O cómo la Municipalidad gasta más de lo que tiene, deja deudas por doquier y sigue sonriendo para la foto
Hay cosas que, en Zárate, ya no sorprenden. Que Costanera SAPEM no rinda cuentas y el Concejo mire para otro lado. Que una ordenanza de transparencia promulgada con pompa en 2023 termine siendo, como dijimos en otra nota, ‘papel mojado’. Pero hay una que, aunque nos hayamos acostumbrado, sigue siendo demoledora: la Municipalidad gasta plata que no tiene, deja deudas que no paga, y el sistema contable lo registra todo con la naturalidad de quien anota la lista del supermercado.
La semana pasada, el sistema RAFAM, ese invento maravilloso que en teoría debería transparentar y en la práctica solo documenta el desastre con mayor precisión y al que los concejales no tienen acceso, aunque legalmente les corresponda y aunque ‘chillan’ cada tanto en el Concejo no hacen nada concreto para que las Ordenanzas se cumplan, largó los estados de ejecución presupuestaria al 30 de junio de 2026. Tres documentos. Gastos por finalidad y función. Gastos detallados por partida. Recursos. Y la verdad es que, si uno se toma el trabajo de leerlos con algo más que resignación, lo que encuentra no es una gestión austera ni eficiente. Es un festival de números que no cierran, de partidas que se evaporan y de deuda flotante que crece como maleza.
🏛️ La Dirección Ejecutiva: donde el dinero se gasta solo
Empecemos por lo obvio, porque a veces lo obvio es lo que más cuesta ver. La función 130 – Dirección superior ejecutiva tiene un crédito aprobado original de casi $19.854 millones. Pero claro, eso era en enero. Para junio ya sumó modificaciones por $2.157 millones más, llegando a un crédito vigente de $22.011 millones. Es decir: en seis meses, la dirección ejecutiva, c’est-à-dire el Intendente Marcelo Matzkin, se autoaumentó el presupuesto en más de dos mil millones de pesos. ¿Para qué? Buena pregunta. El devengado llega a $12.324 millones, el pagado a $11.211 millones, y el crédito disponible, lo que todavía puede gastar, ronda los $8.074 millones. O sea, gastó más de la mitad en seis meses y todavía le queda otra mitad para los seis que vienen. Un ritmo que, si se mantiene, la deja con cero a diciembre. Pero no se preocupen: seguro aparece otra modificación presupuestaria para cubrir el agujero.
Y es que, además, la función 170 – Control de la gestión pública tiene un crédito de $2.529 millones, devengó $1.510 millones y pagó $1.419 millones. Controlar la gestión, en Zárate, cuesta dos mil quinientos millones de pesos al año. ¿Y qué controlaron? Bueno, el Concejo tuvo que rechazar la Rendición de Cuentas 2025 porque el Ejecutivo reasignó fondos sin autorización, dejó $1.897 millones en retenciones salariales sin transferir a la seguridad social, y gastó $62,6 millones en publicidad sin nómina de medios. Así que, si alguien sabe qué controlaron esos dos mil quinientos millones, que avise. Porque desde acá no se ve.
🏥 Salud: la partida que no cura
La función 310 – Salud tiene un crédito vigente de $10.253 millones. Devengó $5.318 millones y pagó $5.042 millones. A primera vista, parece razonable: gastó la mitad en seis meses. Pero la verdad es que la salud municipal en Zárate es un espejismo, como ya documentamos cuando el SEMU dejó morir a un vecino sin cobertura y después salió a aclarar, con la frialdad de un manual de instrucciones, que ‘el SEMU es una asistencia que se brinda EXCLUSIVAMENTE EN VÍA PÚBLICA’. Lo contamos acá, y lo que encontramos fue que el gasto en personal del SEMU se había reducido un 98,2% en un año. ¿Se despidió al personal? ¿Las ambulancias son una fachada? Nadie sabe. Pero el presupuesto sigue ahí, con cifras que suenan a atención médica y en la calle no hay ni una venda.
La función 320 – Promoción y asistencia social, con $5.913 millones vigentes, devengó $3.865 millones y pagó $3.540 millones. Quedan $1.803 millones disponibles. Suena bien, hasta que uno se pregunta: ¿a quién asistió? ¿Cuántos comedores? ¿Cuántos centros de contención? Porque en Zárate la pobreza no es un dato del INDEC, es una foto que se repite en cada esquina. Y sin embargo, la asistencia social gasta casi cuatro mil millones en seis meses y el vecino sigue sin verla.
🎭 Educación y Cultura: la fiesta de los números que no bailan
Acá empieza lo realmente divertido. La función 341 – Administración de la educación tiene un crédito aprobado de $2.513 millones, al que le sumaron $1.000 millones en modificaciones, llegando a $3.513 millones vigentes. ¿Y cuánto devengó? $314,9 millones. Pagó $285,7 millones. Le quedan disponibles $3.186 millones. Es decir: en seis meses, gastó menos del 10% de lo que tiene. O sea, tiene plata para administrar educación hasta el 2030, si sigue a este ritmo. Pero claro, la educación elemental, la función 342, la que debería llegar a los pibes, tiene solo $379,4 millones de crédito vigente, devengó $131,1 millones y pagó $119,5 millones. La administración de la educación tiene nueve veces más presupuesto que la educación misma. Eso no es un error de tipeo. Es la foto de un sistema donde la burocracia se come la torta y los pibes se quedan con las migajas.
La función 346 – Deporte y recreación es otro caso de estudio. Crédito aprobado: $1.053 millones. Modificaciones: $1.527 millones. Crédito vigente: $2.579 millones. Es decir: se autoaumentó el presupuesto en un 145% en seis meses. ¿Para qué? Devengó $661,5 millones, pagó $650,6 millones. Le quedan $1.918 millones disponibles. Mientras tanto, los clubes de barrio siguen pidiendo una mano y los pibes juegan en tierra. Pero el presupuesto de deporte creció como hongo. ¿Alguien vio adónde fue la plata? ¿Algo?
🚰 Urbanismo: donde los números se vuelven surrealistas
Y acá llegamos al plato fuerte. La función 390 – Urbanismo tiene un crédito aprobado de $4.308 millones, una modificación ridícula de $1,6 millones, crédito vigente de $4.310 millones. Pero el preventivo, es decir, lo que ya se comprometió a gastar, es de $11.688 millones. Once mil seiscientos ochenta y ocho millones. Más del doble de lo que tenía. El devengado es de $6.541 millones, el pagado de $6.480 millones. Y el crédito disponible: -$12.961 millones. Negativo. En rojo. En deuda. La Municipalidad se comprometió a gastar en urbanismo casi tres veces lo que tiene autorizado, devengó más del 150% del crédito vigente, y termina con un agujero de casi trece mil millones de pesos.
Eso no es una mala gestión. Eso es un desastre contable. Eso es gastar plata que no existe, firmar cheques sin fondos, dejar deudas con proveedores que seguramente ya están gritando en los pasillos del Palacio Municipal. Y el sistema RAFAM lo registra todo, con su columnita de ‘crédito disponible’ en negativo, como si fuera normal. Como si fuera lunes.
La función 399 – Otros servicios urbanos, en cambio, tiene $16.200 millones de crédito vigente, devengó apenas $1.476 millones y pagó lo mismo. Le quedan $14.168 millones disponibles. Es decir: mientras Urbanismo se funde gastando trece mil millones que no tiene, ‘Otros servicios urbanos’ tiene catorce mil millones parados, sin tocar. ¿Se entiende algo? Nosotros tampoco. Lo más probable es que el crédito migre a cubrir el bache .
🗑️ Recolección de residuos: la eterna deuda
La función 393 – Recolección de residuos, barrido y limpieza tiene $4.164 millones de crédito vigente, devengó $2.304 millones, pagó $1.953 millones. Le quedan $1.772 millones disponibles. Pero acá hay un dato que ya conocemos: en la Rendición de Cuentas 2025, el Concejo detectó que una empresa sin contrato acreditado cobró mil ochocientos millones de pesos por transportar residuos. Mil ochocientos millones. Sin contrato. Y ahora, en 2026, la recolección sigue con un devengado de más de dos mil millones y un pagado menor. La diferencia, $350,7 millones, es deuda flotante. Plata que se comprometió, que se devengó, pero que no se pagó. Y eso es solo en esta partida.
💰 Recursos: la otra cara del espejismo
Ahora pasemos a los ingresos. El documento de recursos al 30 de junio de 2026 es, si cabe, más desalentador.
Los Ingresos Tributarios tienen un recurso estimado de $34.160 millones. Devengado: $16.283 millones. Percibido: $16.284 millones. Es decir: a mitad de año, solo cobró el 47,6% de lo que esperaba. Y la diferencia entre vigente y percibido es de $17.877 millones. Diecisiete mil millones de pesos que el Municipio contaba como suyos y no llegaron. ¿Y qué hizo? Gastó como si se hubieran cobrado.
La Coparticipación de impuestos, la plata que la Provincia le transfiere a Zárate, tiene un estimado de $25.180 millones, devengó $11.476 millones y percibió lo mismo.
Los Ingresos No Tributarios, tasas, derechos, multas, tienen un estimado de $64.299 millones, devengó $43.552 millones, percibió $32.316 millones. Es decir: cobró solo el 50,2% de lo que esperaba. Y la diferencia entre devengado y percibido es de $11.236 millones. Once mil millones de pesos que el Municipio dice que le deben los contribuyentes, pero que todavía no entraron en la caja.
El Alumbrado Público, la tasa que pagamos todos, muchos aunque no reciban nada a cambio, tiene un estimado de $5.580 millones, devengó $2.198 millones y percibió $2.598 millones. Curiosamente, percibió más de lo que devengó, pero igual le quedan $2.982 millones por cobrar. ¿Cómo se percibe más de lo que se devenga? Es una de esas magias contables que solo entienden quienes escriben estos informes.
La Tasa por Servicios Generales, otra de las que pagamos religiosamente, tiene un estimado de $5.920 millones, pero devengó $9.906 millones y percibió solo $2.888 millones. Es decir: devengó casi el doble de lo estimado, pero cobró menos de la mitad de lo estimado. El crédito disponible es negativo: -$3.986 millones. Otra partida en rojo. Otra deuda flotante. Otra promesa incumplida.
Las Multas tienen un estimado de $1.049 millones, devengó $687,6 millones y percibió lo mismo. Le faltan $361,9 millones. Las fotomultas, esas que nos sacan el alma a todos los conductores, solo devengaron $318,3 millones de un estimado de $740 millones. Ni siquiera la caza de infractores les funciona.
📉 El total general: una foto que duele
El documento cierra con un TOTAL GENERAL que, en su última línea, dice esto: recurso estimado $101.500 millones, modificaciones $6.490 millones, recurso vigente $107.990 millones, devengado $43.552 millones, percibido $32.316 millones. Es decir: a mitad de año, el Municipio de Zárate solo percibió el 29,9% de lo que esperaba. Menos de un tercio. Y sin embargo, sigue gastando. Sigue comprometiendo pagos. Sigue devengando. Sigue dejando deuda flotante por todos lados.
🔥 La deuda flotante: el elefante en la habitación
Y acá llegamos al corazón del asunto. La deuda flotante es esa plata que el Municipio se comprometió a pagar, que registró como devengada, pero que todavía no transfirió. Es la diferencia entre lo que dice que gastó y lo que realmente pagó. Y en estos documentos, esa diferencia está por todas partes.
En Gastos en personal, el total devengado es de $1.951 millones y el pagado de $1.878 millones. $73,2 millones de deuda flotante. En Personal temporario, devengado $185,9 millones, pagado $180,6 millones. $5,3 millones flotando. En Servicios extraordinarios, devengado $50,9 millones, pagado lo mismo. Ahí, por una vez, cerró.
En Bienes de consumo, el total devengado es de $31,7 millones y el pagado de $25,2 millones. $6,5 millones de deuda. En Servicios no personales, el total devengado es de $41,1 millones y el pagado de $40,2 millones. $923 mil flotando. En Transferencias, devengado $315,8 millones, pagado $314,4 millones. $1,4 millones más.
Y eso es solo lo que se ve en las primeras páginas de un documento de 275 hojas. Doscientas setenta y cinco hojas de partidas, subpartidas, subpartidas parciales, cada una con su propia deuda flotante, su propio agujero, su propia promesa incumplida. Multipliquen esos montos por las cientos de partidas que hay en esas 275 hojas, y la cifra total de deuda flotante es astronómica. Pero el sistema RAFAM no la suma en un solo lugar. La esconde, distribuida en cientos de líneas, como quien esconde migas de pan bajo la alfombra.
🏁 Conclusión: los números no mienten, los políticos sí
El presupuesto 2026 de la Municipalidad de Zárate, visto desde los documentos oficiales del RAFAM, no es una gestión austera ni eficiente. Es un ejercicio de magia contable donde se gasta más de lo que se tiene, se devenga más de lo que se percibe, y se deja deuda flotante como herencia para el próximo que venga. Y el próximo, como ya vimos en 2023, va a llegar con la excusa de la ‘pesada herencia’ y va a repetir el mismo patrón.
Porque el problema no es quién está en el sillón. El problema es el sillón mismo. Es un sistema donde el Concejo Deliberante aprueba presupuestos que el Ejecutivo modifica a su antojo, donde las SAPEM operan sin control, donde las ordenanzas de transparencia nacen con fanfarria y mueren en el archivo, donde los vecinos pagan impuestos para financiar una máquina que los devora.
Zárate no necesita otro presupuesto. Necesita otro sistema para gastar lo comprometido. Uno donde los números cierren, donde la deuda flotante sea cero, o refleje algo extraordinario, donde una partida de urbanismo no termine con trece mil millones de pesos en rojo, donde la educación tenga más presupuesto que su burocracia, donde la salud atienda en domicilio y no deje morir a nadie, donde el Concejo no sea un decorado y las SAPEM no sean cajas negras.
Pero mientras eso no pase, mientras el circo siga armado, nosotros vamos a seguir leyendo estos documentos. Porque alguien tiene que hacerlo. Y porque los números, al menos, no mienten. Aunque a veces duelan.
‘Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo, oralmente. Mande copias a sus amigos: nueve de cada diez las estarán esperando. Millones quieren ser informados. El terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad. Derrote el terror.’
RODOLFO WALSH – AGENCIA CLANDESTINA DE NOTICIAS
