Una crítica reiterada que hacen a mis escritos es que no reconozco nada bueno en el accionar del gobierno municipal.
Dejando en claro que a mi juicio el gobierno está para hacer las cosas bien y nuestra crítica, marcando los errores y horrores que cometen, busca exclusivamente ayudar a que se corrija el rumbo, y en eso insistiremos.
Así que comenzaremos por poner de relieve lo que, a mi juicio es una muy buena decisión del Ejecutivo liderado por el Intendente Municipal Osvaldo Cáffaro.
El Municipio informó que ‘el día lunes, y de manera excepcional, por la fecha, se habilitará el circuito recreativo para que sea utilizado por las vecinas y vecinos que deseen circular por el sector, siempre respetando cada una de las normas que son de público conocimiento’. Una decisión digna de aplauso para que los estudiantes tengan un lugar donde festejar su día y, además, poder tener acotados geográficamente los sitios a los que pueden dirigirse los jóvenes y, en consecuencia, poder garantizar el cumplimiento de los protocolos vigentes. Para ello ya informaron que tienen previsto un equipo de vigiladores.
Pero llamativamente informan también que ‘ lo ideal, es no concentrarse y no permanecer en los espacios públicos’, lo cual abre el interrogante de saber qué ocurrirá si alguien pretende realizar lo bueno y no lo ideal, ¿Qué pasará si un grupo de jóvenes, respetando el distanciamiento social y el uso de barbijos, decide reunirse en la Costanera Eduardo Buscaglia. ¿Qué harán los vigilantes entonces?
Y esta duda adquirió mayor cuerpo cuando al día siguiente el Municipio informó que ‘Cáffaro firmó el decreto para la apertura de los establecimientos gastronómicos ubicados en la Costanera’, y enhorabuena que así sea porque hay que tomar las prevenciones del caso pero no se puede parar el mundo in eternum, poco a poco hay que volver a andar.
Pero surgen entonces una serie de interrogantes. La Secretaria de Salud Rosana Núñez mencionó pocos días atrás que era necesario parar el colapso, dado su función gubernamental y su imprecisión en el twit entendemos que se refería a Zárate, ¿Qué ocurrirá entonces a partir del Decreto del intendente? ¿Se propicia el colapso o, por el contrario, no hay colapso a la vista y la Secretaria de Salud volvió a mentirnos? Fueron muchos los funcionarios municipales y otros muchos del coro de chupamedias que salieron apresurados tras la marcha del 17 de agosto a agitar que se venía el pico de contagios tras la marcha, pico que nunca llegó y dejó perfectamente claro que lo que se perseguía era seguir imponiendo el miedo como política. Los mismos funcionarios dijeron que la apertura de bares en Buenos Aires, provocaría un pico de contagios en la Capital que tampoco se dio, pero de la diferente vara con que se miden acciones iguales surge la curiosidad, ¿Por qué la apertura de bares en Buenos Aires provocaría un alza en los contagios y en Zárate no?
El problema no es si se abren o no se abren bares y restaurantes, que poco a poco tienen que comenzar a reabrirse, lo que importa es cuál es la conducta de los usuarios de dichos locales gastronómicos.
Pero el caso de la apertura de los locales gastronómicos de la Costanera suma una curiosidad adicional, que no se alcanza a justificar con el rumor que recorre la ciudad sobre que uno de las beneficiarias de dicha reapertura es una familiar de un encumbrado funcionario público local, y tiene que ver con la fecha elegida. ¿Será así?
Es sumamente llamativo que la gente que irá a la Costanera no podrán reunirse en el espacio público… pero sí en el espacio privado que se explota en medio del espacio público. Como si el virus conociera de propiedad privada y capitalismo, pareciera que el COVID-19 ataca a quienes están sentados en el pasto del parque de la Costanera pero no a quienes estén sentados junto a una mesa al lado del pasto del parque de la Costanera, curiosa interpretación. La comunicación indica que la apertura está permitida solo de miércoles a sábados, ¿Cómo garantizarán que no abran hoy con la afluencia de gente, si pese a las 3 actas que se le realizaron al Hipermercado Carrefour tuvieron que esperar que hubiera muchos casos de COVID-19 para accionar, y cuando lo hacen recurren a eufemismos en lugar de llamar a las cosas por su nombre?
Como curioso es que el Intendente haya firmado el pasado 19 de septiembre el Decreto N° 531 del año 2020. Desde 12 de marzo en que firmó el Decreto 125 sobre la emergencia sanitaria (a propósito, ese Decreto ya se extinguió, ¿Hay un nuevo decreto de emergencia sanitaria que la ciudadanía desconoce o no hay emergencia sanitaria en Zárate?) el titular el Departamento Ejecutivo rubricó 316 Decretos, ¿De qué tratan? ¿Por qué no se publican? ¿Qué se esconde?
¿El Concejo Deliberante seguirá haciendo la plancha o asumirá su corresponsabilidad y actuará en consecuencia?
Termina la comunicación del Ejecutivo afirmando que ‘El decreto, firmado por el jefe comunal, hace hincapié en que si se comprobara el incumplimiento de las medidas dispuestas, el Juzgado de Faltas municipal, tomará la intervención y aplicará las sanciones correspondientes’. Aprovechamos entonces para consultar, ya que días después de la clausura de Carrefour informaron que ‘Luego del procedimiento correspondiente, se llegó a la resolución de que la firma deberá permanecer cerrada al público, hasta que se proceda a la adecuación de protocolos preventivos que el municipio exige en la emergencia sanitaria COVID-19’. ¿Qué juzgado de Faltas tomó intervención? ¿El que la titular es la hija de la Secretaria Privada del Intendente Municipal? ¿Cuáles fueron las sanciones correspondientes que se aplicaron?
Son las paradojas que trae consigo el cambio de estación. Esperemos que la primavera traiga aires frescos y cambio de rumbo en la política local.
El Municipio hace una de cal y una de arena… pero la mezcla no es buena.
