El veto es una atribución que tiene el Intendente para rechazar total o parcialmente los proyectos de ordenanza sancionados por el Concejo Deliberante (es decir, todos, uno o algunos artículos). Es una herramienta que contribuye al equilibrio de poder dentro de la división de poderes que rige en el sistema democrático y establece contrapesos para que tenga que haber mayorías especiales cuando el Departamento Ejecutivo no acuerda con lo resuelto por el Departamento Deliberativo.
En Zárate esto es una novedad, y bienvenido sea el veto, porque a diferencia de lo que opinó la oposición, estoy convencido que esto es una buena noticia para la maltrecha democracia zarateña, y por varias razones.
En primer lugar es el reconocimiento explícito del poder del Concejo Deliberante para imponer temas en discusión por fuera de la agenda que propone el Intendente, siempre acotada y condescendiente con sus intereses y necesidades.
En segundo lugar porque le da una centralidad política al Concejo Deliberante y a la oposición que si no fuera gracias a esta acción del Intendente, le sería muy difícil de implementar.
En términos personales, aunque por otras razones que las esgrimidas por el Intendente, discrepo con lo sancionado en el Concejo Deliberante. Creo que políticamente es un error el proyecto referido a los corredores escolares seguros, y que el proyecto de plusvalía nuclear es impracticable, pero creo en lo que votaron los representantes del pueblo.
Entiendo que el primer proyecto es políticamente un error porque es asumir que por fuera de los corredores seguros, el resto del Municipio es inseguro para los escolares. En consecuencia es fundamental trabajar en un plan sistemático de seguridad del que hoy el Gobierno municipal carece… y la oposición también.
Respecto al segundo proyecto es impracticable puesto que es de una vaguedad tal que lo torna inútil. Si la voluntad de los representantes populares es transitar ese camino, resulta mucho más interesante y provechoso invitar al Cuerpo a los legisladores provinciales y nacionales del Distrito a fin de planificar una acción conjunta que establezca, como existe respecto a los recursos hidrocarburíferos y a los hidroeléctricos tanto a nivel nacional como el de varias provincias, la implementación de regalías nucleares por la instalación de las Centrales nucleares en el Distrito y dejar de mendigar colaboración para pasar a planificar acciones concretas que devuelvan a la sociedad parte de lo que le da al país al aceptar tener en su vecindario dos centrales nucleares.
Pero además, el veto del Intendente es bueno porque no cierra una puerta sino que abre un portón, ya que el artículo 38 de la Ley Orgánica de las Municipalidades establece que ‘En los casos de veto total o parcial del Presupuesto, el Concejo le conferirá aprobación definitiva, de insistir en su votación anterior con los dos tercios de los Concejales presentes.’
En ambos casos, si se repitieran las mayorías que aprobaron los proyectos, los mismos se aprobarían definitivamente pese a la oposición del Intendente, lo cual abre un futuro mucho más venturoso que el actual. Por eso es bueno el veto, pese a los errores y horrores ortográficos y sintácticos, porque a diferencia de muchas otras veces en donde el Intendente Cáffaro se limitaba a no implementar lo resuelto por el Concejo Deliberante, en esta oportunidad, al seguir los pasos que debió haber dado en otras oportunidades y no lo hizo, volvió a poner la política en el centro de la discusión local.
La responsabilidad la tiene ahora el Concejo Deliberante. Es de suponer que ambos proyectos saldrán ratificados, si así no fuera, quedaría expuesto que quienes muten su apoyo por un rechazo no son más que meras marionetas del intendente municipal.
Cantaba Serrat que ‘todo infortunio esconde alguna ventaja’, el ‘infortunio’ del veto esconde muchas… ¿Sabrán aprovecharlas?









No hay comentarios
Pingback: Gracias por la educación – Príncipe del manicomio
Pingback: La realidad paralela… la realdiad de Narnia – Príncipe del manicomio