Días atrás, el Intendente Marcelo Matzkin publicó en las redes con velocidad e indignación a hacer público el accionar de un organismo creado constitucionalmente, el Honorable Tribunal de Cuentas de la Provincia de Buenos Aires. Su anuncio fue: ‘El Tribunal de Cuentas de la Pcia de Bs As me impone una sanción de 168 millones por un subsidio entregado por la anterior gestión de Osvaldo Caffaro durante el 2023, mas precisamente el 24/10/23, con la excusa de que goberné 20 días del 2023.’ (sic)
168 millones de pesos. No es poca cosa. Y la narrativa es seductora en su sencillez: la culpa es de otro, yo apenas goberné unos días. Para respaldarla, Matzkin adjuntó tres imágenes de lo que sería el texto legal de la sanción.Marcelo Matzkin salió a las redes sociales con el indignado tono de quien descubre que la factura del gas sube en invierno: escandalizadísimo, ofendidísimo, y, esto es lo más notable, sorprendidísimo. El Tribunal de Cuentas de la Provincia de Buenos Aires le formuló un cargo solidario de $168.482.982,82 en el marco del estudio de la cuenta del Ejercicio 2024 de la Municipalidad de Zárate por un tema de computadoras, y él salió a decir que es ‘INEXPLICABLE desde lo jurídico, desde lo lógico y desde el sentido común.’
Sí, el Tribunal de Cuentas no multó al Intendente por 168 millones de pesos sino que le formuló un cargo solidario, sí lo multó por su labor durante 2024 por $1.980.000,00, y también de ‘$1.150.000,00 al Secretario de Economía Sr. Cristian Andrés MAZZOLA, de $1.280.000,00 al Contador Municipal Sr. Alejandro Daniel CECCHETTO, de $630.000,00 a la Directora de Compras Sra. María Fabiana CARDOSO y de $550.000,00 al Secretario de Obras, Mantenimiento y Servicios Públicos y Responsable de la Unidad Ejecutora Sr. Sergio Ricardo AGOSTINELLI’, aunque eso no lo explica en su posteo. Ya se sabe, el Intendente hace recortes de la realidad y pretende crear una realidad paralela ficticia.
Permítannos explicarlo. Porque si hay algo que en este espacio hacemos desde hace años, es precisamente eso: explicar lo que ciertos funcionarios prefieren que permanezca en la opacidad e inexplicado.
El cuento de los 20 días
La narrativa de Matzkin es seductora en su simplicidad: todo lo malo pasó antes de que yo asumiera, yo llegué el 10 de diciembre de 2023, la compra fue el 24 de octubre de 2023, ¿cómo voy a ser responsable? Es el razonamiento del empleado que hereda el escritorio desordenado de su predecesor y decide no ordenarlo jamás, esperando que nadie le pregunte qué hay adentro.
El problema es que el Tribunal de Cuentas no evalúa quién firmó la orden de compra. Evalúa quién gobernó mientras el problema permanecía sin resolver.
Y el tema es el siguiente: mediante la Licitación Pública N° 29/2023, la gestión Cáffaro adquirió equipamiento tecnológico, computadoras portátiles, tablets, proyectores y gabinetes de carga, por $318.628.233 a la firma EXO S.A., supuestamente para ser distribuido entre escuelas secundarias y especiales de Zárate.
Al cierre del ejercicio 2023, la provisión estaba totalmente abonada. Sí, pagada con dinero público de los zarateños.
Cuando el Tribunal pidió que se acreditara la efectiva entrega a las instituciones escolares, apareció una discrepancia que no es menor: de 456 computadoras compradas, solo se entregaron 326. De 187 tablets, solo aparecieron 183. De 28 proyectores, 20. De 28 gabinetes de carga, 20. En total, bienes por $81.073.516 pagados con fondos municipales cuyo destino nadie pudo acreditar.
El Tribunal esperó. Pidió explicaciones en el ejercicio 2023. Nada. Volvió a pedir en el ejercicio 2024, que es el que estudia el fallo del 30 de abril de 2026. El Tribunal señala con una elocuencia que nos ahorra el trabajo: ‘los funcionarios nada informaron, ni aportaron al respecto’. Dos años después de la compra, nadie sabe dónde están 130 computadoras, 4 tablets, 8 proyectores y 8 gabinetes de carga destinados a escuelas. O saben y no lo dicen, lo ocultan por el famoso pacto, que es peor.
La firma que todo lo avala
Aquí es donde la defensa de Matzkin colapsa, y donde nos permitimos recordarles algo que escribimos en abril de 2024, cuando analizamos la Rendición de Cuentas del ejercicio 2023: ‘…el Intendente quien al firmar la Rendición de Cuentas avala con su firma lo que allí se consigna.’
Lo dijimos entonces. Lo repetimos ahora porque el Tribunal de Cuentas, sin habernos leído, o quizás sí, aplica exactamente la misma lógica.
El artículo 1 del Reglamento de Contabilidad y Disposiciones de Administración para las Municipalidades, junto con los artículos 107 y 108 de la Ley Orgánica de las Municipalidades de la Provincia de Buenos Aires y los artículos 1, 12 y 45 de las Disposiciones de Administración aprobadas por el Decreto 2980/2000, establecen con meridiana claridad el alcance de la responsabilidad del Intendente como cuentadante. No como responsable de los actos propios solamente, sino como garante del estado de las cuentas municipales durante su gestión. El Intendente no es un notario que certifica lo que recibe: es el máximo responsable de la administración de los fondos públicos mientras ocupa el cargo, incluyendo la obligación de detectar, denunciar y resolver irregularidades heredadas.
Cuando Matzkin firmó la Rendición de Cuentas del Ejercicio 2024, presentada ante el Concejo Deliberante y aprobada por éste mediante Decreto N° 2086 del 29 de mayo de 2025, avaló con su firma todo lo que allí se consigna, incluyendo la imposibilidad de justificar el destino de bienes adquiridos con fondos públicos. Lo mismo había hecho con la Rendición de Cuentas del Ejercicio anterior. No es una trampa kafkiana: es la consecuencia natural de gobernar.
El principio que Matzkin invoca (y mal aplica)
Matzkin apela al ‘principio de personalidad de los actos’ como si fuera un escudo mágico. Tiene razón en algo: ese principio existe y es válido. Nadie puede ser responsable de un acto que no realizó. Pero lo que el Tribunal de Cuentas le imputa no es haber comprado los equipos. Caffaro compró. Caffaro también responde. La responsabilidad de Cáffaro no desaparece; es solidaria.
Lo que se le imputa a Matzkin es algo diferente y perfectamente encuadrable en el principio de personalidad: su propia conducta omisiva. Él gobernó durante todo el año 2024. Durante ese año, el Tribunal de Cuentas le solicitó que aportara el listado de instituciones que habían recibido los bienes. Él, o su administración, que es lo mismo, no aportó nada. Esa omisión es su acto. Personal. Intransferible. Firmado con el sello de su gestión.
El fallo es explícito al señalar que ‘habiendo transcurrido casi dos años desde su compra’, no existe obstáculo alguno para identificar qué escuelas recibieron computadoras. Si los bienes no se entregaron en su totalidad, deben estar en custodia de la Unidad Ejecutora. Nadie lo invocó. Nadie lo demostró. El silencio, dice el Tribunal con una contundencia que merece aplauso, ‘ha de entenderse como la ausencia de argumento alguno que invocar en su defensa, y que los hechos planteados por este H. Tribunal son ciertos y se ciñen a la verdad.’
Difícilmente inexplicable.
Lo que el Honorable Tribunal de Cuentas de la Provincia de Buenos Aires sostiene es que hay un faltante de materiales y el responsable no explica dónde está.
Lo que dijimos en diciembre de 2023 (y nadie quiso escuchar)
En estas páginas, cuando Matzkin ganaba las elecciones y se preparaba para asumir, fuimos taxativos: ‘Es urgente establecer bases sólidas para la realización de una intensiva, extensiva y exhaustiva auditoría externa, legal, contable y financiera, que eche luz sobre la realidad económica, financiera y legal del Municipio, amén de un detallado inventario de los bienes del Estado Municipal, que a las claras está que no se realizará como esperábamos en el período de transición, pero éste termina el 9 de diciembre y a partir del 10 hay que gobernar.’
No lo dijimos para tener razón después. Lo dijimos porque era urgente realizarlo por los desmanes de la gestión Cáffaro. Porque dieciséis años de caffarismo dejaban una administración que merecía, exigía, una revisión quirúrgica antes de firmar nada. Y porque gobernar sin saber qué heredás no es audacia: es imprudencia e irresponsabilidad.
¿Qué hizo Matzkin en cambio? Agradeció públicamente la ‘transición ordenada’. El mismo Axel Cantlón, su respaldo legal en el gobierno municipal, reconocía en una nota interna citada en nuestra nota de abril de 2024 que aún meses después de asumir se encontraban ‘en proceso de evaluación las cuentas, la documentación e información recibida de la gestión anterior’ y que no habían tenido ‘acceso a la totalidad de la información de la gestión anterior’. Llevaban más de cuatro meses en el gobierno y aún no terminaban de evaluar lo que recibieron, decíamos entonces con asombro. Hoy, con el fallo en mano, el asombro se convierte en diagnóstico confirmado.
Una transición que no incluyó auditoría fue una transición a medias. Una asunción que agradeció la herencia en lugar de cuestionarla fue una asunción sin proyecto. Y un gobierno que durante más de un año no pudo decirle al Tribunal de Cuentas dónde están 130 computadoras compradas para escuelas es un gobierno que no merece sorprenderse cuando le formulan un cargo.
Lo que realmente importa es, que si rascando apenas aparece estos faltantes, cómo estarán el resto de las áreas gubernamentales.
Concejal de control: el cargo que nunca existió
Hay un dato que merece énfasis, porque Matzkin no es un outsider que llegó sin conocer el municipio. Fue concejal durante seis años. Ejerció, o debía ejercer, la función de control del Departamento Ejecutivo. Estuvo en el lugar desde el que se puede y se debe fiscalizar el gasto público, pedir informes, exigir rendiciones, denunciar irregularidades. ¿Lo hizo? NO.
La respuesta es lamentablemente conocida. Y el silencio en la oposición se convirtió en silencio en el gobierno, porque los hábitos no se cambian con un acto de asunción. La misma actitud con la que se miraba para otro lado desde la banca de concejal fue la misma actitud con la que se gobernó: esperar que los problemas se resuelvan solos, no molestar, no investigar, no exponer.
El resultado está en el fallo del 30 de abril de 2026: multas, cargos solidarios, observaciones confirmadas y una lista de funcionarios que responden con su patrimonio por fondos públicos cuyo destino no pueden justificar.
Lo que viene: la apelación del héroe incomprendido
Matzkin anuncia que apelará y que ‘obviamente ganará’. Pero hay una pregunta que, más allá de ello, sigue rondando en el aire: ¿dónde están esas 130 computadoras?
Si la respuesta existiera, ya estaría en el expediente. Dos años son tiempo más que suficiente para encontrar 130 computadoras en un Municipio del tamaño de Zárate.
Si no hay respuesta, debiera haber una presentación judicial para deslindar responsabilidades.
Epílogo para los que gobiernan después
El fallo del Tribunal de Cuentas sobre el Ejercicio 2024 de la Municipalidad de Zárate, y los fallos a través de la historia democrática de Zárate, es, entre otras cosas, un manual de lo que no debe hacerse al asumir un gobierno. No auditar, no inventariar, no denunciar, no exigir, no investigar. Agradecer la ‘transición ordenada’ y gobernar sobre arenas movedizas sin molestarse en verificar el terreno.
Lo pagaron con multas y cargos los funcionarios de esta gestión y de otras anteriores. Lo pagarán con intereses, si no presentan la documentación que el Tribunal lleva dos años esperando. Y lo seguirá pagando la ciudad, mientras quienes deberían rendir cuentas salen a las redes a victimizarse.
‘INEXPLICABLE’, dice Matzkin.
Nosotros lo explicamos desde hace tiempo. El problema no es que sea inexplicable. El problema es que nadie quiso escuchar.
¿El fallo logrará hacer reflexionar a los actuales concejales, y los que vendrán, sobre sus responsabilidades en el cargo? Porque los concejales oportunamente aprobaron la Rendición de Cuentas elevada por el Ejecutivo, obviamente sin querer mirar nada y sin analizar absolutamente nada.
¡Ah! Si querés leer el fallo completo que, aún habiéndoselo pedido públicamente al Intendente varios internautas, no compartió, podés hacerlo en https://intranethistorica.htc.gba.gov.ar/sistemas/summun/uploads/documents/fallohtc/37312/69f8a02bc797b.Zarate2024F.pdf
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RODOLFO WALSH – AGENCIA CLANDESTINA DE NOTICIAS
