El festival que cambió de nombre en 24 horas
El pasado 10 de agosto el Municipio difundió una gacetilla de prensa en la que informaba a la población acerca del festival que, con motivo del ‘Día de las Infancias’, realizaría junto a la Cooperativa Eléctrica en la Plaza Italia. Una iniciativa que, en principio, parecía alineada con las políticas inclusivas que se han venido desarrollando en los últimos años.
A propósito, ¿repararán los juegos infantiles instalados en la plaza para que puedan disfrutar ‘las infancias’ o se centrará todo, incumpliendo aquella vieja promesa de campaña de no contratar artistas foráneos, en el escenario del Anfiteatro Homero y Virgilio Expósito? Una pregunta que cobra especial relevancia cuando recordamos que Matzkin había prometido durante su campaña electoral dar prioridad a los artistas locales, algo que parece haberse perdido en el camino junto con tantas otras promesas de campaña.
El decreto que cambió todo: Milei marca el rumbo
Sin embargo entonces aún no había cobrado notoriedad pública el Decreto publicado días atrás por el Presidente Javier Milei. El pasado 7 de agosto se publicó en el Boletín Oficial nacional el Decreto 562/2025 por el que se declara ‘Día del Niño’ el tercer domingo del mes de agosto de cada año.
Este decreto no es casualidad. Tras más de una década de cambios por el calendario electoral, Argentina regresa a la fecha tradicional, pero ahora con una impronta ideológica clara. El gobierno nacional decidió zanjar la discusión sobre la denominación “Día de las Infancias” versus “Día del Niño”, optando por la segunda opción como parte de su agenda cultural conservadora.
Matzkin: de opositor a operador libertario
Entonces el Intendente Matzkin decidió ponerse la violeta y salir a jugar. Y fue como lo hizo el PRO, subsumiéndose al ideario libertario, perdiendo todo margen de acción y haciendo tan solo lo que los dejan hacer.
Por eso la publicidad ‘oficial’ no incorpora el ‘corazón celeste’ que quisieron imponer desde el PRO local y se reduce al ‘votá violeta’. Es decir, ni siquiera mantiene los colores de su propia fuerza política, sino que adopta directamente la estética libertaria. Una muestra más de cómo el macrismo zarateño ha perdido identidad propia para convertirse en un apéndice del mileísmo.
El hociconazo en tiempo récord
Y en el festejo también hocicaron. Al día siguiente a la primera publicación el ‘Día de las Infancias’ mutó en ‘Día del Niño’. Un cambio que se realizó sin explicaciones a los vecinos, sin debates en el Concejo Deliberante, sin consultas a organizaciones de la sociedad civil que trabajan con niños y adolescentes.
Esta marcha atrás express es sintomática de una gestión que carece de convicciones propias y que actúa por reflejo ante cada movimiento del gobierno nacional. No es la primera vez que Matzkin demuestra esta falta de autonomía política. A pocos días de asumir, el intendente Marcelo Matzkin prometió reducir los cargos jerárquicos y beneficiar a los empleados de carrera, pero la realidad ha mostrado un crecimiento de la estructura municipal contrario a sus promesas.
Las tradiciones según Milei
Milei lo dejó claro: ‘constituye una tradición arraigada en nuestro país la celebración de una festividad dedicada a los niños, conocida como “Día del Niño”, que se lleva a cabo el tercer domingo del mes de agosto de cada año.’ Así que las tradiciones se respetan, pero solo aquellas que convienen al discurso oficial.
Esta apelación a las “tradiciones” es particularmente llamativa viniendo de un gobierno que se jacta de “romper con todo lo establecido” y que sistemáticamente ha atacado instituciones, consensos sociales y políticas públicas consolidadas a lo largo de décadas. Pero cuando se trata de imponer una agenda cultural conservadora, súbitamente las tradiciones cobran valor.
Matzkin: el ventrílocuo de Milei
Y Matzkin respeta lo que diga Milei, así que chau Infancias, hola Niño. Esta actitud servil no solo es políticamente lamentable, sino que demuestra una falta total de liderazgo en la defensa de los intereses locales.
El intendente zarateño parece haber olvidado que fue elegido para representar a los vecinos de Zárate, no para ser un operador local de las políticas nacionales. Su función debería ser defender los intereses del distrito, negociar con el gobierno nacional cuando sea necesario, y mantener una autonomía municipal que permita tomar decisiones pensando en el bienestar de la comunidad local.
La pérdida de identidad del PRO zarateño
El PRO zarateño, que alguna vez intentó diferenciarse tanto del kirchnerismo como del radicalismo local, hoy se ha convertido en un mero transmisor de las políticas libertarias. No hay propuestas propias, no hay agenda local, no hay defensa de los intereses específicos del distrito.
Las promesas incumplidas se acumulan
Mientras Matzkin se dedica a cambiar nombres de festivales para quedar bien con Milei, los problemas estructurales de Zárate siguen sin resolverse. Los juegos de la Plaza Italia, mencionados al inicio de esta nota, siguen esperando reparación. Los artistas locales siguen viendo cómo se prefiere a los foráneos para los eventos municipales. La transparencia prometida en campaña brilla por su ausencia.
Cuando analizamos los resultados de las elecciones dijimos ‘que Unión por la Patria parece haber alcanzado su techo’, pero lo que no anticipamos era que Matzkin iba a desaprovechar tan rotundamente la oportunidad de construir una alternativa política sólida para Zárate.
Reflexión final: ¿Hasta cuándo la subordinación?
La actitud de Matzkin ante el decreto de Milei sobre el Día del Niño es apenas un síntoma de un problema mayor: la pérdida total de autonomía política del oficialismo zarateño. Cada decisión del gobierno nacional es acatada sin discusión, cada cambio es implementado sin consulta, cada giro ideológico es reproducido localmente sin análisis.
Los vecinos de Zárate merecen un intendente que defienda los intereses locales, no un repetidor automático de las políticas nacionales. Merecen un líder que tenga convicciones propias y que sea capaz de dialogar críticamente con el gobierno nacional cuando sea necesario.
Mientras Matzkin siga poniéndose la camiseta violeta cada vez que Milei lo requiera, Zárate seguirá siendo un municipio sin rumbo propio, subordinado a los vaivenes de la política nacional y cada vez más alejado de las necesidades reales de su gente.
La pregunta que queda es: ¿hasta cuándo los zarateños tolerarán esta subordinación? ¿Hasta cuándo aceptarán tener un intendente que actúa más como delegado presidencial que como representante de los intereses locales?
El tiempo dirá, pero mientras tanto, Matzkin seguirá poniéndose los colores que le indiquen desde Buenos Aires, aunque eso signifique traicionar sus propias promesas y abandonar toda pretensión de liderazgo municipal autónomo.
‘Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo, oralmente. Mande copias a sus amigos: nueve de cada diez las estarán esperando. Millones quieren ser informados. El terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad. Derrote el terror. Haga circular esta información’.
RODOLFO WALSH – AGENCIA CLANDESTINA DE NOTICIAS

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