En términos teóricos, los conservadores procuran conservar el status quo mientras que los reformistas y revolucionarios, por diferentes vías, pretenden alterarlo y modificarlo, y no siempre quienes son catalogados con algunas de estas categorías condicen en los hechos concretos el adherir a esta corriente de pensamiento. Sin embargo hay quienes hacen honor a la doctrina a la cual adscriben. El ejemplo de ‘los Güerci’, pertenece a este último.
Y no solo eso, el paso de Luis Güerci y José María Güerci por la Cámara de Diputados de la Nación evidencia que siempre ha habido políticos que hicieron honor a su trabajo y quienes tan solo figuraron, quienes trabajaban como parlamentarios a diario, quienes presentaron proyectos para cambiarle la vida a los ciudadanos y quienes no hicieron nada por sus representados, parafraseando a María Elena Walsh, siempre están quienes honran su responsabilidad y quienes tan solo se preocupan por permanecer y transcurrir.
Como afirma Marcela Ferrari en ‘La Argentina de los años 1916-1930. Cuatro itinerarios políticos en tiempos de democracia ampliada’, publicado en Les Cahiers des Amériques latines, Luis Güerci ‘participó en la revolución del’90. En 1910 había abandonado el radicalismo, por diferencias personales y, siguiendo un comportamiento excepcional en la época, trasvasó su lealtad al Partido Conservador. La intervención provincial de 1917 lo encontró ocupando cargos de consejero municipal y de senador provincial, simultáneamente. Volvió a ser concejal entre 1918 y 1920, cuando la mayoría radical le impidió asumir esta función por tener radicado su domicilio en Capital Federal (eran otros tiempos era otra la historia). Luego de la escisión del Partido Provincial siguió a Alberto Barceló, un famoso conservador con quien compartía el estilo político. En nombre de este partido volvió al Concejo Deliberante, desde donde acicateó al intendente radical. Y fue intendente de la ciudad entre 1928 y 1930. Ocupó puestos legislativos provinciales, entre 1906 y 1910 en nombre de la UCR. Entre 1914 y 1920 fue senador provincial por el conservadurismo. Durante los ocho años siguientes se desempeñó como diputado nacional’, y en este período de su vida política nos centraremos.

Pese a ello, y como decíamos, fue reelecto para el período siguiente, quizás debido a la descripción que Ferrari realiza de su accionar y que ‘la base de su poder político radicaba en la acción política misma desplegada en la comuna de Zárate. La coerción, la violencia física, la manipulación y los favores de todo tipo formaban parte del estilo político de “Don Luis”. Su lógica era gangsteril, clientelar y paternalista. Fue un político de carrera, que vivió de y para la política’.
En su nuevo mandato como representante del pueblo de la Provincia de Buenos Aires en

El 19 de diciembre de 1927, un año antes de la finalización de su segundo mandato, Luis Güerci envió una carta a quien entonces fungía como Presidente de la Cámara de Diputados, Miguel Sussini, en la que ‘presento al señor Presidente la renuncia de mi banca de representante por la provincia de Buenos Aires’, puesto que al ser Intendente de Zárate, tras la sanción de la ley provincial que estipulaba ‘la incompatibilidad entre los cargos de legislador y de miembro de las Municipalidades’, él le manifestaba a Sussini que ‘deseo permanecer en el cargo de municipal del partido de Zárate’.
Pasando en limpio, en los 7 años y medio que fue Diputado Nacional, Luis Güerci no presentó ningún proyecto legislativo.
Pero no fue el único de la familia Güerci en llegar al Parlamento, también lo hizo su sobrino José María Güerci, hijo de su hermano José, quien tiempo después diera nombre al ex Colegio Nacional.
Él llegó al Parlamento en 1938 y, al igual que su tío, también fue elector por el conservadurismo y se integró en la bancada del Partido Demócrata Nacional. Su primer proyecto legislativo fue la reproducción de un proyecto del dirigente conservador bahiense Samuel Allperín, quien dos años antes había presentado un proyecto para la creación de un Colegio Nacional en Gral. José F. Uriburu, que era el nombre que tenía el Municipio de Zárate en la época por un proyecto presentado por los conservadores en la legislatura provincial.
En el proyecto original Allperín afirmaba que ‘La necesidad de un Colegio Nacional en General Uriburu ha sido largamente demostrada y en distintas oportunidades las fuerzas representativas de esa población han hecho llegar a los poderes públicos su solicitación en forma que releva de la necesidad de demostrar la conveniencia de resolverse a crear este instituto’, pero sin embargo no había llegado a buen puerto su iniciativa y había perdido estado parlamentario. Es curioso el movimiento de apoyo social al mencionado proyecto, puesto que el 19 de julio de 1937 ingresa en la Cámara de Diputados el expediente 601 por el que ‘padres de familia y vecinos de la ciudad de General Uriburu solicitan la sanción del proyecto de ley sobre creación de un Colegio Nacional en dicha ciudad’ promocionado por una Comisión Pro Colegio Nacional presidida por José María Güerci e integrada, entre otros, por Luis Güerci, y apoyado, entre otros, por autoridades gremiales, bancarias, escolares, de sociedades de comunidades extranjeras, etc.
José María Güerci, entonces, el 10 de mayo de 1938 presenta su proyecto ante la Cámara de Diputados con ‘los mismos fundamentos, confiado en que la Comisión a que se destine se servirá despacharlo a la brevedad posible, para que la Honorable Cámara pueda considerarlo en las primeras sesiones del corriente año’. A diferencia de lo ocurrido en la presentación anterior, Güerci promovió un apoyo más institucional a su proyecto, las fuerzas vivas de la ciudad enviaban misivas al Congreso apoyando la aprobación de la creación del Colegio Nacional. Entre los principales apoyos se cuentan el del Intendente Municipal Pedro Güerci, tío del diputado y hermano de Luis, el Círculo Popular de Cultura, la Corporación Nacionalista de Maestros, la Liga de Propietarios de Bienes Raíces, la Federación de Sociedades de Socorros Mutuos, el Club Sport, la Biblioteca José Ingenieros y el Lima Foot Ball Club, el Sindicato Obreros Frigoríficos y anexos, presidido por el abuelo del actual Intendente Municipal, la Sociedad Infantil ‘Estudio y Progreso’ de la Escuela N°1, la comisión local Asociación de Maestros de la Provincia de Buenos Aires y el Club Independiente.
Sin lugar a dudas había un gran trabajo territorial a nivel local para lograr el apoyo a la propuesta de Güerci, que era amplio y nutrido en el pueblo, quizás impulsado por el proceder familiar, que Ferrari consignó que ‘La coerción y aun la violencia le servían para llevar a cabo acciones tan diversas como eximir de la prisión a elementos marginales que lo apoyaban, impedir la propaganda política opositora o controlar el juego y la prostitución. En palabras de la época, Don Luis era “el dueño de la situación”.’
Pero no bastó ni el apoyo local ni el proyecto nacional, puesto que el Colegio Nacional de Zárate, cuando Zárate había recuperado el nombre original, recién vio la luz el 25 de febrero de 1943 a través de un decreto del entonces Presidente de la Nación, Ramón Castillo, aunque la impronta de la familia Güerci aún se notaba ya que a esa familia pertenecían dos de las profesoras designadas.
Pareciera que en dicho proyecto le fue todo su esfuerzo, puesto que los más de tres años y medio que le quedaban de mandato sumó apenas ocho expedientes de su autoría, cinco de ellos para pedir licencia, que como vimos era una costumbre familiar, y los tres restantes para brindar ayudas económicas puntuales a costas del Estado.
Pidió en 1939 una pensión para la señorita María Raquel Roldán Verges, hija de quien fuera Médico Cirujano del Arsenal de Marina y el otorgamiento de un subsidio al asilo para niñas desamparadas de General José F. Uriburu procurando dar respuesta a un pedido que las autoridades del asilo en cuestión habían formulado dos años antes.
Su última intervención en la Cámara, que data de 1941, solicitando una jubilación extraordinaria para Domingo Salvador de Luca, por incapacidad física originada en el desempeño de su cargo como ayudante del servicio de rayos de los Hospitales Permenío Piñero, Rawson e Instituto de Cirugía Experimental, dependiente de la Facultad de Ciencia Médica de Buenos Aires, área con la que el propio Diputado Güerci tenía relación por ser él mismo médico.
A todas luces queda claro que el paso de los miembros del clan Güerci por la Cámara de Diputados de la Nación no se inscribe en las páginas más gloriosas del cuerpo colegiado, sino más bien entre las más penosas, dado que, sumando las dos diputaciones, estuvieron en el Palacio Legislativo por casi doce años en los que hubo tan sólo un proyecto de ley, que ciertamente no era de autoría de alguno de los Güerci sino una mera reproducción de un proyecto ya presentado.
Lo que también se confirma es que el paso dado por Luis Güerci, pasando al conservadurismo tras su origen radical, fue el sinceramiento de una realidad, puesto que en ningún momento del período analizado en estas líneas procuró realizar un cambio de raíz en realidad alguna, sino más bien mantener todo como era hasta entonces sin cuestionar nada del status quo imperante.
Lo relatado es parte de la historia zarateña, quizás no sea la más conocida y sobre la que hay mucho de ideas transmitidas de boca en boca cuyo análisis real no se condice con lo ocurrido. Hoy queda documentalmente expuesta y a disposición de todos para que podamos seguir construyendo nuestra historia común.






















6 comentarios
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Me parece tan malo el articulo y tendencioso que obviamente cualquier persona con 2 dedos de frente puede darse cuenta. No amerita ni siquiera mas comentarios.
Hola. Soy descendiente de Luis Guerci y quisiera tener más informacion sobre Él. Uds podrán enviarmela o como puedo hacer para armar su vida? Gracias!!
Saludo al autor Eduardo Rivas , por el presente informe periodístico , basado en la investigación que puede observarse en los link del informe. Me parece de valor, por que entiendo , existe poca información historica sobre la familia Guerci, en relación a los integrantes que participaron en la actividad política y de gobierno de la cosa pública con relevancia en la historia de la ciudad y Bonaerense. Habité la querida ciudad de Zárate la mitad de mi vida ( hasta el año 1978) , y recuerdo que el el “mito Guerci” era relevante e influyente como expresión de un “orden y progreso”, signo visible del clasico Conservadurismo autoritario y elitista que caracteriza a la sociedad Argentina. El poco relato y desarrollo sobre lo época de influencia de estas personalidades , era facilmente observable , solo se recogían expresiones globales, grandilocuentes en formato que califico como “Mito”, con opiniones mayoritarias de aceptación ( en general con poca fundamentación amplia y suficiente) o rechazo ( que no arrojaban mucha claridad) . La circunstancias me llevaron a localizar esta nota por la cual felicito a su autor por el trabajo. Gracias y saludos a todos los Zarateños.
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