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    Un Concejo que no delibera: obediencia, ausencias y pactos de silencio en Zárate

    1
    By principedelmanicomio on 2 junio, 2025 Artículos periodísticos

    (Crónica de una institución que ya dejó de ser honorable, no delibera, ni representa… y apenas disimula)

     

    Hay instituciones que se caen a pedazos con el tiempo.

    Otras, directamente, se tiran de cabeza al abismo y se sacan selfies mientras lo hacen.

    El Concejo Deliberante de Zárate -ese lugar que con la vuelta de la Democracia pretendió ser el corazón del debate democrático- hoy parece más bien un consultorio vacío, donde nadie escucha a nadie y las decisiones ya vienen con la firma puesta desde otro lado.

    Y no lo decimos con bronca nomás. También con cierto asombro resignado, como cuando uno vuelve a pasar por una esquina que ya sabía que era peligrosa… pero igual lo sorprende que nadie haya hecho nada para cambiarla.

     

    Una escribanía, pero con mozos que sirven decretos

    Primero lo obvio: el Concejo ya no delibera. No discute. No interpela.

    Y cuando lo hace, es más por protocolo que por convicción. Como si alguien les dijera: ‘Chicos, al menos actúen un poquito que hay cámaras’.

    Los expedientes entran por la ventana -o mejor dicho, por fuera del Orden del Día-. Se hace un ‘cuarto intermedio’ (que ya es una especie de código interno para ‘esperen que vamos a ver qué quiere el Ejecutivo’), y al rato vuelven todos con cara de poker a votar algo que nadie leyó.

    O que, si leyeron, prefirieron no entender para no tener que explicar.

    Y esto no es nuevo. Pero lo grave es que ya se naturalizó. Ya ni disimulan. Ya nadie se escandaliza. Es como cuando la gotera del baño se vuelve parte de la rutina: molesta, pero ahí queda.

     

    Deliberar… ¿para qué? Si pensar está mal visto

    La verdad es que duele ver cómo el debate público se fue achicando hasta volverse un murmullo.

    No es que falten temas. Sobran. Lo que falta es otra cosa: coraje, presencia, dignidad, trabajo.

    Pongamos el ejemplo de la sesión en la que se trataron los Expedientes 68/25 y 75/25.

    • En el primero, el de la Rendición de Cuentas, al menos hubo algo de intercambio. Breve, acotado, sin mucho filo, pero bueno… alguien dijo algo.

    Aunque el resultado fue el mismo de siempre: se aprobó una rendición plagada de gastos irregulares, entre ellos un 2,7% del presupuesto municipal devorado por el Concejo mismo, cuando la Ley permite hasta un 2%.

    Un exceso que se camufla entre eufemismos, como si la palabra ‘exceso’ no significara justamente eso: gastar de más con total desparpajo.

    Pero el segundo expediente, el 75/25… ese ya fue otro nivel de decadencia.

    Hablamos de más de $6.447 millones gastados por fuera del presupuesto. Gastos sin compensación, sin explicación y -por supuesto- sin consecuencias.

    También de un déficit de casi $2.000 millones. Sí, leíste bien. Dos mil millones de pesos.

    ¿Y qué pasó?

    Nada. Absolutamente nada.

    Ni un concejal pidió la palabra. Nadie se animó a preguntar, a cuestionar, a marcar la cancha.

    Silencio. Complicidad. O peor: indiferencia.

    Como si estuvieran votando el menú del día y no una estafa institucional que compromete el futuro de todos los vecinos.

    (Para más detalles de esa joyita, acá lo contamos)

     

    Los que no están, también están (pero para el Ejecutivo)

    Y después están los que ni siquiera se presentan.

    O, lo que es aún más ridículo, van cuando hay que aprobar un presupuesto flojísimo, pero se borran cuando hay que rendir cuentas.

    Vanesa Palermo, por ejemplo, volvió a estar ausente. Ya ni sorprende. (Seguramente que Walter Unrein ya le habrá enviado la nota apercibiéndola en cumplimiento del artículo 7 del Reglamento Interno del Concejo Deliberante o ¿acá también violará las normas?)

    Pero lo de Alejandra Berni merece capítulo aparte.

    La concejal había justificado su voto al Presupuesto con una frase de antología: ‘No se preocupen, las verdaderas discusiones van a llegar con la Rendición de Cuentas’.

    Bueno, llegó la Rendición. ¿Y Berni? Como es esperable, visto los antecedentes, no llegó para discutir verdaderamente la Rendición de Cuentas.

    Berni desapareció. Como si se la hubiera tragado el recinto.

    Ni la sombra dejó. Ni una excusa. Ni un mensaje de voz.

    Nada.

    ¿Alguien le va a recordar que su banca no es para decorar la lista de oradores ausentes?

    Spoiler: no. Nadie va a hacer nada. Porque esto también es parte del acuerdo no dicho: el que no molesta, no se toca.

     

    Un voto rápido, una traición lenta

    La sesión siguió. Quedaban 15 concejales en sus bancas.

    Y de esos, 11 votaron a favor de convalidar un agujero presupuestario que no pasa ni la revisión de un estudiante de contabilidad de primer año.

    Lo votaron con una velocidad que abruma.

    Sin dudas, sin matices, sin vergüenza.

    Como si estuvieran sellando boletas de rifa, no un expediente que refleja el desastre financiero de la gestión municipal.

    Y ojo, porque en esa mayoría también había ‘opositores’.

    De esos que se indignan muy fuerte en redes, pero que se desvanecen en el recinto que es donde deberían participar activamente.

    O peor: de los que critican en la plaza y levantan la mano en el recinto sin chistar.

     

    Una institución vacía que solo llena expedientes

    Llamarlo Honorable Concejo Deliberante suena cada vez más a chiste.

    Porque ni honra, ni delibera. Y lo de ‘concejo’… bueno, ponele.

    Hoy por hoy, el recinto funciona como una sucursal administrativa del Ejecutivo. Al punto que el Ejecutivo invitó a que el Concejo Deliberante donara parte de los aumentos de sueldo que reciben cada mes, esos que Unrein esconde los Decretos para que no los puteen por la calle, y los concejales lo aprobaron sin siquiera debatirlo.

    Todo lo importante se resuelve afuera.

    Adentro, solo se ratifica.

    Los micrófonos no funcionan. Las transmisiones online fallan. Las actas aparecen incompletas.

    Pero eso sí: el gasto legislativo no para de subir.

    Y la complicidad tampoco.

    Mientras tanto, los vecinos miran desde la vereda. Algunos ni saben lo que pasa. Otros sí, y se sienten traicionados. A la mayoría no les interesa porque no quieren comprometerse.

    Porque esto no es una exageración: es un modelo institucional que elige el silencio, el apuro, la obediencia.

     

    ¿Y entonces, qué nos queda?

    Nos queda denunciarlo.

    Nos queda nombrarlo, una y otra vez, aunque duela.

    Nos queda marcar los nombres, los votos, las ausencias, los silencios.

    Porque si no lo hacemos nosotros, ¿quién?

    Desde Príncipe del Manicomio, lo venimos diciendo: Esto no es un error. Es la forma que eligieron.
    Y si no se frena ahora, va a ser cada vez peor.

     

    Concejo Deliberante: donde lo que se vota no se discute, y lo que se calla duele más que lo que se dice.

    Y vos, vecino, vecina… ¿vas a seguir dejando que te roben el derecho a saber qué hacen con tu plata?

    ‘Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo, oralmente. Mande copias a sus amigos: nueve de cada diez las estarán esperando. Millones quieren ser informados. El terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad. Derrote el terror. Haga circular esta información’.

    RODOLFO WALSH – AGENCIA CLANDESTINA DE NOTICIAS

    Alejandra Berni Honorable Concejo Deliberante Marcelo Matzkin Municipalidad de Zárate Vanesa Palermo Zárate
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    1 comentario

    1. anak sial on 3 junio, 2025 6:21 am

      Website Scam Penipu Indonesia, lu anak sialanak sial lu

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