Radiografía de un pliego de $492 millones que nadie está discutiendo en Zárate
Hay peleas políticas que son ruido y hay peleas políticas que son cortinas de humo. La que protagonizan Marcelo Matzkin y Leandro Matilla por la repavimentación del Barrio Juana María pertenece, sin dudas, a la segunda categoría. Y la verdad es que da un poco de vergüenza ajena, porque mientras los dos se sacan chispas queriendo aparecer como quién ‘descubrió’ el barrio, hay un pliego de licitación de casi quinientos millones de pesos dando vueltas que, leído con calma, tiene cositas mucho más interesantes para contar que quién se saca la foto primero.
Vamos por partes.
🐈 El circo de los gatos: quién es el dueño de la obra
Todo arrancó hace unos días cuando Leandro Matilla publicó en los medios locales que, gracias a su gestión, la Provincia de Buenos Aires enviaría fondos para la repavimentación de siete cuadras, sí 7, en el Barrio Juana María.
Marcelo Matzkin no se quedó callado y salió con capturas de pantalla y pliego en mano a marcar la cancha: la obra la licita el municipio, con fondos de una ley provincial gestionada en su momento por Matías Ranzini, y remató con una frase que quedó picando: ‘la que paga es la municipalidad’. Sí, paga la municipalidad pero no con fondos propios sino los cedidos desde las finanzas provinciales.
Ahora bien. Más allá de la discusión con pura pirotecnia verbal, lo que vale la pena es analizar lo que dice el texto del pliego, porque el resto es el accionar de costumbre, el dinero lo pone la Provincia y quien ejecuta es el Municipio.
En su artículo 1.1 (Entidad Convocante, página 4), el pliego dice textual que la obra ‘será financiada por la Municipalidad, con fondos provenientes [de] financiamiento que será enviado por [el] gobierno de la Provincia de Buenos Aires’, en el marco del Fondo de Emergencia y Fortalecimiento de la Inversión Municipal (FEFIM), creado por el artículo 3° de la Ley N° 15.561 y reglamentado por el Decreto DECRE-2026-358-GDEBA–GPBA. Y no queda ahí: el artículo 3.16 (página 13) establece que la adjudicación definitiva de la obra ‘se hará una vez que hayan sido enviados los fondos por parte del gobierno de la Provincia de Buenos Aires’. Es decir, la propia Municipalidad reconoce, por escrito y en un documento legal vinculante, que sin la billetera de la Provincia esto no arranca. Así que lo de ‘paga el municipio’ es, como mínimo, una simplificación bastante generosa con la propia gestión.
Total, entre Matzkin diciendo que la plata es suya y Matilla y el ministro diciendo que la plata es de ellos, el barrio sigue esperando. Como el gato de Deng Xiaoping: no importa de qué color sea, lo que importa es si caza ratones. Y este, como vamos a ver, tiene bastante pinta de gato dormido en el felpudo.
⏱️ Treinta días para hacer lo que técnicamente no entra en treinta días
Acá empieza lo bueno, lo que ni Matzkin ni Matilla van a mencionar en ningún posteo porque no les conviene a ninguno de los dos.
El artículo 3.2 del pliego fija un plazo de ejecución de apenas treinta (30) días corridos desde la firma del Acta de Inicio (página 6). Treinta días para reclamar 5.312,25 m² de pavimento existente, bachear 800 m² en profundidad y colocar 5.312,25 m² de carpeta asfáltica nueva. No somos expertos ni idóneos en materia técnica pero suena muy ajustado, no se condice con la experiencia zarateña pero bueno, son solo unas pocas cuadras, ¿se podrá?
El problema es que el propio Pliego de Especificaciones Técnicas Particulares se pega un tiro en el pie. El ítem 2 (Reclamado con incorporación de cemento Portland al 6%, artículo 4.2, página 23) exige un ‘curado final mínimo de 7 (siete) días’ antes de poder avanzar con la próxima capa, y durante ese lapso ‘en ningún caso deberá permitirse el secado de la superficie’. Sumale que el riego de imprimación exige clausurar el tramo un mínimo de 48 horas (artículo 4.7, página 26), y que el riego de liga debe preceder a la carpeta asfáltica ‘en 24 horas como mínimo’. Hagan la cuenta: entre curados, riegos e imprimaciones obligatorias, se van casi diez días de los treinta de obra solo en tiempos de espera técnica, sin contar movilización de equipos, demarcación previa con la inspección (obligatoria antes de arrancar, artículo 4.3) y el clásico imponderable climático que en esta zona, dicho sea de paso, no es ninguna rareza.
Y no es que el pliego no lo sepa. El mismo artículo 3.2 ya viene con la salida de emergencia incorporada: la Municipalidad ‘se reserva exclusivamente […] la facultad de prorrogar los Plazos’. O sea que el plazo de treinta días es, en los hechos, más una expresión de deseo que un compromiso real. Lo cual no estaría mal si alguien lo dijera en voz alta, pero cuando un pliego fija un plazo que sus propias especificaciones técnicas hacen casi imposible de cumplir, y de entrada se guarda la carta de la prórroga discrecional, lo que en realidad está diciendo es: ‘este plazo es de utilería, para las fotos’.
Curiosamente ni Matilla ni Matzkin hablan de esto, lo de ellos es todo para la tribuna.
🚧 Pliego a medida: quién puede jugar y quién ni se moleste en anotarse
Ahora la parte que de verdad debería preocupar a cualquier vecino de Zárate, esté o no de acuerdo con Matzkin: ¿quién puede presentarse a esta licitación?
El artículo 3.12, inciso f) (página 9) pide, para una obra de reasfaltado de unas pocas cuadras, que el oferente sea propietario de: planta asfáltica propia con habilitación municipal definitiva, cinco (5) camiones con batea propios, retroexcavadora y cargadora frontal, dos (2) camiones volcadores, camión regador asfáltico, vehículo compactador vibrador con rodillos engomados, dos (2) terminadoras-pavimentadoras asfálticas, vehículo de rodillos vibradores en tándem, fresadora autopropulsada superior a dos metros de ancho y reclamadora autopropulsada superior a dos metros de ancho. Está claro que se trata del inventario de una empresa para dejar fuera de juego a otras. Es, ni más ni menos, el parque de máquinas de una empresa vial de escala provincial. Para reasfaltar un puñado de cuadras.
Y si por el filtro del equipamiento no alcanzara, el inciso i) del mismo artículo (página 9) agrega una perlita: exige ‘constancia de haber realizado en los últimos tres años (3 años) al menos veinte mil metros cuadrados (20.000 m²) de asfalto en obras licitadas para el Municipio de Zárate’. Leamos eso de nuevo, despacito: no dice ‘para cualquier municipio bonaerense’, eso ya está pedido aparte, en el inciso h), con 50.000 m² para municipios de la Provincia en general. Dice, específicamente, para el Municipio de Zárate. Traducido al castellano de todos los días: para competir en esta licitación tenés que haber trabajado antes, en este mismo tema, con este municipio. No hace falta ser politólogo para entender lo que eso le hace a la cantidad de empresas que efectivamente pueden presentarse. Es el clásico pliego que, sin decirlo, ya sabe quién lo va a ganar antes de que se abra el primer sobre. ¿Está predeterminado el oferente a adjudicar?
Y la verdad es que esto sí que debería ser noticia, mucho más que quién posó primero al lado del bache. Porque cuando un requisito de antecedentes filtra por ‘haber trabajado antes con nosotros’, lo que se está limitando no es la calidad de la obra: es la competencia en pie de igualdad. Y mucho menos al faltar competencia, en una licitación de $492.273.000, generalmente no es sinónimo de mejor precio para el contribuyente.
Sin embargo Matilla ni menciona esta cuestión. ¿Leyó el pliego? ¿Está de acuerdo con esto? Hace falta más política y menos politiquería, pero para lograrlo es necesario que quienes se autoperciben políticos lo sean en serio.
🔒 Quejarse te sale $24,6 millones (y ni así te van a escuchar)
Supongamos que a pesar de todo lo anterior, una empresa se anima a competir, pierde, y quiere impugnar porque considera que algo no estuvo claro. El artículo 3.15.2 (página 12) es tajante: para presentar una impugnación hay que constituir, con carácter previo y como requisito excluyente, un depósito en dinero en efectivo equivalente al cinco por ciento (5%) del presupuesto oficial. Sobre un presupuesto de $492.273.000, eso son $24.613.650 en efectivo, depositados de entrada, sin garantías de recuperarlos si la Municipalidad considera que la impugnación fue ‘maliciosa, dilatoria o tendiente a entorpecer el proceso licitatorio’ (mismo artículo). Y para peor: aunque la impugnación prospere y el depósito se devuelva, el artículo 3.16 (página 13) aclara que la decisión municipal sobre las calificaciones de los oferentes ‘serán absolutamente privativas, no encontrándose sujeta a impugnación ni recurso de naturaleza alguna’, amparándose en el artículo 154 de la Ley Orgánica de las Municipalidades.
Es decir: pagás casi $25 millones de tu bolsillo solo para tener derecho a quejarte, porque aun pagando, la decisión final es inapelable por ley. No hace falta ser un experto en compras públicas para notar que esa combinación, depósito altísimo más blindaje legal contra cualquier revisión, no está pensada para facilitar el control ciudadano ni empresarial del proceso licitatorio. Está pensada, en la práctica, para que nadie se anime a mirar demasiado de cerca.
Como imaginará el lector, de esto tampoco discutieron Matilla y Matzkin. Quizás sea una de las tantas cosas en las que realmente acuerdan, porque aparece como que ambos están de acuerdo a quien adjudicar la obra.
Y ahí está la frase de Deng Xiaoping funcionando en su versión más literal: no importa el color del gato, el problema real es si el barrio termina con las calles arregladas o con tres capas de expedientes superpuestos y ninguna certeza sobre cuánto costó realmente, en total, resolver el asfaltado de siete cuadras.
✍️ Detalles que dan un poco de ternura (o de vergüenza ajena)
Para cerrar con algo más liviano, pero no por eso menos revelador del nivel de prolijidad institucional: el pliego que va a regir una contratación de casi $500 millones de pesos tiene errores de tipeo que cualquier corrector automático hubiese cazado en dos segundos. Pero el gobierno municipal no se preocupa ni siquiera de ser prolijo. El artículo 3.4 habla del ‘deglose’ de los precios unitarios en lugar de ‘desglose’ (página 6). El requisito de equipamiento pide una ‘Fresadora autoproulsada suerior a dos metros’ (sic), así, tal cual, con dos errores en cuatro palabras, y lo repite idéntico en el Anexo I (páginas 9 y 29), por aquello del copy y paste. El Anexo VI se llama, en el índice y en la portada, ‘Relevamiento Fotográfico’, pero en el cuerpo del pliego aparece rebautizado ‘Relevamiento Forográfico’ (página 10). Y la carátula del expediente todavía tiene, al día de esta nota, los casilleros de Folio y de número de Licitación Pública en blanco, con puntos suspensivos donde debería ir el número de expediente formal.
Para el gobierno de Matzkin son detalles chiquitos, pero cuando se suman al resto, plazos de imposible cumplimiento técnico, barreras de entrada a medida, impugnaciones bloqueadas con depósitos millonarios y una historia de financiamiento que nadie ordena, empiezan a pintar un cuadro bastante más elocuente que cualquier ‘cruce de tuits’ entre un intendente PRO y un concejal de Fuerza Patria.
🐾 El cierre, con el gato en brazos
La pelea Matzkin-Matilla tiene bastante de teatro y poco de sustancia real. Los dos necesitan mostrar gestión propia, los dos necesitan un enemigo, y siete cuadras de asfalto son, la verdad, un escenario perfecto para pelear por algo simbólico sin arriesgar nada de fondo. Mientras tanto, el pliego que en definitiva va a definir quién construye, cuánto cobra, en cuánto tiempo y con qué controles, sigue ahí, a la vista de cualquiera que se tome el trabajo de leer sus 40 páginas más los seis anexos.
No importa el color del gato. El problema, como siempre en Zárate, es que estos gatos vienen con historial de conveniencia de dejar escapar todos los ratones, y esta vez, encima, dejaron la factura del veterinario pendiente.
‘Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo, oralmente. Mande copias a sus amigos: nueve de cada diez las estarán esperando. Millones quieren ser informados. El terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad. Derrote el terror. Haga circular esta información’.
RODOLFO WALSH – AGENCIA CLANDESTINA DE NOTICIAS
