El rol que ocupan los empleados en un trabajo fue mutando con el paso del tiempo y con él también se fue modificando en función de la importancia que se le daba a su función. A la par de esta evolución, en mayor o menor medida, hubo un acompañamiento en el ámbito laboral y lo que entonces era conocido como el área Personal devino en Recursos Humanos y, en alguno casos, en Capital Humano, entendiendo que el trabajador no era un engranaje más en la maquinaria laboral sino que tenía características especiales que lo hacían plausible de una especial atención. Por cuestiones humanas, pero también por cuestiones económicas se entendió que el trabajador no era reemplazable y que debía ser cuidado y protegido, puesto que, entre otras cuestiones, el reemplazo de la fuerza laboral traía aparejado un costo para el empleador en términos de capacitación y curva de aprendizaje que ya se había asumido y, además, comenzó a tener costos el ‘descarte’ de trabajadores. Ya no era tan solo los originarios derechos laborales sino que los trabajadores comenzaron a gozar de otros derechos.
Hubo quienes lo entendieron mejor y quienes aún no lo han entendido, pero poco a poco los trabajadores van ganando lugar en sus reclamos, entre otras cosas porque ya no se defienden dentro de cuatro paredes sino que la lucha por la defensa de sus derechos gana el espacio público.
Pero esta evolución no es tan solo una modificación de nomenclatura, puesto que no se trata de tener un área de recursos humanos sino que haya un área que se encargue del recurso humano, entendiendo que los trabajadores son un recurso esencial en la maquinaria laboral. Y en muchos casos esto no es así y es una mera cáscara vacía que tiene mucho más de voluntarismo que de voluntad de avanzar en el cuidado de los trabajadores y sus derechos, y se encarga tan solo de la burocracia, cuando se ocupa de algo, que trae consigo el tener empleados a cargo cuando no, de ser la fuerza de choque del empleador para el disciplinamiento de los empleados.
Algo de esto quedó expuesto en el último fin de semana en el Municipio de Zárate, cuando el sindicato de empleados estatales ATE realizó un planteo al área de recursos humanos municipal, que es uno de los ejemplos de cáscaras vacías de los que hablamos, en el que reclamaban por la falta de aumento salarial, malas liquidaciones de haberes, falta de pago a los empleados de los CAPS, como ya hemos mencionamos, y la cantidad de contagios de COVID-19 entre la plantilla municipal, aunque de eso las autoridades municipales no hablen. Y sumaba el sindicato una cuestión más, y es que el denunciado subsecretario de Seguridad Marcelo Heiz en silencio y escondido había vuelto a trabajar en el ámbito municipal.
Ya habíamos denunciado que pese a anunciar públicamente que se pedía licencia en su labor, Heiz había vuelto a trabajar en un lugar donde estaba poco expuesto, en el edificio de la ex Witcel, pero tras la difusión pública se lo reubicó en un lugar de mayor exposición, en el Hospital Intermedio Dr. René Favaloro. Doblando la apuesta y demostrando que se hacía lo que se quería sin tener que dar explicaciones, quien decía dar un paso al costado hasta tanto se esclareciera la denuncia que había recibido, volvió sobre sus pasos y el área de Recursos Humanos municipal, en lugar de cuidar a sus empleados ocultó a sus funcionarios.
De manera privada los representantes sindicales reconocen que la denuncia que se hizo contra Heiz no es el único caso de acoso vivido en el Municipio, aunque no lo denuncian públicamente ni brindan los nombres de los acusados, lo cual hace que pierda valor sus palabras y redobla el coraje que tiene quien sí hizo valer sus derechos y expuso ante la justicia la situación.
Lo curioso de la situación es que Heiz esté trabajando en el Estado dentro del Estado.
La Secretaría de Salud a cargo de Rosana Núñez, tiene un área de Recursos Humanos duplicada con la estructura municipal, que, según denuncian los empleados del área, poco tiene de recursos y mucho menos de humanos, donde en el transcurso del último año dejaron su lugar dos responsables del área. En ambos casos por la nula empatía de las autoridades del área para con realidades personales, que no supieron encontrar en sus empleadores la contención necesaria en el momento. Se anuncia que es un equipo de trabajo pero la realidad dista mucho de eso y tal como funcionaba tiempo atrás, la patronal utiliza al área de Recursos Humanos como brazo disciplinador de los trabajadores, e incluso en esta área, donde inicialmente se los hace sentir como parte del staff hasta que llega el momento que sienten que no son más que meros engranajes de una maquinaria más sofisticada y ajena… que se moviliza en automóviles Toyota Etios.

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