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    Primero construyeron. Después pidieron permiso. Y cuando preguntaron, nadie contestó.

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    By principedelmanicomio on 25 junio, 2026 Artículos periodísticos

    Las celdas ya estaban construidas cuando presentaron el estudio. La consulta ciudadana duró 20 días en marzo y cosechó cero comentarios. Los datos técnicos tienen siete años y son de otro desarrollador que nunca ejecutó el proyecto. Y el agua del suelo zarateño ya mostraba señales de contaminación en 2018. Segunda entrega de la saga del basural regional.

     

    Hay documentos que, por sí solos, cuentan toda la historia. Otros necesitan que los leas dos veces para entender lo que NO dicen. Y después está el expediente que el Ministerio de Ambiente de la Provincia de Buenos Aires nos envió, de manera parcial, subrayemos: parcial, luego de varios pedidos y vueltas y sin estar disponible en la web aún: una Evaluación de Impacto Ambiental (EIA) que, leída en paralelo con el proyecto de ordenanza del Expediente 206-26 que el Ejecutivo local, con el inestimable apoyo de los bufones de turno, impulsó en el Concejo Deliberante de Zárate, dibuja un panorama tan perturbador como revelador.

    La verdad es que no nos sorprende. Ya habíamos advertido en nuestra nota anterior del 18 de junio que detrás del envoltorio verde del proyecto de ordenanza que el Ejecutivo impulsó se escondían precios de liquidación, una excepción para privados que anulaba cualquier restricción geográfica, y un cheque en blanco al Departamento Ejecutivo para definir los criterios de acceso al negocio. Eso era lo que se veía desde afuera, con el expediente de sesión en la mano.

    Ahora tenemos el otro documento. El que estaba adentro. Y lo que encontramos supera cualquier pronóstico.

    Sentate y preparate.

     

    🚧 Primero construyeron, después pidieron permiso: las dos celdas que ya existían

    Abramos el documento en la página que importa. En el Resumen Ejecutivo de la EIA, presentada formalmente por Qualita Servicios Ambientales S.A. ante la Dirección Provincial de Evaluación de Impacto Ambiental el 3 de febrero de 2025, se lee lo siguiente: ‘El Proyecto ya cuenta con dos celdas construidas y en condiciones de comenzar la recepción de residuos, y contempla la construcción de celdas de disposición final de manera progresiva conforme se avance en la ocupación de las existentes. Asimismo, se encuentran ya en condiciones las áreas de vigilancia y control de acceso, pesaje y área administrativa.’

    Leámoslo de nuevo, pero esta vez despacio. La empresa presenta ante el Estado provincial el estudio ambiental, el que debe demostrar que el proyecto no va a contaminar el suelo, el agua y el aire de Zárate, y admite, sin ruborizarse, que ya construyó dos celdas. Que ya tiene listas las áreas de vigilancia, el control de acceso, la balanza y la oficina administrativa. Construyeron primero y preguntaron después. Así, nomás.

    No es un error de redacción. Tampoco una irregularidad menor. La Ley Provincial N° 11.723, la Ley General del Ambiente, establece que ninguna actividad potencialmente impactante puede comenzar sin la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) previa. Y la Resolución 1143/02, que regula específicamente los rellenos sanitarios en la Provincia, exige que el proyecto sea evaluado técnicamente antes de la construcción. Qualita invirtió el orden de manera deliberada: las celdas primero, el trámite después.

    ¿Alguien pidió explicaciones? ¿El Ministerio exigió una respuesta sobre por qué se construyó sin autorización? ¿La Municipalidad, que, recordemos, tenía o debería haber tenido conocimiento del avance de las obras en ese predio, dijo algo? Los documentos que tenemos, al menos los que el Ministerio nos entregó, no lo reflejan. Es como presentarse al examen admitiendo tranquilamente que ya llenaste la hoja de respuestas antes de leer las preguntas. Y que el profesor igual te la tomó.

     

    🤫 Veinte días en marzo, cero comentarios: la participación pública que no existió

    Vayamos ahora a la página de participación pública del Ministerio de Ambiente provincial, porque quienes se oponen al proyecto de Audiencia Pública presentado por Lautarp Fenestraz argumentan que ese paso ya se dio. Los datos oficiales, disponibles en participacionpublica.ambiente.gba.gob.ar, son los siguientes:

    • Fecha de inicio: 2 de marzo de 2025
    • Fecha de finalización: 22 de marzo de 2025
    • Duración total: 20 días corridos
    • Comentarios recibidos: CERO

    Veinte días. En marzo. Para que un municipio de más de 132.000 habitantes se entere de que van a instalar un relleno sanitario a menos de siete kilómetros de su Municipalidad. Y esos veinte días, conviene decirlo con todas las letras, incluyen el fin de semana largo de carnaval, que en 2025 cayó el 3 y 4 de marzo, y el arranque del ciclo lectivo en la Provincia de Buenos Aires, que ese año comenzó el 5 de marzo. Es decir: las primeras semanas de la consulta transcurrieron mientras las familias zarateñas estaban volviendo a la rutina y corriendo por la lista de útiles y las inscripciones de los chicos, no precisamente consultando portales ambientales de la gobernación.

    El resultado: cero comentarios. Ninguno. Ni uno solo.

    A propósito, ¿por qué no se difundió este proceso? Marcelo Pastore y Marcelo Matzkin deberían explicarlo.

    Aclaremos algo, porque la tentación de interpretar ese silencio como aprobación es demasiado cómoda para algunos. El silencio no es consentimiento: es la consecuencia directa de una participación pública que no fue diseñada para que nadie participara. No hubo audiencias presenciales. No hubo folletos ni campaña de difusión en medios locales. No hubo anuncios en la radio de Zárate, en los diarios del partido, ni en las redes de la Municipalidad o del Ministerio. La información estuvo técnicamente disponible en una web provincial durante veinte días, cumpliendo, al parecer, el mínimo formal, y eso fue todo.

    Si un árbol cae en el bosque y nadie lo escucha, ¿hace ruido? Si una EIA se publica en un portal que nadie consulta, sin difusión, sin audiencia, en pleno carnaval, ¿es una consulta pública genuina? La pregunta más incómoda es la más obvia: si el proyecto es tan bueno, tan seguro, tan beneficioso para Zárate, ¿por qué no lo explicaron en una asamblea abierta? ¿Por qué no convocaron a vecinos, a instituciones, a los centros de estudiantes de las escuelas técnicas que forman a los futuros trabajadores de la zona? Sospechamos que la respuesta tiene que ver con los números que vienen ahora.

     

    🏛️ Y cuando pidieron una audiencia pública local, el oficialismo dijo que no

    Acá viene el dato que completa el cuadro. Cuando el tema llegó al Concejo Deliberante de Zárate a través del Expediente 206-26, el bloque oficialista se opuso expresamente a que se convocara a una audiencia pública sobre la instalación del relleno sanitario. No hubo debate sobre si hacerla en la plaza, en el teatro, o en el propio recinto del Concejo Deliberante. La respuesta fue directamente que no.

    Para que quede claro: la participación pública provincial duró veinte días, se hizo sin difusión y cosechó cero comentarios. Y cuando la oposición intentó compensar eso con una instancia local de consulta ciudadana, la audiencia pública, que es el mecanismo específicamente diseñado para que los vecinos puedan hablar sobre temas que los afectan, el oficialismo la bloqueó.

    La oposición, en paralelo, hizo lo que tenía a mano: devolvió el Expediente 206-26 a Comisión, frenando por ahora su avance hacia la aprobación definitiva. No es un cierre del tema, el expediente sigue vivo y puede volver al recinto en cualquier momento, pero sí es una señal de que no todos los concejales estaban dispuestos a votar sin preguntas.

    El contraste es difícil de ignorar. Por un lado, una empresa que construyó antes de pedir permiso. Por otro, una consulta provincial de veinte días sin difusión. Y encima, cuando la arena local intenta dar la discusión que la Provincia no dio, el bloque que responde al Ejecutivo le baja el pulgar a la audiencia pública. El patrón es consistente: la decisión ya estaba tomada, y la participación ciudadana era un obstáculo, no un derecho.

    Más aún: si el proyecto es tan bueno y tan limpio como dice el moño verde con el que lo presentaron, ¿qué podría salir mal en una audiencia pública? ¿Qué tenía el oficialismo para temer que los zarateños hablaran? La negativa a convocarla es, en sí misma, una respuesta.

     

    ⚖️ Los números que no cierran: 108.000 toneladas por año que no son de Zárate

    Entremos ahora al territorio de las cifras, porque es ahí donde las contradicciones se vuelven números rojos. La EIA, en la sección denominada Bases del Diseño, establece: ‘El ingreso inicial (año 1 de explotación del mismo) será de aproximadamente 9.000 toneladas mensuales, lo que equivale a un total anual de 108.000 tn/año (aproximadamente 360 tn/día, sobre una base de 301 días laborales al año). En los años siguientes de operación del Predio, se estima un crecimiento de entrada de residuos del 1% para acompañar el desarrollo industrial de la zona.’

    El Partido de Zárate genera, según estimaciones conservadoras, alrededor de 35.000 toneladas anuales de residuos sólidos urbanos. Eso significa que el 68% de los residuos que el relleno proyecta recibir en su primer año no serán de Zárate. Vendrán de otro lado. De Campana, de Baradero, de Exaltación de la Cruz, los municipios que la ordenanza menciona explícitamente como posibles aportantes, y de cualquier privado que encuentre conveniente el precio y la distancia, como ya demostramos en nuestra primera entrega.

    Pero la EIA va más lejos. Proyecta 25 años de vida útil con crecimiento anual del 1%. Al año 25, según su propia tabla de proyecciones, el predio estaría recibiendo 137.131 toneladas anuales. El volumen acumulado durante toda la vida del proyecto: 3.050.266 toneladas. Tres millones cincuenta mil doscientas sesenta y seis toneladas de residuos enterradas en un predio de 35 hectáreas.

    Dimensionémoslo. Zárate genera, con esas mismas estimaciones, unas 35.000 toneladas por año. Eso significa que en ese predio se va a acumular la basura que Zárate produce en más de 87 años, en un plazo de 25. Y la diferencia la va a traer otra gente, de otros lugares, en camiones que van a circular por las rutas del partido durante tres décadas.

    Y todo esto a 870 metros de la Ruta Nacional N° 9, a menos de 4 kilómetros del centro poblado más cercano, y en la cuenca del arroyo Pesquería.

    La pregunta obvia, que nadie hizo en ningún expediente: si el relleno está dimensionado para recibir residuos de varios municipios, ¿dónde están los convenios intermunicipales firmados? ¿Dónde está el acuerdo de los intendentes de Baradero, Campana y Exaltación? ¿Dónde está el estudio de tráfico que garantice que los camiones de basura de otros distritos no van a colapsar las rutas provinciales que atraviesan el partido? La EIA no lo menciona. La ordenanza tampoco. Es como si tres millones de toneladas fueran un detalle menor, una nota al pie que nadie necesita leer.

     

    ♻️ El estudio de 2018 que nunca fue: datos reciclados, premisas dudosas

    Hay un párrafo en la EIA que debería hacer sonar todas las alarmas. Aparece varias veces, casi con las mismas palabras, como si la empresa necesitara convencerse a sí misma de que está haciendo las cosas bien: ‘Cabe destacarse que, para el desarrollo de la presente evaluación de impacto ambiental, se tendrá por un antecedente cercano y de plena validez técnica a la EIA de un proyecto similar, que iba a desarrollarse en el mismo predio evaluado en esta oportunidad, elaborada por JMB Ingeniería Ambiental en el año 2018, a solicitud de un desarrollador anterior y que fuera aprobada por la Autoridad Ambiental provincial en ese momento… Dado que, desde el año de realización de la evaluación de impacto ambiental mencionada, no ha habido cambio alguno en las condiciones del predio involucrado en la misma, debe entenderse que la situación reflejada en el informe tiene plena vigencia en la actualidad.’

    Leámoslo bien. La EIA de 2025 se apoya en un estudio realizado en 2018 para un desarrollador anterior que nunca concretó el proyecto. Y para justificar que no encargaron estudios propios, afirman que no hubo cambios en el predio desde 2018. Siete años. Siete años en los que pasó una pandemia global. En los que los patrones de lluvias de la región pampeana se modificaron por efecto del cambio climático. En los que la zona urbana de Zárate siguió expandiéndose. En los que la actividad industrial de la cuenca del Paraná se transformó. En los que el arroyo Pesquería vivió inundaciones y sequías.

    Pero para Qualita, el predio sigue exactamente igual que en 2018. Siete años detenidos en el tiempo, como la casa de la señorita Havisham en Grandes Esperanzas, pero con residuos.

    Además, hay algo que la EIA no explica y que merece una respuesta: si el proyecto anterior fue aprobado por la Autoridad Ambiental en 2018, ¿por qué nunca se concretó? ¿Qué pasó con ese desarrollador? ¿Por qué abandonó un predio en el que ya se habían hecho perforaciones, estudios geotécnicos, análisis de suelos y de agua? La EIA guarda silencio. Y en este expediente, el silencio siempre quiere decir algo.

    Lo que Qualita hizo, en concreto, fue tomar esos estudios de 2018, que, insistamos, fueron pagados por otra empresa que nunca ejecutó el proyecto, y reciclarlos. Sin nuevas perforaciones. Sin nuevos análisis de agua subterránea. Sin nuevas mediciones de calidad del aire. Se ahorró esos costos y los presentó como datos ‘de plena vigencia’. Y la Autoridad Ambiental provincial, en lugar de exigir información actualizada, aparentemente los aceptó. No tenemos documentación de que haya cuestionado ese punto. Si la tiene, que la muestre.

     

    💧 El agua que nadie quiere discutir: lixiviados, acuíferos y permisos vencidos

    La EIA dedica un capítulo extenso al recurso hídrico subterráneo, y es ahí donde las contradicciones se vuelven verdaderamente inquietantes.

    El estudio reconoce que el predio está sobre la cuenca del arroyo Pesquería, a pocos kilómetros del río Paraná, en una zona con alta presencia de acuíferos. Reconoce también que el acuífero Puelche, el más importante de la región, que abastece de agua a miles de familias del noreste bonaerense, está siendo sobreexplotado. Y reconoce que en los análisis de agua freática realizados en 2018 ya se habían detectado concentraciones superiores a los niveles guía de Hidrocarburos Totales de Petróleo, Amonio, Manganeso y Fenol en algunos puntos del predio.

    La explicación de Qualita: que esos valores podrían estar vinculados con los lixiviados provenientes de un basural preexistente que funcionó durante décadas en el predio lindante. O sea: admiten que ya hay contaminación en el acuífero, que viene de un basural que operó ahí al lado, y sin embargo afirman que su relleno sanitario, justo en la zona, no va a empeorar la situación. Se puede creer o no. Pero si se cree, debería venir acompañado de estudios actualizados que lo demuestren. No de datos de hace siete años de otro desarrollador.

    Y ahora viene el detalle que más llama la atención. La EIA calcula una generación inicial de 240 metros cúbicos mensuales de lixiviados en promedio, con picos que pueden alcanzar los 150 metros cúbicos por día. Para almacenarlos, proyectan cuatro lagunas con capacidad total de 12.120 metros cúbicos. Pero, y este ‘pero’ es enorme, la EIA aclara que el tratamiento de los líquidos lixiviados se llevará a cabo en plantas habilitadas externas. Es decir: el líquido tóxico que genera la descomposición de la basura no se trata en el predio. Se acopia y se manda a otro lado.

    ¿A dónde? La EIA no lo especifica. ¿Con qué costo? Tampoco. ¿Y si esas plantas externas no tienen capacidad suficiente, o no cumplen los estándares, o simplemente no están disponibles? Eso, por lo visto, es problema de otro. Zárate pone el suelo y el riesgo. Los lixiviados viajan a un destino que el expediente no nombra.

    Y mientras tanto, el agua de uso industrial del predio, 5 metros cúbicos por día, se extraerá de un pozo propio alimentado por el acuífero Pampeano, el mismo que recarga al Puelche, el mismo que ya muestra signos de estrés hídrico. Y lo más llamativo: Qualita opera con un permiso de explotación del agua datado en 2015 que está en proceso de renovación. No renovado. En proceso. El permiso venció. Y el relleno avanza igual.

     

    🏔️ Treinta y cuatro metros de altura: la montaña de basura que verán desde la Ruta 9

    Hay un número en la EIA que merece un párrafo propio. El relleno alcanzará una altura de coronamiento de +34 metros sobre la base de la celda. A eso hay que sumarle la base misma, que se asienta sobre terrenos con alturas propias de entre 6 y 21 metros según el punto. En el extremo más alto, estaríamos hablando de una estructura de más de 40 metros de altura total.

    Para que tengan una referencia concreta: es más alto que un edificio de doce pisos. Más alto que los silos más grandes de la zona. Y va a estar a 870 metros de la Ruta Nacional N° 9, la arteria que conecta Zárate con la Capital y con el norte bonaerense. Cualquiera que viaje por esa ruta lo va a ver. Durante las próximas tres décadas, va a ser parte del horizonte zarateño. Tan parte del paisaje como el puente, como las chimeneas de las industrias, como el río.

    La EIA, con una creatividad lingüística que despierta una admiración involuntaria, denomina a este gigante ‘elemento ordenador del actual paisaje’. Nosotros lo llamamos por su nombre: un montículo de tres millones de toneladas de residuos compactados, de doce pisos de altura, visible desde la ruta, a menos de siete kilómetros de la Municipalidad. ‘Elemento ordenador del paisaje’ suena exactamente como lo que es: el eufemismo de una consultora que no encontró otra manera de venderle a una comunidad la idea de vivir tres décadas mirando una montaña de basura desde la ventanilla del auto.

     

    🔍 Por qué no querían que lo supieras

    Hasta acá los hechos. Documentados, con fuente, con fecha, con párrafo. Ahora la inferencia, que la aclaramos como tal porque aquí distinguimos una cosa de la otra.

    ¿Por qué este expediente no estaba disponible en la web? ¿Por qué hubo que reclamar para obtenerlo? ¿Por qué llegó incompleto, como si quien lo enviaba esperara que no nos diéramos cuenta de lo que faltaba?

    La respuesta, creemos, está en la confluencia de todo lo que recorrimos: la construcción previa de las celdas antes de obtener la habilitación ambiental correspondiente; la participación pública de veinte días en pleno carnaval con resultado de cero comentarios; la negativa del oficialismo a convocar una audiencia pública local cuando la oposición la reclamó; los datos técnicos de 2018 presentados como vigentes sin actualización alguna; las tarifas que representan una fracción del precio de mercado; y el tratamiento de lixiviados externalizado a destinos que el expediente no nombra.

    Ninguna de estas cuestiones, tomada de manera aislada, constituye necesariamente una ilegalidad probada. Pero todas juntas dibujan un patrón que los zarateños ya conocen de otras áreas de la gestión Matzkin: el de un proyecto que se aprobó apurado, que se construyó antes de que alguien pudiera revisarlo en serio, que se presentó a la comunidad en el momento del año en que era menos probable que la comunidad lo notara, y que hoy avanza con aval provincial sobre bases técnicas de hace siete años, firmadas por alguien que ya se fue.

    El Ministerio de Ambiente de la Provincia de Buenos Aires tenía la obligación de garantizar que la evaluación fuera rigurosa, actualizada y genuinamente participativa. El proyecto de ordenanza que el oficialismo impulsó tenía la obligación de no entregarle un cheque en blanco a una empresa privada para que defina las reglas del negocio por decreto. Y el Concejo Deliberante, incluyendo a los concejales oficialistas que avalaron este proyecto en Comisión y se negaron a llamar a audiencia pública, tenía la obligación de leer antes de apoyar y de preguntar, al menos, algunas de las preguntas que nosotros venimos haciendo desde estas páginas.

    Ninguno de los tres cumplió. Y lo que es más preocupante: ninguno parece muy apurado por dar explicaciones.

     

    🔮 Lo que viene

    El Expediente 206-26 está, por ahora, de vuelta en Comisión, gracias a que la oposición lo devolvió cuando el oficialismo bloqueó la audiencia pública. La Disposición Provincial DISPO-2026-93 ya otorgó el Permiso de Uso. Las dos celdas están construidas. La balanza, lista. El control de acceso, funcionando. La administración, montada. El freno legislativo es político y provisorio: nada impide que el expediente vuelva al recinto mañana.

    Nosotros seguimos preguntando. ¿Cuántos camiones serán? ¿De dónde vendrán exactamente? ¿Quién va a controlar que no entren residuos peligrosos mezclados con los urbanos? ¿Quién va a pagar si el acuífero Puelche, el que ya mostraba señales de estrés en 2018, resulta afectado? ¿Quién se hace cargo si el seguro ambiental no alcanza para cubrir una remediación real? ¿Por qué la tarifa es diez veces más barata que el mercado? ¿Y por qué, si todo es tan transparente, tuvimos que reclamar semanas para obtener un documento que debería ser público por ley?

    Y ahora una más, para los concejales que se opusieron a la audiencia pública: ¿de qué tenían miedo? Si los vecinos de Zárate hubieran podido hablar en una audiencia pública sobre la instalación de un relleno regional de tres millones de toneladas a menos de siete kilómetros del centro cívico, ¿qué habrían dicho? Tal vez la respuesta a esa pregunta sea exactamente la razón por la que no la convocaron.

    La transparencia no se anuncia. Se practica. Y en este expediente, la práctica de la transparencia brilla por su ausencia: en la empresa, en el Ministerio provincial, en los concejales que avalaron el proyecto en Comisión sin hacer preguntas, y en quienes prefirieron cerrar la puerta de la audiencia pública antes de abrirla.

    Mientras tanto, desde la Ruta 9, ya se ve el terreno. Esperando.

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    RODOLFO WALSH – AGENCIA CLANDESTINA DE NOTICIAS

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