Tras la publicación el pasado lunes del artículo ‘El Master Plan del Hábitat ‘Solidaridad Urbana’ es un circo’ se pusieron en contacto con nosotros quienes dijeron ser responsables de la Iglesia para compartir documentación que supuestamente acredita su inscripción en el Registro Nacional de Cultos.
Como nos comprometimos con ellos, ponemos a disposición de los lectores la documentación en cuestión.
En estos documentos que nos han compartido se ve como el 14 de diciembre de 2004 se pide la inscripción en el Registro de Entidades de Bien Público, de acuerdo a lo normado en la Ordenanza N° 2554 a la entidad ‘Una línea abierta a la vida’.
Casi diez años después de la inscripción municipal, el 9 de agosto de 2014, la organización ‘Ministerio Evangélico Pentecostal Una Línea Abierta a la Vida’ es inscripta bajo el registro 4978 en el Registro Nacional de Cultos, y casi catorce años después de la inscripción municipal, ‘Una línea abierta a la vida’ pide el otorgamiento de la Personería Jurídica en el ámbito provincial, la que se inscribe el 14 de diciembre de 2018.
Como se ve en la documentación que nos compartieron parece que todo está en regla, pero (ya sabemos que siempre hay un pero), ‘Una línea abierta a la vida’ no aparece en ‘en la página de datos abiertos de la Secretaría de Culto a cargo del Embajador Guillermo Oliveri, dependiente del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de la Nación’, ni en ‘la base del Registro Nacional de Cultos se encuentra con que en Zárate no hay inscripta ninguna Iglesia Una Línea Abierta a la Vida, como la llamó el Municipio, ni ningún Ministerio Evangélico Pentecostal Una Línea Abierta a la Vida, como dice el cartel del frente del templo’ y la documentación que nos entregaron.
Por eso, como dijéramos días atrás, ‘el Municipio se reunió y le dio entidad a un Iglesia que no existe oficialmente.’
¿A qué se debe esto? No lo sabemos, sí sabemos que la documentación a la que se puede acceder libremente confirma nuestra afirmación, pero también sabemos (siempre hay un pero, ya lo dijimos) que quienes son parte de este Ministerio Evangélico cuentan con documentación que aparentemente les permite ser parte del Registro Nacional de Cultos.
¿Por qué no aparece entonces? No lo sabemos, no es información pública las razones de por qué figura o no en la información pública de dicho Registro.
Como nos comprometimos con quienes nos acercaron la información, damos a publicidad por el mismo medio en que escribimos el artículo original la documentación aportada. Quienes nos acercaron la documentación entienden que de este modo le ‘devolvemos la honra’, afirmación que no compartimos puesto que no quitamos ni devolvemos nada, quienes lo hacen son los hechos, que deberían ser mucho más transparente de lo que lo son. Quien puso en duda su inscripción, y de hecho la niega, es el Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto de la Nación, ante ellos deben peticionar la devolución de la honra.
Ahora bien, si todo está en regla, y no hay por qué dudar que así sea porque nosotros no somos quienes para garantizar la autenticidad o no de la misma, ¿Por qué no aparece en el Registro Nacional de Cultos? ¿El Municipio no hace ese chequeo? ¿No les llama la atención la contradicción entre el documento aportado, al que seguramente las autoridades también tuvieron acceso, y que no aparezcan en la información oficial? ¿La consultaron?
Podría tomarse como paralelismo el aparecer en un padrón electoral. Podría darse el caso, muy curioso, limitado y escaso, en el que un ciudadano tenga su Documento Nacional de Identidad pero no aparecer en el padrón electoral. ¿Puede votar? No. Aunque el DNI esté vigente, aunque las autoridades conozcan al votante, aunque este explique el porqué de su ausencia, si no está en el padrón no vota. ¿Cómo puede presentarse como inscripto en el Registro Nacional de Cultos el Ministerio Evangélico Pentecostal Una Línea Abierta a la Vida si no aparece inscripto en la documentación oficial del Registro Nacional de Cultos?
Esta disparidad en la información, entre la que aportan los interesados y la que ofrece el Estado no hace más que aportar un nuevo número al circo en el que se ha convertido, corroborando las presunciones, el Master Plan del Hábitat ‘Solidaridad Urbana’.











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