Un evento benéfico que genera más interrogantes que respuestas
La realización del Festival de ayuda al Hermano Marcelo, el 8 y 9 de agosto, dejó en evidencia una vez más las prácticas poco transparentes del gobierno de Marcelo Matzkin en Zárate. Lo que se presentó como un acto de solidaridad ciudadana terminó siendo otro ejemplo de la gestión opaca que caracteriza a esta administración municipal.
Las cifras que no cuadran
Entre las escasas certezas del evento se anunció que se habían recaudado $51.080.000, una cifra que apareció como por arte de magia, sin sustento ni metodología clara. ¿Cuántas entradas se vendieron exactamente? ¿A qué precio? ¿Bajo qué criterio se estableció el monto recaudado?
Este no es un dato menor, puesto que el propio Intendente Municipal anunció que de lo recaudado se le descontaría el porcentual que corresponde a la ticketera. Y aquí apareció la primera gran sorpresa: esa ticketera que siempre se dijo que era municipal, ahora nos vinimos a enterar que es de un privado que hace negocios con el Municipio.
El negocio oculto detrás de la ‘solidaridad’
Esta revelación abre una caja de pandora que el gobierno matzkinista se niega sistemáticamente a abrir. ¿De quién es esa ticketera? ¿Cuál es el acuerdo comercial que tiene con el Municipio? ¿Cómo llegó a ocupar ese lugar privilegiado? ¿Desde cuándo existe este acuerdo? ¿Cuál es el período del vínculo? ¿Qué porcentaje se lleva exactamente?
Son preguntas que nadie se hace en el Concejo Deliberante, ese cuerpo legislativo que brilla por su pasividad cómplice ante cada irregularidad que comete el Ejecutivo. Y que, obviamente, el Municipio no responde porque la transparencia no forma parte de su ADN político.
En una ciudad donde los recursos públicos escasean y donde los zarateños sufren las consecuencias de una gestión ineficiente, resulta inadmisible que se permita que privados hagan negocio con eventos que se presentan como solidarios, utilizando recursos e infraestructura municipal.
La organización fantasma del evento
Gastos sin rendición de cuentas
Pero las dudas no terminan con la ticketera fantasma. La organización del evento es otro capítulo oscuro de esta historia. ¿Cuánto costó la contratación de los artistas? Los Palmeras, La Mancha de Rolando, Rey Garufa y La Zumada no actúan gratis, y sus cachets no son precisamente módicos.
¿Y la infraestructura de luces y sonido que se montó? ¿Quién la pagó? ¿El Municipio? ¿Sponsors privados? ¿Una combinación de ambos? La ciudadanía tiene derecho a saber si se utilizaron recursos públicos para financiar este espectáculo o si, una vez más, triangularon a través de ENDEZA para esconder los números y evitar los controles correspondientes.
ENDEZA, ese ente descentralizado que se ha convertido en la caja negra de la gestión matzkinista, donde se ocultan gastos y se evaden los mecanismos de control que deberían existir en una administración transparente.
El silencio cómplice del Concejo Deliberante
Mientras tanto, el Concejo Deliberante de Zárate mantiene su histórico silencio. Ese cuerpo que debería ejercer el control político sobre el Ejecutivo se limita a convalidar con su inacción cada irregularidad, cada falta de transparencia, cada manejo discrecional de los recursos públicos.
¿Dónde están los pedidos de informes? ¿Dónde están las interpelaciones? ¿Dónde está el control ciudadano que deberían ejercer? Brillan por su ausencia, como siempre que se trata de analizar las decisiones del intendente de turno.
El Hermano Marcelo: víctima de la ineficiencia
Un mes de espera y promesas incumplidas
Pasó casi un mes del evento y aún no se anunció oficialmente que se le haya entregado el dinero al Hermano Marcelo. Muy por el contrario, lo que se supo extraoficialmente es que no solo no recibió el dinero, sino que no recibiría el total de lo recaudado.
Esta situación es doblemente grave: por un lado, deja en evidencia la ineficiencia administrativa de una gestión que no puede resolver en un mes la entrega de fondos de un evento benéfico y por otro lado, genera dudas legítimas sobre el destino real de los fondos recaudados.
La credibilidad en juego
Pese a los grandes anuncios mediáticos y la campaña publicitaria que rodeó al evento, la realidad es que a casi un mes del festival la plata no aparece. Y cuando la plata no aparece en tiempo y forma, las sospechas crecen exponencialmente.
¿En qué cuenta está depositado ese dinero? ¿Quién lo administra? ¿Qué garantías tiene el Hermano Marcelo de que efectivamente lo vaya a recibir? ¿Y la información a los zarateños que compraron sus entradas confiando en la finalidad solidaria del evento?
Un patrón de opacidad que se repite
La metodología del ocultamiento
Este episodio del Festival no es un caso aislado, sino que forma parte del patrón sistemático de la gestión matzkinista. La falta de transparencia, los negocios ocultos, el manejo discrecional de recursos públicos y la complicidad del Concejo Deliberante son una constante que repiten una y otra vez.
Cada evento, cada obra, cada contratación municipal está rodeada de la misma opacidad, las mismas dudas y la misma falta de rendición de cuentas. Y mientras tanto, los zarateños siguen pagando los costos de una administración que prioriza los intereses privados por sobre el bien común.
La responsabilidad política
El intendente Marcelo Matzkin tiene la obligación política y ética de dar respuestas claras sobre este y los otros temas vinculados al gobierno municipal. Los zarateños no pueden seguir siendo rehenes de una gestión que considera que la transparencia es opcional y que la rendición de cuentas es un trámite molesto.
El Concejo Deliberante, por su parte, debe abandonar su rol de comparsa y ejercer efectivamente las funciones de control que la Constitución le asigna. No puede seguir siendo cómplice por omisión de cada irregularidad del Ejecutivo municipal.
Reflexiones finales: ¿Aparecerá la plata?
Más que una pregunta, una demanda ciudadana
¿Aparecerá finalmente el dinero recaudado y se rendirá cuentas del manejo del mismo? Esta pregunta trasciende el caso particular del Hermano Marcelo y se convierte en un test de credibilidad para toda la gestión municipal. Si ni siquiera pueden manejar transparentemente un evento benéfico, ¿qué podemos esperar del resto de las políticas públicas?
Los zarateños tienen derecho a respuestas claras, precisas y verificables. Tienen derecho a saber cómo se gasta cada peso de los recursos públicos y bajo qué acuerdos con empresas privadas opera el Municipio. Tienen derecho, en definitiva, a una administración transparente que rinda cuentas de sus actos.
El desafío de la transparencia
Mientras el dinero del festival no aparezca y las explicaciones sigan brillando por su ausencia, este episodio quedará como otro capítulo más en la larga lista de irregularidades y opacidades que caracteriza a la gestión de Marcelo Matzkin en Zárate.
Los zarateños merecen más. Merecen una administración que no tenga nada que ocultar, que no haga negocios en las sombras y que considere que la transparencia no es una concesión, sino una obligación democrática básica.
¿Aparecerá la plata? La pregunta sigue en el aire, y con ella, la credibilidad de toda una gestión municipal.
‘Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo, oralmente. Mande copias a sus amigos: nueve de cada diez las estarán esperando. Millones quieren ser informados. El terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad. Derrote el terror.’
RODOLFO WALSH – AGENCIA CLANDESTINA DE NOTICIAS
