Corría diciembre de 2017 y Vialidad provincial anunciaba, y los representantes locales del entonces oficialismo cambiemista propalaban, que se había realizado la licitación pública para ‘la obra de pavimentación del Camino de acceso al Paraje “El Tatú”, en la localidad de Zárate. Se trata del tramo comprendido entre la intersección con la Ruta Nacional N° 193 y la Escuela Agraria N° 16’ (sic). Terrible furcio puesto que dicha Escuela no existe en Zarate.
Serían poco más de 46 cuadras que tras mucho tiempo y reclamos serían pavimentadas y según se anunciaba, incluiría ‘obras de empalme en la intersección con la Ruta Nacional 193, obras hidráulicas, construcción de alcantarillas, señalización horizontal y vertical, iluminación en distintos sectores, así como también la colocación de refugios peatonales’.
Habían sido seis las empresas que presentaron propuesta para la realización del trabajo, habiendo sido elegida KAVOS S.A, quien presentó un proyecto por $ 45.179.072,52, que significaba un 9,2% menos que su inmediato perseguidor, y un 29,2% menos de dinero que quien más ofertó para la realización de la tarea. Es cuando menos llamativa la amplitud de ofertas, puesto que, visto a la inversa, la oferta más onerosa, la de AVINCO CONSTRUCCIONES S.A., es un 41,2% más cara que la triunfante.
Según se anunció en la memoria descriptiva de la obra, ‘El plazo de ejecución se ha fijado Ciento Ochenta (180) días corridos contados a partir de la firma del Acta de Replanteo’,
aunque no hemos logrado conocer la fecha de la firma de dicha acta. En todo caso, habiéndose licitado la obra el 28 de diciembre de 2017, los 712 días transcurridos entre entonces y el fin del mandato de la Gobernadora Vidal, aparecen como excesivos para la conclusión de una obra que tenía un plazo de ejecución de 180 días… a menos que haya sido una broma del día de los inocentes.
El 6 de junio de 2018 la diputada Paris, con furcio en el nombre de la empresa adjudicataria, anunciaba la realización de la obra, más de 150 días después de la licitación, y en varias oportunidades se cuestionó el avance de la obra y la propia diputada, que actuaba en la práctica como vocera de Vialidad Provincial, rechazaba las críticas a la paralización de la obra, y argumentaba las demoras en el clima o el accionar de la empresa constructora, pero el tiempo pasó, culminó la Administración Vidal, y el camino al Tatú sigue sin pavimento.
Se cuestiona hoy la paralización de la obra, y no es un tema menor, puesto que parecía que esta vez sí iba en serio la obra que espera desde la creación de la Escuela Agropecuaria de El Tatú, y está bien que se alce la voz para denunciar la interrupción del trabajo, pero uno debe ser honesto en la crítica y reconocer errores propios. En su momento se argumentaba que la demora tenía que ver con el clima, y que la sucesión de lluvias hacía más lento el pavimentado, pero la época de lluvias terminó y el pavimento no apareció. De hecho entre diciembre de 2017 y diciembre de 2019 no siempre llovió… y no siempre se trabajó.
Entonces sería oportuno que quienes tanto saben de la obra, porque mucho hablaron sobre el tema, avancen pidiendo las explicaciones del caso. La concejal Gallea puede presentar un proyecto en el Concejo Deliberante para que el cuerpo le manifieste su preocupación a Vialidad Provincial, la diputada París puede hacer un pedido de informes dirigido al Poder Ejecutivo para que expliquen por qué se paralizó la obra… y por qué no se cumplió con el plazo previsto en la obra.
Para recuperar la credibilidad hay que ser creíbles, y esto implica que cada uno asuma la cuota de responsabilidad que le corresponde. No es cuestión de mirar la paja en el ojo ajeno, sin ver la viga en el propio.
El 28 de diciembre de 2017 muchos vecinos creyeron en el anuncio del gobierno provincial, ¿fueron víctimas de una broma del día de los inocentes?


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