Spoiler: no hay innovación, ni resultados, ni memoria institucional. Pero sí hay proyectos y titulares.
🗞️ Figurita repetida… y un poco rota también
El martes pasado publicamos una nota sobre el nuevo proyecto de ordenanza que presentó en el Concejo Deliberante el bloque Juntos para instalar los famosos ‘Buzones de la Vida’.
Y, sinceramente, lo dijimos con cierta candidez. Pensábamos que era simplemente una mala idea. Pero no. Era algo peor.
Ese mismo día, entre mates y mensajes, el tovarishch Miguel -que tiene más memoria que el archivo del Honorable Concejo Deliberante- nos tiró un dato demoledor:
‘Che, esto ya lo habían hecho. Hace años. Con las mismas palabras. Igualito.’
¿Viste cuando te cae la ficha y sentís un pequeño bochorno ajeno? Bueno, eso.
🕰️ El déjà vu del buzón
Nos pusimos a revisar, y sí. Tenía razón Miguel. En 2014, cuando Julián Guelvenzú coqueteaba con la política y todavía soñaba con el sillón de la intendencia, ya había tirado esta idea al ruedo. Como quien saca una carta vieja de la manga y la sopla con la esperanza de que funcione.
En una nota de La Auténtica Defensa, el entonces precandidato explicaba con una convicción que hoy resulta enternecedora: ‘Son una herramienta de participación que les permite a los vecinos, en forma anónima, brindar información sobre presuntos delitos relacionados con la comercialización de estupefacientes.’
Casi que dan ganas de aplaudir. Hasta que uno se acuerda que, bueno… no pasó nada.
⛪ Y los buzones… ¿dónde están?
Según la nota, los colocaron en lugares bien simbólicos: una fundación, una iglesia, una parroquia, una capilla. Todo muy espiritual. Muy serio. Muy de manual de campaña. Pero acá va la pregunta incómoda: ¿Alguien recuerda algún resultado? ¿Una causa abierta? ¿Un procedimiento? ¿Un solo caso real salido de un buzón?
Nada. Silencio. Una gran nube de polvo político. Como esos carteles de obras que se cuelgan para que parezca que algo se está haciendo, pero detrás no hay más que tierra removida y promesas recicladas.
Y ojo, que la memoria puede fallar. Como dice Rodríguez, ‘a mi edad la cabeza a veces se trastoca’. Pero bueno… si ni Google encuentra los frutos de esos buzones, es porque frutos no hubo.
🐢 Campana: otro buzón, mismo destino
Y si creías que esta historia se terminaba ahí, aguantá. Porque el mismo modelo -ese del buzón salvador que parece sacado de un capítulo flojo de Policías en Acción– también lo aplicaron en Campana.
Spoiler: tampoco funcionó.
La última noticia que encontramos al respecto es de concejales opositores reclamando por la falta de respuesta del sistema. O sea: la gente dejaba denuncias, pero nadie las levantaba. Literal. Los buzones estaban… pero sin nadie del otro lado.
Es como tener una línea directa con Batman y que del otro lado te atienda el contestador.
🔄 Y ahora… otra vez sopa
Y entonces llegamos a 2025. A la sesión del Concejo. Al nuevo intento de ‘ordenar lo que ya fracasó’. Y sí, otra vez aparecen los buzones. Con los mismos argumentos. Con el mismo tono grave y preocupado. Como si nadie supiera que ya se hizo, ya falló, y ya se olvidó.
Y la verdad… cuesta no reírse. O llorar, según el día.
🧠 La innovación no es para todos
Decía Pato, con esa lucidez que le brota entre mates y broncas: ‘La innovación está en un cajón del escritorio.’
Bueno, en Zárate ni eso. Acá directamente no hay cajón. Y si lo hay, está lleno de proyectos viejos con corrector blanco encima y una firma nueva abajo. Ideas muertas con maquillaje institucional.
Y lo peor es que lo saben. Pero lo hacen igual. Como si tirar una idea conocida en formato PDF ya fuese suficiente para justificar una banca.
🎭 El teatro del absurdo político
Porque, seamos sinceros: los buzones no sirven para lo que dicen que sirven. No desbaratan redes de narcotráfico. No conectan con la Justicia. No protegen al denunciante. Sirven para la foto. Para el titular. Para poner en redes: ‘Estamos comprometidos con la seguridad’.
Y así, mientras en los barrios falta iluminación, patrullaje, prevención y hasta presencia básica del Estado, te instalan una caja de metal y te dicen que eso es ‘participación ciudadana’. Es casi ofensivo. Como regalar una curita a alguien que se está desangrando.
🌀 La verdadera locura
La frase es conocida, pero vale repetirla: ‘Locura es hacer lo mismo una y otra vez esperando resultados diferentes.’
Y no lo dijo Einstein, aunque en redes sociales lo citen como si fuera suya. Lo dijo Rita Mae Brown, y le queda pintada a la política zarateña.
Porque lo que se vive en el Concejo no es solo improvisación o falta de ideas. Es otra cosa. Es una mezcla de cinismo, marketing barato y esa costumbre de subestimar al vecino, como si no se acordara de nada.
🧾 ¿Qué sigue? ¿El regreso del plan canje de mascotas?
A este ritmo, no sería raro que propongan la vuelta del Bono Compromiso Barrial, o del patrullaje voluntario en bicicleta, o del semáforo participativo. Todo puede pasar cuando no hay rumbo, ni ideas frescas, ni respeto por la inteligencia colectiva.
O peor aún, tal vez en la próxima sesión propongan volver al caballo como medio de transporte para ahorrar combustible. O instalar teléfonos públicos ‘para mejorar la comunicación barrial’. Todo es posible en el delirio legislativo zarateño.
‘Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo, oralmente. Mande copias a sus amigos: nueve de cada diez las estarán esperando. Millones quieren ser informados. El terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad. Derrote el terror.’
RODOLFO WALSH – AGENCIA CLANDESTINA DE NOTICIAS
