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    Los promedios ahogan a los enanos

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    By principedelmanicomio on 26 julio, 2026 Artículos periodísticos

    O cómo descubrimos que Argentina no es un país, son cuatro, y vos probablemente estás en el que la está pasando peor.

    Hace apenas unas semanas, en esta misma columna, nos detuvimos a mirar el espejo roto de la desigualdad argentina. Hablamos del Gini, de los deciles, de esa Argentina partida en dos que algunos bautizaron Belindia. Pero la verdad es que, mientras escribíamos esas líneas, algo nos inquietaba. El Gini cuenta la brecha, pero no cuenta el mapa. Y el mapa, amigos, es donde la cosa se pone realmente interesante. O aterradora. Depende donde estés leyendo esto.

    Porque si el primer semestre de 2026 nos dejó algo claro, es esto: el ‘promedio país’ se murió. Y no fue una muerte tranquila. Fue un accidente de tránsito entre el modelo productivo y la realidad social, y todavía hay vidrios rotos en la ruta.

    Decía Pato que el promedio ahoga a los enanos… y la profecía se cumplió

    📉 Cuando el PBI te miente en la cara

    El informe Social Mood, que la consultora Moiguer publicó en julio de 2026 y que podés descargar completo acá, arranca con una frase que debería estar en la tapa de todos los diarios: ‘Por primera vez en el siglo XXI, se desacoplan producto y consumo’.

    Pensemos en lo que eso significa. Durante décadas, los economistas nos enseñaron que si el PBI crece, el consumo crece. Que si la economía marcha, la gente compra. Era casi una ley de física. Bueno, alguien cambió las reglas del juego.

    Según los datos de Moiguer, basados en información del INDEC, ARCA y Scentia, la economía argentina (medida por PBI/EMAE) creció desde una base de 100 en 2021 hasta 114 en abril de 2026. Nada mal, ¿no? Un crecimiento del 14% en cinco años, post pandemia, con devaluación, ajuste y todo el carnaval incluido. El problema es que, en ese mismo lapso, el consumo masivo total, es decir, lo que la gente común compra en los supermercados, los shoppings, los comercios de barrio, se desplomó de 100 a 80.

    Ochenta. Veinte puntos menos. Mientras el PBI subía 14 puntos, el consumo de los argentinos caía 20. Es como si alguien estuviera cocinando una torta enorme, pero cada vez la repartieras en menos porciones. Y las porciones que reparte, se las da a cada vez menos comensales.

    La línea roja del consumo y la línea azul del PBI se separaron como dos amigos que dejan de hablarse. Y la verdad es que no se hablan más. Vivimos en una economía donde la fábrica produce, la soja se exporta, el petróleo se vende, pero el tipo que labura doce horas no llega a fin de mes. Eso no es recuperación. Eso es otra cosa. Algo que no tiene nombre todavía, pero que duele.

    🗺️ Cuatro Argentinas, un solo pasaporte

    Pero acá viene lo que realmente me voló la cabeza cuando leí el informe de Moiguer. No es que Argentina sea dos países. Son cuatro. Y no es metáfora: son cuatro ejes geográficos, cuatro modelos productivos, cuatro realidades que comparten frontera pero no destino. Y con un daro

    Fijate en esto. Según la elaboración propia de Moiguer sobre datos del INDEC, entre 2023 y 2025 el Eje Patagónico (con Neuquén como referencia) creció un 36,9% en términos de producto bruto geográfico. Treinta y seis coma nueve. Mientras tanto, el AMBA (Buenos Aires) se contrajo un 2,5%. El Eje Pampeano (Córdoba) apenas creció un 0,5%. Y el Eje Andino (Salta) subió un 2,9%.

    Es decir, Neuquén creció casi 37 veces más que Córdoba. Y Córdoba, a su vez, le saca ventaja al AMBA, que está en números rojos. Si esto fuera una carrera, Neuquén ya está tomando champagne en la meta mientras Buenos Aires todavía se ata los cordones.

    ¿Y el empleo? Ah, el empleo es donde el desastre se hace visible. Entre noviembre de 2023 y febrero de 2026, el empleo privado registrado cayó un 2,2% a nivel país. Pero mirá la distribución: Neuquén creó empleo (+5,8%), mientras que Salta lo destruyó a ritmo de vértigo (-9%). Buenos Aires perdió un 3,6% de empleo formal. Córdoba, un 2,3%.

    Neuquén es el único eje que crece en PBI y en empleo. El resto del país crece en producto pero no en trabajo, o directamente se contrae en ambas. Es como si el modelo productivo se hubiera vuelto selectivo, casi snob: elige a sus beneficiarios con una precisión quirúrgica.

    ⛽ Neuquén, el oasis: donde la fiesta no terminó

    Y es que en Neuquén, la cosa es distinta. No es solo que el PBI crezca. Es que la gente lo siente. El informe de Moiguer lo deja en números que suenan a ciencia ficción si los comparás con lo que pasa en tu barrio.

    En Neuquén, el 74% de la población realizó gastos suntuarios, salir a comer, entretenerse, comprar ropa por gusto… que en la Argentina de Milei son gastos suntuarios, diez puntos por encima del promedio nacional. El 31% hizo compras en el exterior en los últimos meses, quince puntos más que en el AMBA. Y el 45% espera que su consumo mejore en el futuro, dieciocho puntos por encima del promedio país.

    Además, el 37% de los neuquinos evalúa positivamente la situación del país, la personal y su capacidad de compra. Diez puntos más que en el AMBA. Cuatro puntos más que en el primer semestre de 2025.

    Neuquén es el único lugar de Argentina donde el optimismo no suena a ironía. Es el oasis hidrocarburífero. Vaca Muerta, el petróleo, el gas, la inversión extranjera directa que llega en dólares y se queda en dólares. Mientras el resto del país discute si el peso se devalúa o no, en Neuquén la gente gana en dólares, gasta en dólares, y mira el resto del país como quien mira una película de terror por televisión.

    Y aún así el Intendente de Añelo pide que se detenga la migración interna porque la Dubai argentina no es tal como se la presenta y que aún con estos indicadores, es falso que sea la meca laboral.

    🌵 Salta, la mirada que mira para arriba

    Del otro lado del mapa, en el Eje Andino, Salta pinta un cuadro extraño. No es Neuquén, ni cerca. El empleo se derrumbó un 9%. Pero el PBI creció casi un 3%, impulsado por la minería y la energía. Y eso, de alguna manera, se traduce en esperanza.

    El 47% de los salteños está planeando comprar bienes durables, diecisiete puntos por encima del promedio nacional. El 37% tiene una capacidad de compra positiva, cuatro puntos arriba del promedio. Y el 45% tiene expectativas optimistas sobre el futuro del país, diez puntos más que la media.

    Es curioso. Salta destruye empleo pero genera optimismo. Es como si la gente sintiera que, aunque hoy le vaya mal, mañana le puede ir mejor. Quizás es el efecto de ver las minas, los proyectos energéticos, la plata extranjera que llega. O quizás es simplemente que, después de tanto tiempo en el fondo, cualquier luz parece amanecer.

    🏭 Córdoba, el alma en pena

    Y después está Córdoba. El Eje Pampeano, el corazón industrial y agropecuario del país. La que alguna vez fue la locomotora del interior. Hoy, según Moiguer, es el territorio de los ‘sentimientos mezclados’.

    El PBI apenas creció un 0,5%. El empleo cayó un 2,3%. Pero, a diferencia del AMBA, la gente no se tiró por la ventana: el 34% de los cordobeses tiene capacidad de compra positiva, once puntos más que en Buenos Aires. Y el 39% adoptó un ‘perfil compensador’: restringió gastos cotidianos pero se dio algún lujo. Tres puntos más que el promedio país.

    Es decir, Córdoba aguanta. No celebra, pero tampoco se rinde. Es como el tipo que pierde plata en la timba pero se queda en la mesa porque le debe una vuelta a la suerte. Hay algo de resignación cordobesa en esos números, algo de orgullo herido que se niega a quebrarse del todo.

    🏙️ Buenos Aires, la cabeza que ya no manda

    Y llegamos al AMBA. Buenos Aires, la Ciudad Autónoma, el Gran Buenos Aires. El lugar donde vive un tercio del país, donde se concentraba el 74% del PBI en 2004, donde hoy la industria y los servicios deberían brillar.

    Bueno, no. El PBI del AMBA se contrajo un 2,5% entre 2023 y 2025. El empleo privado formal cayó un 3,6%. Y las expectativas son las peores del país: solo el 29% de los porteños y bonaerenses cree que el país va a mejorar en los próximos doce meses. Veintinueve por ciento. El número más bajo de los cuatro ejes.

    Es como si Buenos Aires hubiera pasado de ser el centro del universo argentino a ser su periferia emocional. La capital del pesimismo. El lugar donde el asalariado formal gana $1.375.143, el informal apenas $731.150, y la brecha entre ricos y pobres se siente en cada esquina, en cada subte, en cada cola del supermercado.

    Y la verdad es que en el AMBA es donde la contradicción del modelo se hace más violenta. Es el lugar donde más se produce en términos de servicios e industria, pero donde menos se consume. Donde el trabajo formal se achica, donde el empleo precario crece, donde la gente con título universitario labura de delivery y el que labura de delivery no labura más.

    🤔 ¿Y el promedio? El promedio es una mentira piadosa

    Si sumás todo, el país creció un 0,5% en PBI y perdió un 2,2% de empleo privado. Números que, a primera vista, no suenan ni a tragedia ni a milagro. Suenan a… nada. A estancamiento. A ‘podría ser peor’.

    Pero el promedio es la mentira más peligrosa de la política económica. Porque esconde que, mientras Neuquén crece al 37%, Buenos Aires se contrae. Que mientras el consumo masivo cae al 80, algunos sectores consumen como nunca. Que mientras el 45% de los neuquinos ve futuro, solo el 29% de los porteños lo ve. Lo dijimos, el promedio ahoga a los enanos.

    El promedio es el truco que usan los funcionarios para decir ‘la economía crece’ mientras vos no llegás a fin de mes. Es el mismo truco que usaron con la pobreza del 28,2%: un número que suena bien hasta que te das cuenta de que la canasta básica se mide con patrones de 2004, que el alquiler no entra, que los servicios se duplicaron, y que la pobreza real rondaría el 40% si se midiera con criterios actualizados.

    🎭 De Belindia a… ¿cuántas Indias?

    Hace unas semanas, hablábamos de Belindia. De esa Argentina donde unos pocos viven como en Bélgica y la mayoría sobrevive como en la India. Pero ahora, con los datos de Moiguer sobre la mesa, me doy cuenta de que me quedé corto.

    Argentina no es Belindia. Es Belindia, pero fragmentada en cuatro pedazos. Es Neuquén-Bélgica, Salta-Bélgica-en-potencia, Córdoba-Bélgica-en-terapia-intensiva, y AMBA-India-con-un-poco-de-Bélgica-en-Puerto-Madero. Es un país donde el crecimiento económico ya no se traduce en bienestar general, sino en concentración territorial, sectorial y social.

    Y es que el modelo que se impuso desde diciembre de 2023 no solo generó desigualdad entre ricos y pobres. Generó desigualdad entre provincias, entre ejes productivos, entre quienes viven sobre hidrocarburos y quienes viven sobre servicios. Entre quienes exportan commodities y quienes venden laburo.

    El informe de Moiguer del segundo trimestre de 2026 no es solo un estudio de consumo. Es un mapa de la desintegración. Una radiografía que muestra que el ‘promedio país’ no alcanza porque el país dejó de ser uno solo.

    🔮 ¿Y ahora qué?

    La pregunta que queda flotando es simple: ¿esto es sostenible? ¿Un país puede crecer a costa de su propia cohesión territorial? ¿Puede un gobierno celebrar el crecimiento del PBI mientras el consumo masivo se desploma y el empleo formal se achica en tres de cuatro ejes?

    La historia dice que no. Los países que lograron desarrollarse lo hicieron conectando territorios, no fragmentándolos. Invirtiendo en el AMBA cuando el AMBA sangra, no abandonándolo porque ‘el promedio’ da positivo. Construyendo empleo donde hay gente, no solo donde hay petróleo.

    Pero acá estamos. En una Argentina donde el PBI sube y tu bolsillo baja. Donde Neuquén festeja y Buenos Aires llora. Donde el promedio es una mentira que nos cuentan para que no miremos el mapa.

    ‘Argenzuela’ fue una caricatura. ‘Belindia’ fue un retrato. Pero esto… esto es algo nuevo. Es la foto de un país que se desarma en tiempo real, mientras algunos aplauden los números agregados y el resto se pregunta, cada vez más desesperado, si todavía queda algo de país para salvar.

    ‘Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo, oralmente. Mande copias a sus amigos: nueve de cada diez las estarán esperando. Millones quieren ser informados. El terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad. Derrote el terror. Haga circular esta información’.

    RODOLFO WALSH – AGENCIA CLANDESTINA DE NOTICIAS

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