Quizás más por tiempos vividos que ya no son tan así, quizás por herencia, quizás por no convivir con la incertidumbre, la estabilidad laboral es algo deseado por cualquier persona. No porque eso signifique, necesariamente, continuidad laboral, pero aporta una dosis de certeza que en estos tiempos no es poco.
Esto que es una verdad de Perogrullo no ocurre en la Municipalidad de Zárate, donde gran parte de su personal es temporario, mensualizados algunos, y muchos otros monotributistas, a los que un mero decreto deja sin trabajo porque tal como lo exponen cuando ocurre ‘el personal que reviste en planta temporaria municipal, es de aquellos cuyo vinculo se caracteriza por la falta o de estabilidad en el empleo y atento que […] es personal mensualizado, el vínculo que lo une a la Municipalidad de Zarate se extingue de pleno derecho – ipso iure- a la finalización del periodo por el cual ha sido designado.’
Sin embargo hay quienes tienen un poco más de suerte.
Uno de ellos es Ignacio De Bartolis, quien ingresó a trabajar el 12/03/2018 como Administrativo II y mientras hay quienes hace más de una década esperan el pase a planta permanente él ya goza de tal privilegio, claro, Ignacio es hijo de Salvador De Bartolis, chofer del Intendente Municipal Osvaldo Cáffaro. Indigno.
Pero peor es el caso de Santiago Arroquigaray, hijo del Secretario de Gobierno y eterno Secretario de Seguridad interino Juan Manuel Arroquigaray.
Santiago ingresó al Municipio el 10 de enero de 2022 como Técnico Clase III y poco más de un año después, ya es parte de la planta permanente del Municipio. El pasado 9 de octubre Osvaldo Cáffaro y Florencia Diez firmaron el Decreto 864 por el que Santiago pasaba ser planta permanente… y por si fuera poco, se lo hace de manera retroactiva al 1 de septiembre anterior. Poco serio.
¿Qué hará Marcelo Maztkin con estos casos? ¿Y con el resto de casos existentes en un municipio que fue utilizado como coto de amigos y familiares? ¿Tolerará estos casos de nepotismo? ¿Hará una investigación a fondo?
Si está dispuesto a hacerlo le sumamos una cuestión, la de los números de legajo de los empleados, lo que permite la manipulación de esos legajos.
En cualquier empleo los números de legajo son consecutivos e irrepetibles, y por una cuestión lógica a medida que aumenta el número de legajo disminuye la antigüedad en el empleo. Sin embargo en la Municipalidad de Zárate ésto no es así, los números de legajo se reutilizan, lo que posibilita que sea posible fraguar la fecha de ingreso al empleo, y por ende la antigüedad y el monto a percibir como emolumento, y uno encuentra que, por ejemplo, alguien que ingresó el 09/02/2009 tiene un número de legajo menor que alguien que ingresó el 01/02/1992.
¿Qué maniobra se esconde detrás de esta supuesta incongruencia? Es un tema a investigar, uno más de los tantos que se deben poner en claro, que hoy se encuentra muy negro, de una gestión que hizo del oscurantismo, la opacidad y el amañe en favor de unos pocos elegidos el leit motiv de su proceder.
Cada espacio del Municipio que uno investiga demuestra, una vez más, que es imprescindible y urgente una auditoría absoluta de todas las áreas de gobierno.
¿La impulsará Marcelo Matzkin?
‘Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo, oralmente. Mande copias a sus amigos: nueve de cada diez las estarán esperando. Millones quieren ser informados. El terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad. Derrote el terror.’
RODOLFO WALSH – AGENCIA CLANDESTINA DE NOTICIAS

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