Mucho se habla de los contagios de COVID-19 en Zárate y poco de los fallecidos como producto de esta enfermedad, quizás porque proporcionalmente son pocos, el 2,41%, aunque un muerto es mucho, o por las particularidades que tiene esta cuestión, es un tema que no se aborda con la profundidad que entendemos es necesario.
Según las estadísticas oficiales del Ministerio de Salud de la Nación desde aquel lejano 1 de mayo de 2020 en que se produjo el primer fallecimiento, fallecieron 188 vecinos de Zárate, como decíamos, el 2,41% del total de enfermos.
Esta tasa de letalidad es relativamente baja en términos cuantitativos, pero esconde una serie de cuestiones cualitativa que entendemos importante compartir con los lectores.
Curiosamente solo 1 fallecimiento se produjo en domicilio particular, todos los otros fallecidos fueron informados por nosocomios, lo cual no deja de ser curioso dado que este patrón de conducta no es común en otros distritos, y considerando las limitadísimas capacidades de internación de nuestro Distrito, esta realidad se torna más inverosímil.
De los 188 fallecidos, más de la mitad son hombres, hubo cuatro eventos en los que el fallecimiento se dio el mismo día en el que se dio apertura al evento en el que se registra el fallecimiento, algo por demás curioso, pero no tan llamativo como el caso de los seis eventos en los que el fallecimiento se produjo antes de la apertura del legajo, es decir que falleció antes que se sospechara su fallecimiento por COVID-19, y por ende no puede ser informado por un nosocomio la muerte, en algunos casos la muerte se produjo cuatro o cinco días antes del apertura del legajo. Caso que bien podrían explicar las autoridades sanitarias locales, quienes además deberían explicar la forma en que se informan los fallecimientos, ya que al hacerlo con notable retraso, impide tomar real conciencia de lo que está ocurriendo.
Veamos algunos ejemplos.
Entre el 6 y el 19 de septiembre fallecieron 24 vecinos, 12 en cada semana, pero como se van informando poco a poco, un poco un día, otro poco otro día, se pierde la referencia total.
Aunque el caso más grosero es más reciente.
Hasta que el pasado 20 de abril tomó estado público que Zárate pasaba a fase 2, el Distrito tenía 167 fallecidos. Según el informe de ayer del Municipio, Zárate tiene 187 muertos por COVID-19, tomando información de la base del SISA, … aunque la base del SISA en realidad informe que son 188. Es decir, en 4 días Zárate tuvo un incremento de fallecidos del 11,9%. Y a nadie le sorprende. Nadie dice nada. Y por si fuera poco, de esos 20 fallecidos solo 6 ocurrieron tras el pase de Zárate a la fase 2. Para ser más claros, Zárate tenía 14 fallecidos antes del cambio de fase que el Gobierno de Osvaldo Cáffaro no había comunicado a los vecinos.
Ahora se entienden las palabras del Dr. Mautisi cuando el pasado 16 de abril, y en relación al registro de fallecimientos, afirmara ‘hemos tenido que intimar a instituciones para que declaren el hecho’, aunque nunca aclaró cuáles eran las instituciones negligentes que no informaban a través del SISA los decesos. Obvio que tampoco indicó cuáles fueron las acciones tomadas contra las ‘instituciones’.
A lo ya relatado de la escasez de decesos fuera del sistema hospitalario y el ocultamiento de fallecimientos, se ha consignado como fallecidos por COVID-19 varios casos de personas que se habían recuperado de la enfermedad y, por lo tanto, habían fallecido luego de estar contagiadas de COVID-19 pero no por esta infección. A varios de estos casos hemos dedicado artículos y las autoridades municipales nunca aclararon la cuestión.
Ahora bien, más allá de todas estas cuestiones que lo único que hacen es aportar turbiedad a una situación que debiera ser absolutamente transparente, es preciso echar la realidad sobre la evolución de los fallecimientos en Zárate.
En las últimas dos semanas no solo se aceleró la cantidad de fallecimientos sino que, además, se redujo drásticamente el tiempo promedio transcurrido entre la apertura del caso en el SISA y el desenlace fatal. La semana que finaliza hoy, hasta el momento tiene acumulados 15 fallecidos, la semana con más muertos desde el inicio de la pandemia, y con un promedio de 5,6 días entre la apertura del caso y el fallecimiento. La semana anterior, en que hubo 8 muertes, el mismo tiempo fue de 3,37 días, éste parece ser el patrón de conducta imperante
Sin lugar a dudas que el fallecimiento es la peor noticia relacionada con el COVID-19, pero si a eso sumamos la manipulación de la información en favor de un objetivo oculto, la situación se vuelve más trágica aún.
Por respeto a los fallecidos, y fundamentalmente por respeto a la ciudadanía, el Municipio debe cambiar su forma de actuar. Tiene que decir la verdad. Siempre. Aunque duela. Es la única forma para procurar recuperar la credibilidad que perdieron.
2 comentarios
Impecable, concreto, me saco el sombrero Eduardo
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