Para poder construir en equipo, en cualquier ámbito, es imprescindible conocer con quien se quiere construir, puesto que si no se parte de esa premisa básica, no se puede construir nada positivo.
El PRO local no sabe con quién está construyendo la Alianza Juntos ya que en un comunicado difundido a la prensa acerca de la situación de Lorena Bustos, afirmó ‘Por lo pronto, el radicalismo, partido a que Bustos está afiliada, lanzó comunicados de repudio a su ausencia pero aún no ha pedido la expulsión, ante su inconducta.’ Un cúmulo de falacias.
Lorena Bustos no está afiliada al Radicalismo, ella afirmó públicamente ‘soy peronista’ y de hecho figura en los padrones internos partidarios que el Partido Justicialista bonaerense iba a utilizar en las elecciones internas de 2021 y que finalmente fueron postergadas para el año próximo.
El padrón se puede consultar libremente en https://www.pjbonaerense.org.ar/wp-content/uploads/2021/03/125_ZARATE.pdf y se puede constatar que no solo es peronista sino que, además es afiliada al PJ de Zárate, status similar al del representante del PRO Walter Unrein, aunque diferente al de la Diputada Agustina Propato, quien no está afiliada al peronismo zarateño. Hay de todo.
De hecho Lorena Bustos lo dijo de forma explícita. ‘No tengo la misma ideología que ellos’, en referencia al resto de la lista de Juntos por el Cambio de aquel año, ‘amo a Cristina’ agregó, en referencia a Cristina Fernández. Por entonces Sandra París lo justificaba afirmando ‘Somos un equipo de vecinos cuyos integrantes provienen de diferentes ideas’, el problema es que, además, tienen diferentes valores… ¿Y precios? Porque esta es la realidad, hay poco valor y mucho precio.
Bustos participó de la lista de Juntos por el Cambio en 2019 a propuesta de la Unión Cívica Radical, pero como extrapartidaria. La entonces diputada Sandra Paris desarrolló una estrategia de sumar extrapartidarios, sin experiencia partidaria y pública, para fortalecer su proyecto. También lo hizo con María Elena Gallea, quien no logró formar parte de la lista para su reelección y como le ocurrió con Lorena Bustos, que lejos de generar liderazgo en su comunidad termina haciendo una elección personal…
Está claro que el proceder público de los dirigentes del Radicalismo local es penoso, con silencios cómplices y palabras de ocasión que no dicen nada, pero no puede hacer lo que el PRO reclama.
No se puede pedir la expulsión de quien no forma parte del todo.
El problema es que Juntos no es un todo sino la suma de partes, y cuando una de ellas quiere actuar por su cuenta se le reclama fidelidad.
¿Fidelidad a qué? ¿A quién?
Ayer decíamos respecto al comunicado del Radicalismo en el que se sostiene que ‘la Concejal Bustos tiene el deber y la obligación de ocupar su banca’, si ese es el deber, ¿Por qué Toncovich no se sentó junto al Frente de Todos tras el cuarto intermedio? La pregunta en consecuencia es ¿Cuál es el Deber que hay que cumplir? ¿El deber de quién? ¿El deber que marca quién? Y agregan en su comunicado que debe ‘respetar la decisión partidaria’. ¿Cómo le impone un partido político el accionar a un ciudadano que no es afiliado? Estas son algunas de las consecuencias de incorporar extrapartidarios a las listas electorales. ¿Sandra Paris, promotora de dicho accionar, no lo sabía, no lo previó? Debe asumir su responsabilidad al respecto.
Respecto a la Alianza corresponden preguntas similares. ¿Juntos discutió con sus militantes los pasos a seguir? ¿El proyecto a defender? ¿El candidato a votar? ¿O tan solo un petit comité tomó una decisión y se reclama fidelidad ciega a ella?
¿En serio el PRO no sabía lo que ocurría con Bustos? ¿Es complicidad o inutilidad?
Como ya dijimos en varias oportunidades el Concejo Deliberante zarateño que se viene no será de bloques sino de concejales, puesto que cada concejal estará en condiciones de desnivelar el equilibrio. Habrá negociaciones para mantener la cohesión y habrá negociaciones para generar mayorías. ¿Esto está mal? No, en absoluto, pero tiene que ser lo suficientemente transparente para que nadie crea que son acuerdos espurios.
El problema es que hay que hacer política, algo que muchos durante mucho tiempo no hicieron y estuvieron en la comodidad de saberse mayoría… y en la de saberse minoría. El tiempo cambió y con él cambió también la forma de hacer política.
El primer paso es saber quién es quién para poder obrar en consecuencia.

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