Pasaron las elecciones en las que Fuerza Patria triunfó, marcada por una campaña electoral que en realidad fueron dos y que abre una serie de dudas sobre el futuro próximo de la alianza en la que su principal actor, se subsume en una guerra fratricida entre los sectores liderados por Agustina Propato y Abel Furlán, y el cierre de listas previo aún sigue generando secuelas. Porque claro, ¿para qué construir poder cuando podés destruirlo desde adentro? 💣
La avivada del sector de Abel Furlán presentando dos listas en paralelo y la posterior judicialización del sector de Agustina Propato provocó que más de dos meses después las heridas sigan sin sanar. Y en política zarateña, una herida sin sanar es como una cuenta pendiente: nadie la salda, pero todos cobran intereses.
El grito solitario de Cabeza en el desierto del silencio cómplice
En medio de un llamativo silencio de quienes se autoperciben como dirigentes del sector -esos que solo gritan cuando hay cámara-, en los últimos días alzó la voz la concejal Viviana Cabeza, quien exhibió lo que dice es la prueba de la falsificación de su firma, y afirmó que seguirá adelante con su planteo judicial en pos del esclarecimiento de lo ocurrido.
Es hora de decir las cosas como son, y es llamativo que esto se ponga en tela de juicio, puesto que como dijera el General Perón, la única verdad es la realidad. Aunque en Zárate, la realidad tiene tantas versiones como candidatos hay en un búnker el día de las elecciones.
Las pruebas que no prueban nada (o casi)
Cabeza mostró un ‘documento’, pero solo uno. ¿Dónde está el papel con su aceptación de cargo? ¿Dónde está el papel foliado con la renuncia? Porque lo que se exhibió no tiene ni sello ni folio. Es como presentar un DNI sin foto y esperar que te dejen entrar al boliche.
Todo muy raro. Aunque lo más raro es la soledad en la que actúa Cabeza.
Las demás supuestas damnificadas del cierre de lista ya abandonaron su accionar y ella decidió avanzar sola, como Don Quijote contra los molinos, pero sin Sancho Panza y con menos gracia literaria. ¿Por qué se bajaron sus compañeras en medio de la disputa judicial? ¿Recibieron un llamado mágico? ¿Una propuesta que no pudieron rechazar? ¿O simplemente entendieron que en esta cofradía política, pelearse públicamente solo sirve para que te dejen afuera de la próxima foto?
Como señala el politólogo argentino Andrés Malamud en sus análisis sobre las élites políticas latinoamericanas: ‘La alternancia sin transformación genera una clase política que compite por posiciones, no por proyectos’. Y vaya si esto describe la dinámica zarateña, donde las disputas son por el sillón, no por las ideas.
El silencio sepulcral de Matilla: ¿estrategia o cobardía?
Aunque lo más sorprendente del caso es el silencio, personal e institucional del Presidente del Partido Justicialista local Leandro Matilla. Un silencio tan atronador que si lo pusieras en un acto peronista, te confundirías pensando que cayó el sistema de sonido.
¿El Partido Justicialista de Zárate no tiene nada para decir al respecto? No solo es parte interesada en la cuestión, es un actor insustituible. ¿Qué opina al respecto? ¿Cabeza dice la verdad o miente? Y quien debe aclarar el asunto es Leandro Matilla, quien parece haber hecho su negocio personal desentendiéndose de quienes ‘lidera’. Porque liderar es fácil cuando hay que repartir cargos, pero cuando hay que dar la cara, la agenda se llena de compromisos impostergables.
Leandro Matilla no puede seguir callado. El ser líder, algo que Matilla no es pero cree que es, implica asumir responsabilidades, y una de ellas es dar la cara cuando corresponde. No cuando sea cómodo, no cuando ya haya pasado la tormenta, sino ahora, en medio del quilombo.
Y este es el momento de hacerlo. Porque si hay algo que caracteriza a los verdaderos líderes es que no miran para otro lado cuando su propia estructura partidaria está siendo cuestionada. Como bien explica la cientista política María Matilde Ollier en su obra sobre el peronismo: ‘La lealtad vertical en el peronismo se construye con protección´. Y mientras tanto, Matilla brilla por su ausencia, confirmando que en esta cofradía política zarateña hay una regla no escrita: cuando el barco se hunde, los primeros en saltar son los que más gritan que hay que quedarse a bordo.
Las preguntas incómodas que nadie quiere responder
Entonces, volvemos a la pregunta inicial, esa que resuena en el vacío político local:
¿Qué tiene para decir Leandro Matilla?
Leandro Matilla es el Presidente del Partido Justicialista que integra Mónica Cabeza, quien denuncia la falsificación de documento público de la cual el Partido Justicialista sería cómplice. ¿Nadie en el Partido le pidió explicaciones? ¿Mónica Cabeza no se las pidió?
Leandro Matilla es el Presidente del Bloque de Concejales que integra Mónica Cabeza y su figura expone que no conduce ni un autito de calesita, ya que una integrante de su bloque salió a decir que no comparte nada con otro integrante del bloque. ¿Por qué no se fue Cabeza del Bloque? ¿Por qué no la expulsaron?
Leandro Matilla es quien encabezó la lista de concejales que, según denuncia Mónica Cabeza, fue fraguada, lo cual lo convierte en cómplice del supuesto delito.
¿No va a decir nada Leandro Matilla? ¿Va a seguir haciéndose el boludo?
Evidentemente Leandro Matilla es un pelele.
¿Va a seguir jugando a la Gran Esfinge? ¿Esperará que el tiempo cure heridas que él mismo ayudó a abrir? ¿O finalmente entenderá que el silencio en política no es neutralidad, es complicidad?
Porque acá no se trata solo de Cabeza, Propato o Furlán. Se trata de algo mucho más profundo: la credibilidad de las instituciones partidarias, esas que tanto se invocan cuando hay que legitimarse, pero que se olvidan cuando hay que rendir cuentas.
Como bien advierte el historiador Luis Alberto Romero: ‘Las instituciones democráticas se erosionan no solo por los ataques frontales, sino por la indiferencia de quienes deberían defenderlas’.
Y en Zárate, la indiferencia tiene nombre y apellido. Tiene cargo partidario. Y tiene mucho, muchísimo que explicar.
‘Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo, oralmente. Mande copias a sus amigos: nueve de cada diez las estarán esperando. Millones quieren ser informados. El terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad. Derrote el terror. Haga circular esta información’.
RODOLFO WALSH – AGENCIA CLANDESTINA DE NOTICIAS
