en el Concejo Deliberante.
La Ley Orgánica de Municipalidades, la misma que los veinte concejales violaron a finales del año pasado al haber participado de una sesión convocada de manera ilegal, establece en el punto 5 de su artículo 68 que ‘El Concejo podrá ser convocado por el Intendente a sesiones extraordinarias, siempre que un asunto de interés público y urgente lo exija, o convocarse por sí mismo cuando, por la misma razón, lo solicite un mínimo de un tercio del número de sus miembros.’ En el caso de Zárate esto significa el pedido de siete ediles, y esto fue lo que hicieron los nueve concejales del Interbloque de Juntos para solicitar una sesión extraordinaria para tratar la cuestión del agua en Zárate. A propósito y al respecto, ¿Habrá terminado el todólogo Cimiotta el informe de factibilidad de los tanques de agua? Lo había prometido para este fin de semana. ¿Cuál fue el resultado?
Ante esto, el artículo 83 de la misma Ley establece, como primera atribución y deber del Presidente del Concejo Deliberante ‘Convocar a los miembros del Concejo a las reuniones que deba celebrar.’
Sin embargo Aldo Morino, quien llegó de manera irregular al cargo de Presidente del Concejo Deliberante, violó el artículo en cuestión y no convocó a la sesión. Él no tiene potestad de hacerlo o no, él debe hacerlo. Pero no lo hizo.
La secuencia es la siguiente, un grupo de concejales piden sesiones extraordinarias, el Presidente la convoca, y quienes pidieron la sesión deben procurar conseguir el quorum necesario para poder funcionar. En el caso de Zárate el quorum se consigue con once concejales presentes en el recinto.
Sin embargo de manera absolutamente antidemocrática Aldo Morino decidió que el pueblo no pueda deliberar. ¿Cuál es su fundamento? Se desconoce porque una vez más no dio la cara para explicarlo. Es de suponer que lo que quiso evitar es pagar el costo político de tener que asumir la realidad, porque prefiere vivir en una ilusión permanente.
La propuesta de Morino, en lugar de respetar la ley, es convocar a una reunión de labor legislativa presencial para el próximo martes 25 y así acordar con todos los bloques los pasos a seguir respecto a la dinámica con la que se puede llevar adelante un futuro encuentro con el funcionario de Servicios Públicos. Es decir, en lugar de debatir de cara a los vecinos la propuesta es una negociación a escondidas.
¿Qué harán los nueve concejales que pidieron la sesión y fueron ninguneados por el accionar al margen de la ley de Aldo Morino? ¿Lo denunciarán ante la Justicia o serán cómplices de su accionar? ¿Qué hará Micaela Morán, quien pese a no firmar el pedido de sesión extraordinaria estuvo el pasado viernes en el Concejo Deliberante dispuesta a sesionar?
No alcanza con ‘denunciarlo’ en las redes sociales, hay que hacer lo que se debe hacer.
Esta situación excede la cuestión específica del problema de la prestación del servicio de agua en Zárate, lo que se abrió como consecuencia de esto es una grave crisis institucional en la que un concejal pretende erigirse una vez más por encima de la ley actuando de manera déspota y dictatorial como si fuera amo y señor de la realidad zarateña, creyéndose el dueño del Concejo Deliberante.
Debieron haber denunciado la convocatoria a sesiones preparatorias, y en lugar de hacerlo fueron cómplices de su funcionamiento ilegal.
Debieron haber denunciado la elección de autoridades, y en lugar de hacerlo fueron cómplices de su constitución ilegal.
¿La tercera será la vencida?
En cuanto a Aldo Morino, queda claro que quien mal anda mal acaba… y Morino, lo más probable es que acabe mal.


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