El pasado jueves 12, y en un verdadero giro copernicano respecto a la posición que venía manteniendo hasta entonces, el intendente municipal Osvaldo Cáffaro firmó, junto a sus Secretarios, el Decreto 215/2020 que declara ‘el estado de emergencia sanitaria en todo el ámbito del Partido de Zárate por el término de ciento ochenta (180) días contados a partir del dictado del presente Decreto, a tenor de la enfermedad por el nuevo coronavirus (COVID-19)’. Entre otras cosas este Decreto, más allá de los errores y horrores ortográficos y sintácticos a los que estamos acostumbrados en las normas municipales, nos permitió confirmar varias cosas, por ejemplo que efectivamente se le había aceptado la renuncia a Rosalía Zárate y que, en su reemplazo, demostrando una vez más su gusto por tener como funcionarios públicos a ciudadanos con deudas ante la justicia, vuelve como secretario al Ejecutivo municipal Aldo Morino, en esta oportunidad como Secretario de Infraestructura y Obras Públicas y, además, que el Municipio estaba dispuesto a ir más allá de lo dispuesto por el Ejecutivo nacional en las medidas a adoptar para mitigar la circulación del coronavirus.
Hubo una cuestión central en la que Zárate restringió actividades de manera más fuerte que la gestión de Alberto Fernández, y viene consignada en el artículo 5 del mencionado Decreto. Allí Cáffaro junto a ‘la Secretaria Jefe de Gabinete Doctora FLORENCIA SOLEDAD DIEZ, el señor Secretario de Gobierno, Doctor JUAN MANUEL ARROQUIGARAY, la señora Secretaria de Hacienda y Finanzas Públicas, Doctora PATRICIA AGUSTINA FERNÁNDEZ, la Señora Secretaria de Saludo (sic), Doctora ROSANA NUÑEZ, el señor Secretario de Desarrollo Humano y Promoción Social, Doctor DARlO ANDRÉS RAFFO, el señor Secretario de Seguridad, GASTÓN OTERO, el señor Secretario de Desarrollo Económico LEONEL SOTO, el señor Secretario de Infraestructura y Obras Públicas, Doctor ALDO BRUNO MORINO y el señor Secretario de Espacios y Edificios Públicos, Doctor MATIAS ENZ y Secretaria Privada, MARTA LILIAN BURRONI’ estipularon ‘Suspender, durante un plazo de quince (15) días contados a partir del dictado del presente decreto, en todo el ámbito del partido de Zárate, la realización de eventos culturales, artísticos, recreativos, deportivos, sociales. Esta suspensión abarcará a los eventos públicos y privados.’
Como hemos dicho, el decreto en cuestión se firmó el pasado 12 de marzo, por lo que el mismo viernes 13, al día siguiente del dictado del decreto, Zárate ya tenía ante sí los primeros hechos en los cuales debía garantizar el cumplimiento de la normativa y así lo difundió el Municipio en una gacetilla de prensa que, insólitamente, incluyó prohibiciones no previstas en el Decreto, por ejemplo la suspensión de ‘los eventos religiosos por el plazo de 15 días’. Una desprolijidad más del gobierno municipal. Esto no es un tema menor, puesto que ante la no publicación ni publicidad del Decreto en cuestión, la población se informa a través de las gacetillas de prensa.
Pero lo curioso es que el Municipio anunció que ‘La municipalidad de Zárate en el marco del recientemente anunciado decreto de Emergencia Sanitaria en el Partido y ante la problemática de público conocimiento, la pandemia del Coronavirus (COVID-19), dio inicio a los controles de cada uno de los comercios de la ciudad, con el objetivo de informar y notificar a los propietarios sobre las medidas que alcanza el mismo’, pero no menciona que entre los lugares a controlar no se controló el Gimnasio Carlos Vasino del Club Paraná, donde se desarrollaba una nueva fecha del Torneo Federal de Básquetbol del que toma parte Zárate Básket.

Sin embargo no fue a puertas cerradas, hubo público en el partido en cuestión, realidad que curiosamente no se consignó en ninguna de las crónicas deportivas realizadas sobre el partido entre Zárate Basket y Unión de Mar del Plata.
Uno de los simpatizantes que se acercó al Carlos Vasino a acompañar al ‘equipo de la ciudad’ fue el propio intendente municipal Osvaldo Cáffaro, incumpliendo así el Decreto que él mismo había rubricado. Es decir, como nos tiene acostumbrado, borró con el codo lo que había escrito con la mano. Pero con un agravante extra, siendo funcionario público tiene el deber de denunciar la violación de una norma, y si bien no puede autoinculparse diciendo que ingresó a ver un partido que debía disputarse sin público, sí tenía el deber de denunciar la realización de un evento deportivo que debía haberse suspendido.
Quizás quiso pasar desapercibido y por eso llegó una vez comenzado el encuentro y se ubicó en un lugar diferente al que siempre se ubica, esta vez en el mismo lado en el que se posicionan las cámaras que graban el cotejo para evitar ser filmado, a diferencia de los restantes encuentros en los que se ubica en el sector contrario precisamente para ‘salir en cámara’ lo mas que se pueda.
Ahora bien ¿Cómo exigirle a la ciudadanía que cumpla una norma que el propio intendente no cumple ni hace cumplir? Una vez más haz lo que yo digo pero no lo que yo hago.

Si Zárate había decidido suspender los eventos deportivos, ¿por qué Zárate Basket jugó en dos oportunidades en un gimnasio ubicado en el Distrito una vez vigente el Decreto? ¿Por qué si el domingo hubo partidos que no se disputaron por acuerdo de los clubes Zárate Basket volvió a jugar? ¿Por qué tanto desprecio por cumplir las reglas?
¿Con que autoridad moral puede actuar el Municipio pretendiendo hacer cumplir el Decreto dictado, si ellos mismos no lo cumplen?
Resta mucho por delante en el combate contra el coronavirus y en las acciones que el Estado y los ciudadanos debemos realizar para evitar consecuencias mayores en nuestro país, pero con actitudes como las del intendente municipal, cómplice del incumplimiento de una norma legal, no avanzamos en ese sentido.
Es momento de asumir, al menos por una vez, la responsabilidad de actuar en serio. Hoy las consecuencias de no hacer lo que se debe, se paga con vidas humanas.
Intendente Cáffaro, por favor sea responsable y cumpla con las normas legales que usted mismo dicta.
Intendente Cáffaro, predique con el ejemplo, no sea un mal referente para la sociedad.






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