La enseñanza del Viejo Vizcacha
En el ‘Canto 32’ de La Vuelta de Martín Fierro, el Viejo Vizcacha deja una lección que, aunque muchas veces cuestionable desde un punto de vista ético, sigue vigente en ciertos espacios del poder: ‘al que nace barrigón, es al ñudo que lo fajen’. Con esta frase, el personaje simboliza la resignación a ciertos destinos inevitables y la idea de que algunas personas son como son y no cambiarán.
Y cuando se observa el accionar de ciertos funcionarios locales, la definición vizcachera parece encajarles como anillo al dedo, porque su gestión está llena de desprolijidades y contradicciones.
Renuncias y errores administrativos
El Boletín Oficial Municipal N° 88 trajo consigo la publicación de los decretos de renuncia de Axel Cantlon y Alexis Twyford. A pesar de que el Intendente intentó maquillar la situación señalando la ‘dedicación y compromiso destacables’ de los dimitentes, la realidad es que su desempeño estuvo lejos de ser impecable.
Un claro ejemplo es el Decreto N° 106/25, donde se oficializa la renuncia de Alexis Twyford. En el documento, Twyford es mencionado como Contador, pese a que en su designación inicial había sido nombrado como Doctor.
Esta contradicción podría ser anecdótica si no fuera un reflejo de la improvisación y falta de rigurosidad en la gestión. La falta de claridad en los nombramientos y en los documentos oficiales genera confusión, y más aún cuando no se trata de errores aislados sino de patrones recurrentes.
Cargos que aparecen y desaparecen
Pero este no es el único error. Según el decreto rubricado por Marcelo Matzkin e Ignacio Suárez Ogallar, Twyford renunció a un supuesto cargo de ‘Director de Elaboración de Normas y de Asuntos Presupuestarios, dependiente de la Subsecretaría de Asuntos Legales’. Sin embargo, este puesto no existe en el organigrama oficial.
De acuerdo con el Decreto N° 88/25, Twyford había sido nombrado en la ‘Dirección de Elaboración de Normas y de Asuntos Presupuestarios’, un cargo creado por el Decreto N° 31/25. No obstante, ahora renuncia a otro puesto, lo que genera dudas sobre la claridad y transparencia de los actos administrativos.
Estos desajustes administrativos son preocupantes porque reflejan una falta de organización interna y, peor aún, una despreocupación por la legalidad de los actos de gobierno. Si la base misma de la gestión está mal estructurada, los problemas solo se agravan con el tiempo.
La desprolijidad como norma
Estos errores no son casuales ni aislados. En lugar de transparentar la situación, se evitó citar textos legales en los ‘Vistos y Considerandos’ para no exponer que el tiempo transcurrido entre el nombramiento y la renuncia fue menor a un mes. Sin embargo, no tuvieron la misma precaución para hacer las cosas bien.
Además, en el decreto se menciona un área de Asuntos Tributarios, que simplemente no existe dentro del organigrama municipal oficial.
Este tipo de errores mina la confianza en las instituciones. Si ni siquiera pueden redactar correctamente un decreto de renuncia, ¿qué podemos esperar en cuestiones más complejas de gestión pública?
Una cultura política que no cambia
El Viejo Vizcacha representaba la picardía criolla, una forma de ‘sobrevivir’ en un sistema injusto a través de la astucia y el engaño. Y aunque sus enseñanzas sean parte del folklore argentino, no debería ser una guía para el ejercicio del poder.
Porque, más allá de que ciertas lógicas políticas estén arraigadas y naturalizadas, creemos que siempre se está a tiempo de cambiar. La gestión pública requiere compromiso real, respeto por las normas y, sobre todo, responsabilidad ante la ciudadanía.
La falta de profesionalismo y las irregularidades administrativas solo generan incertidumbre y desaliento en la sociedad. La pregunta que queda es: ¿cambiará algún día esta forma de hacer política o seguirá rigiéndose por la ignorancia y la ley del menor esfuerzo?
‘Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo, oralmente. Mande copias a sus amigos: nueve de cada diez las estarán esperando. Millones quieren ser informados. El terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad. Derrote el terror. Haga circular esta información’.
RODOLFO WALSH – AGENCIA CLANDESTINA DE NOTICIAS

4 comentarios
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