Un debate recurrente en la sociedad refiere a la importancia del fondo y las formas, asimismo en política esta cuestión suele reaparecer con frecuencia cuestionando si es más importante decir la verdad, por más cruda que sea, o si es preferible matizar la realidad para no ser tan agorero.
Al igual que Leandro Alem, sabemos que ‘Hay dos escuelas o dos sistemas para manifestar el pensamiento: uno que procede con circunloquios, con ambages y sonrisas, no obstante la expresión adversa y hasta hiriente que se rebela en la voz y en los labios del que habla, el otro es el que procede con franqueza, diciendo la verdad, llamando a las cosas por su nombre. Yo pertenezco a esta última escuela.’ Nosotros también, por eso es importante preocuparse por el fondo de la cuestión más allá de como se la presente.
Tiempo atrás, y apoyada por el Intendente Municipal Osvaldo Cáffaro, Lima fue declarada ciudad violando la normativa vigente, y mientras esto ocurría a Lima le quitaban parte del presupuesto que tenía asignado. Pese a ser denominada ciudad, Lima no puede fijar su propio presupuesto y sigue dependiendo de lo que apruebe el Concejo Deliberante de Zárate y lo que el Intendente del Distrito decida hacer en pos de respetar o no el reparto y/o reasignarlo.
Y más allá del discurso, de las formas, el fondo de la cuestión es que el intendente Osvaldo Cáffaro le sacó parte del dinero que el Concejo Deliberante había dispuesto y aprobado para Lima. Los datos matan el relato.
El Deliberativo local había resuelto que la Secretaría de Lima tendría un Presupuesto de $168.350.700 para 2021, a lo que habría de sumarse parte de los proyectos que se desarrollarían en la totalidad del Distrito, sin embargo el Intendente Osvaldo Cáffaro decidió despojar a Lima de más del 17% de este Presupuesto, sin siquiera dar explicaciones de las razones y/o el destino de dicho recorte. Tampoco se explicitó a que otra partida se reasignó. El ‘promotor’ del Estado presente decidía que el Estado se ausentara, en parte, de Lima. El ‘promotor’ de la ciudad de Lima le quitaba fondos que podrían posibilitar su desarrollo.
Lima tenía asignado para su Administración, Control y Gestión $99.199.469,96, pero Cáffaro le quitó más del 10% de este presupuesto.
Lima tenía asignado para sus Servicios Urbanos $52.034.482,56, pero Cáffaro le quitó más del 22% de este presupuesto.
Lima tenía asignado para su Cementerio $39.500,00, pero Cáffaro le quitó más del 60% de este presupuesto.
Lima tenía asignado para sus Servicios Sanitarios $5.643.699,92, pero Cáffaro incrementó su partida un 37%.
Lima tenía asignado para Cultura, Educación, Deportes, Juventud y Relaciones con la Comunidad $10.778.947,56, pero Cáffaro le quitó más del 86%.
¿En serio puede decir Cáffaro que apoya a la ciudad de Lima? El ser ciudad no es un título, es una construcción cotidiana, y en ese sentido el Estado cumple un rol fundamental. Sin dinero el Estado no puede estar presente, y pese a sus palabras, en los hechos, Cáffaro pone la firma para que el Estado se ausente de Lima.
Más allá de lo simbólico de la declaración promovida por la entonces senadora Agustina Propato, tal declaración no tiene efectos concretos en el acontecer diario de los limeños, y lejos de eso, mientras los entretenía con lo discursivo, en los hechos accionaban para que Lima esté peor que lo que estaba.
La construcción de una ciudad, en términos políticos, se realiza a partir de la construcción de ciudadanía, y esto se logra con la intervención decidida del Estado detrás de determinadas cuestiones, sobre todo las cuestiones simbólicas del desarrollo de un ideario común, de la ‘limeñidad’. En tal tarea Cáffaro decidió que se utilizara tan solo $1.362.301,21, apenas el 13,3% del presupuesto asignado.
¿En serio Cáffaro apuesta por la ciudad de Lima?
Sin embargo los limeños sí apuestan por Cáffaro. Más del 42% de los votantes apoyaron a los candidatos del Intendente en las últimas elecciones.
Mientras Cáffaro les sacaba dinero, como en todos los presupuestos de su gestión, los limeños le daban votos.
¿Será que los limeños quieren lo que votan y se conforman con lo que se le da?
Cosas tenedes, Cid, que farán fablar las piedras.









