La partida de Osvaldo Cáffaro de la Intendencia Municipal no le dejó tan solo el sillón de Intendente sino también un cúmulo de problemas irresueltos de los que el propio Ríos es corresponsable, pero ahora tiene la responsabilidad mayor de encontrar las soluciones necesarias.
Al parecer está muy a gusto con los burócratas heredados porque no anunció ningún cambio en el gabinete, por lo que lamentablemente no podemos esperar grandes cambios en el accionar gubernamental municipal, porque el nivel chato no cambió.
Es previsible seguir con los problemas de inseguridad, de falta de agua, de prioridades equivocadas y, ahora repotenciado, problemas en el área de salud.
Como dijéramos días atrás, el Intendente Cáffaro decidió echar a Cintia Miner sin dar mayores explicaciones que la finalización de un contrato mensual que decidió no renovar, pero nadie discute el fondo de la cuestión y que es lo más preocupante, que haya trabajadores que cada fin de mes no saben si seguirán teniendo trabajo, y sumado a esa incertidumbre, la falta de derechos laborales que ello acarrea. Sin embargo todos miran la situación con una naturalidad pasmosa, dirigentes, sindicalistas y otros..
Y tras lo acontecido con Miner aparecieron una serie de problemas que no son visibles para la mayoría de los vecinos de Zárate, y que todos llevan a un mismo punto, la salud de Ríos es un desastre. Porque está más preocupado en colgar bolas de un árbol, lo cual demuestra la escasez que tiene al respecto que tuvo que invitar gente a que lleve sus propias bolas, que en solucionar la vida de los zarateños.
ATE lo denunció claramente.
Los problemas son numerosos y comienzan en que no hay Secretario de Salud.
Así como no asumieron públicamente el desmembramiento del equipo de salud municipal del que solo queda Marcelo Schiavoni, tampoco anunciaron públicamente su viaje de descanso al exterior, lo que trajo aparejada la acefalía en la Secretaría de Salud. No hay Secretario ni hay Subsecretario. Ni siquiera la farsa de tener un contador como responsable de Salud como ocurriera cuando Núñez pidió licencia mientras ella se las negaba a los empleados de su área. Nada de nada. A tal punto llega la situación que pareciera ser menos mala la gestión de la escobarense, porque como dijera don Perón, ‘No es que nosotros seamos tan buenos, sino que los demás son peores’.
Hoy no hay nadie al frente de la Secretaría de Salud, ni siquiera el veterinario Álvaro Battista Palacios ni Lilian Burroni, ambos vacunados VIP como empleados de salud. Nadie. Los que hacen de jefes son Sandra Graf, que fue quien vacunó al entonces intendente Osvaldo Cáffaro de manera irregular y fraguando la información pública, junto a Claudia Martínez y Lorena Heredia. ¿Están capacitadas para ello o solo es cuestión de hacer como que todo fluye?
Pero no es el único problema del área, lamentablemente.
En Zárate solo se hisopa, de manera pública, en un solo lugar, el Hospital Intermedio Municipal Dr. René Favaloro, y el pasado 8 de diciembre no se hisopó porque no había médico. Es falso que en Zárate haya pocos casos de COVID-19, lo que ocurre es que no hacen lo necesario para identificarlos y obrar en consecuencia. El informe del Municipio del 9 de diciembre decía que no había habido ningún caso. Una tautología. Si no se hisopa no se pueden reconocer casos.
Pero por faltar no es lo único que falta. En el Hospital Favaloro falta el pediatra 6 de 7 días, porque solo está cubierto el día miércoles y en la Unidad Sanitaria Aleotti, a la que con mucha pompa les gusta llamar el Hospital Intermedio Municipal de Lima, los tres primeros días de la semana no hubo médico.
Pero bueno, Zárate Basket recibió su cuotita para poder competir en el Súper 8… de película.
Y lo que se avizora no aparece como promisorio, aún no están garantizadas las guardias para los días 24 y 25 de diciembre… para lo que faltan menos de dos semanas.
Porque además según se denunció el pasado viernes, ATE denunció que ‘en incumplimiento al código de ética profesional por juramento hipocrático […] el ejecutivo municipal ordenó que la Dra. PICHIRILLI María Elena, enfermeras GRAF Sandra y VILLA Nancy se hayan apersonado en el hospital Favaloro para realizar esta ilegal práctica antiprofesional y antisindical’.
‘Otros vendrán que bueno me harán’ decían las viejas de mi familia, y visto lo visto, hasta parece buena la desastrosa gestión de Núñez.
La Salud de Cáffaro no era buena, la Salud Ríos es peor.



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