🗳️ Otra vez sopa (pero ahora con recarga de cinismo)
El martes pasado, mientras medio país hacía malabares para llegar a fin de mes, el Senado bonaerense en su nube de pedos aprobaba una ley con entusiasmo una media sanción que huele a trampa vieja: la reelección indefinida para concejales, legisladores y demás amigos del sistema. Sí, indefinida. Otra vez sopa, pero recalentada en la olla del oportunismo.
Hace casi diez años -parece una vida- se había establecido un límite para estos cargos. La idea era bastante sencilla: cortar con la lógica de la eternización en el cargo, abrir la puerta a nuevas caras, evitar que el poder se vuelva un sillón con ventosa. Pero claro, una cosa es el discurso y otra el apetito. Y cuando el sistema se ve amenazado por la rotación, se encarga de blindarse con leyes a medida, como un traje hecho por el sastre de la impunidad.
🎩 Kikuchi y la guerra mundial contra la renovación
Entre los personajes estelares de esta jugada apareció, cómo no, Carlos Kikuchi, ese libertario que durante la campaña prometía dinamitar la casta y ahora parece su jefe de prensa. En su intervención en el Senado -con tono de película épica de domingo- soltó esta joyita: ‘Churchill fue legislador durante más de 60 años… si él no hubiese estado, el mundo sería nazi’.
¿Qué tiene que ver Winston Churchill con la rosca bonaerense? Nada. Pero como todo vale, Kikuchi tiró el nombre más grande que tenía a mano, aunque el contexto no pegara ni con cemento. Como si reelegir a un concejal de Zárate nos garantizara la libertad occidental.
Además, se olvidó de mencionar algo chiquito: el Reino Unido tiene un sistema parlamentario, con reglas, alternancia real y escándalos que obligan a renunciar. No es el paraíso del barón del conurbano ni del puntero con cargo ‘ad honorem’.
🧑⚖️ Matzkin y el yoga del doble discurso
Pero si hablamos de contradicciones con olor a naftalina, Marcelo Matzkin no se queda atrás. El intendente zarateño, siempre listo para tirar frases de autoayuda institucional, se mostró crítico de las reelecciones indefinidas… aunque no tanto. Bah, un poquito sí, pero no del todo. En una entrevista aclaró: ‘No es lo mismo la reelección de un cargo unipersonal que de un órgano colegiado como son los legisladores’.
O sea, si sos intendente: reelegirte es sospechoso. Si sos concejal: dale tranquilo, total son varios y nadie se da cuenta. Una lógica tan rara como decir que si robás solo está mal, pero si lo hacés con amigos es democracia.
Pero no es nuevo, ya tiempo atrás avaló como concejal a Walter Unrein, el mismo que en 2021 dijo -con solemnidad de patriota-: ‘Aunque la ley me lo permita, me comprometo a no reelegir como concejal’.
Dos años después, ahí estaba, bien acomodado en la boleta matzkinista, con una sonrisa que ni se acordaba de lo que había prometido. ¿Y Matzkin? En lugar de bajarlo por mentiroso, lo premió con otro mandato. Porque en Zárate mentir no resta puntos: te pone en la lista… y te promueve como Presidente del Concejo Deliberante.
🤥 El cinismo ya no se disimula: se milita
La cosa es simple: la mentira ya no es un accidente. Es un método. Es una herramienta de trabajo. Y lo más escalofriante es que ni se esfuerzan en esconderla.
Matzkin dice que no piensa en reelegirse, pero su entorno trabaja full time para que se quede ocho años. Es como si alguien te dijera ‘no pienso en comer la torta’, mientras le pone la mano encima, le saca el envoltorio y se la guarda en la mochila.
‘Lo mejor es la renovación’, dice con tono zen. Pero después aclara: ‘nunca será mi voluntad ir por una reelección indefinida’.
Traducción: sí a una más, no a muchas. Reelección con moderación. Dos por cabeza y nadie se queja.
🔄 Cáffaro, el nuevo ‘mal menor’ y el déjà vu eterno
Lo más doloroso -y sintomático de este derrumbe político- es que hoy algunos vecinos empiezan a mirar a Osvaldo Cáffaro con una cierta melancolía. Como si la mediocridad actual nos hiciera olvidar las tropelías pasadas.
‘Y bueno… al menos con Cáffaro barrían las veredas’, te dicen. Es el síndrome del ex tóxico que parecía un monstruo, hasta que conociste al nuevo y te pareció peor.
Pero no nos confundamos: Cáffaro y Matzkin son parte del mismo club. Jugaron en la misma cancha, compartieron favores, empleados, estructuras y silencios. Lo que cambia es la puesta en escena, no el libreto. La rosca sigue siendo la misma. Los beneficiarios también.
😬 Lo que Zárate necesita no está en las listas
Zárate no necesita más reelecciones, ni nuevas caras con viejas mañas, ni discursos que huelen a frase robada de TikTok político. Necesita gente dispuesta a pelearla en serio. Gente que no quiera quedarse, sino transformar la calidad de vida de los zarateños. Gente que sepa que entrar al Estado no es ganarse la lotería, sino meterse en un quilombo para sacar algo bueno de tanto barro.
Y eso, seamos honestos, no se consigue fácil. Porque el poder seduce, marea, acomoda y brinda impunidad, porque nadie denuncia nada. Y muchos de los que llegan con la bandera de la renovación terminan con los mismos amigos, los mismos negocios, las mismas coartadas.
‘Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo, oralmente. Mande copias a sus amigos: nueve de cada diez las estarán esperando. Millones quieren ser informados. El terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad. Derrote el terror.’
RODOLFO WALSH – AGENCIA CLANDESTINA DE NOTICIAS

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