Nos matan la memoria, nos queman las ideas,
nos quitan las palabras.
…
Nos queman las palabras, nos silencian,
y la voz de la gente se oirá siempre.
Alem, una vez más Alem.
Alem, siempre Alem.
Porque pasaron más de cien años de su muerte y con sus principios, sus valores y su accionar sigue marcando una senda de acción ineludible para quien quiera hacer las cosas bien, quien quiera hacer las cosas como se deben hacer.
Y Alem decía que ‘hay dos escuelas o dos sistemas para manifestar el pensamiento: uno que procede con circunloquios, con ambages y sonrisas, no obstante la expresión adversa y hasta hiriente que se rebela en la voz y en los labios del que habla, el otro es el que procede con franqueza, diciendo la verdad, llamando a las cosas por su nombre. Yo pertenezco a esta última escuela’, y yo también, así que seremos claros y directos.
El Municipio de Zárate miente. El Municipio de Zárate manipula información. El Municipio de Zárate engaña a sus vecinos. Y los responsables de estos hechos son Osvaldo Cáffaro y Rosana Núñez.
Veamos porqué esta afirmación, que no es anunciada libremente sino que tiene fundamento empírico y demostrable.
Desde la declaración de la emergencia sanitaria en el Partido de Zárate, el 12 de marzo de 2020, han transcurrido 123 días. Tres meses en los cuales hemos aprendido a convivir con un virus y sus consecuencias, que entre otras son el aislamiento, la salida al espacio público solo para cuestiones esenciales, con la consecuente discusión de qué es esencial y qué no, y algo que para Zárate es toda una novedad, el que las autoridades municipales tengan que informar la situación día a día.
A eso nos vamos a referir, a la información que el Municipio brinda diariamente a los vecinos y como genera una realidad paralela en la cual cuenta lo que quiere contar, de la manera en que quiere hacerlo y con el fin de distorsionar lo que realmente ocurre.
En el transcurso de este tiempo tan solo el 8,1% de los días, es decir 10 de los 123 transcurridos, no hubo diferencia entre la información brindada por el Ministerio de Salud de la Nación y la Secretaría de Salud del Municipio de Zárate, realidad curiosa de por sí, puesto que ambos dicen abrevar de las misma fuente, las estadísticas del Sistema Nacional de Vigilancia Sanitario (SNVS) del Sistema Integrado de Información Sanitaria Argentino (SISA).
Ahora bien, ¿qué es el SNVS? ‘Es un software de alcance nacional que involucra los sistemas de Vigilancia Epidemiológica en un mismo formato, estableciendo una Red de Vigilancia’, que contribuye a la creación de ‘un repositorio de información desarrollado a partir de la informatización de las transacciones realizadas por los usuarios / ciudadanos en el sistema de salud’. ¿Por qué? ¿Para qué? Para algo básico y esencial que el programa describe claramente ‘generar herramientas que favorezcan la toma de decisiones y optimicen la gestión de la información’.
Antes de avanzar hay que dejar en claro que el sistema se nutre de manera piramidal inversa, es decir, de la base a la cima, dado que los efectores de salud que tratan con el caso son quienes lo cargan en el sistema y los organismos de mayor jerarquía van acumulando, sucesivamente, los casos bajo su jurisdicción.
Dado que sobre esta realidad se adoptan las acciones de gobierno en relación a la pandemia de COVID-19, analicemos en profundidad qué información suministra cada organismo.
Ahora bien, teniendo en claro esto es llamativo que la primera y grosera diferencia aparece en el punto de partida, cuántos casos sospechosos de COVID-19 hay en Zárate. Y al respecto hay que mencionar que tan solo el 20,3% de los días la información suministrada por la Nación y el Municipio fue coincidente, mientras que en el 43,9% la Nación fue quien informó más casos mientras que en el 35,8 fue el Municipio quien estuvo por encima en las cifras suministradas.
A priori, y realizando un análisis cuantitativo, esto puede dar a pensar, entonces, que el Ministerio de Salud informó más casos que el Municipio, pero esto no es así, puesto que las veces en que el Municipio informó más casos que la Nación, si bien fueron en menos oportunidades, acumulaban muchos más casos que aquellos días en que la Nación era quien informaba más casos.
La Secretaría de Slaud tiene consignados 49 casos sospechosos más que el Ministerio de Salud de la Nación, es decir, un 3,9% más.
Quizás una forma más sencilla de entenderlo sea ver graficada la evolución que tuvo la información de cada uno de los organismos.
Donde MSAL es Ministerio de Salud de la Nación y SSAL es Secretaría de Salud municipal.
Y causalmente, sí causal y no casualmente, las diferencias comienzan a pronunciarse a partir de finales de mayo, más precisamente del 29 de mayo. Paradójicamente el Municipio para esa fecha, durante dos días, había dejado de informar, en su Informe Diario Epidemiológico, el número de sospechosos. A partir de ahí el Municipio comienza a informar los casos sospechosos detectados en el Hospital Intermedio Municipal Dr. René Favaloro, y el 29 de mayo causalmente triplicó los casos acumulados que se contabilizaban hasta dos días antes.
¿Son reales estos casos sospechosos? Si lo son, ¿Se informan en el Sistema Nacional de Vigilancia Sanitario? Si se informan, ¿Por qué la base de datos del Ministerio de Salud de la Nación no los recoge?
¿Será que el Municipio quiere agravar ficticia e irresponsablemente la realidad local del COVID-19?
¿Será que se quiere mostrar un accionar inexistente del Hospital Intermedio Municipal Dr. René Favaloro?
¿Será que se quiere ‘licuar’ la afluencia de casos sospechosos a otros centros de atención de salud?
¿Por qué se miente con esta información? ¿Qué se quiere decir? O peor, ¿qué no se quiere contar?
Es muy grave lo que está aconteciendo y merece explicaciones de las autoridades responsables.
Pero no solo en los casos sospechosos hay diferencia en la información que se le brinda a la ciudadanía. La misma realidad, e íntimamente relacionado con lo mencionado anteriormente, se observa en los casos descartados, puesto que el tener más casos sospechosos implica, necesariamente, que haya más casos descartados para que los números de positivos no se altere. Cabe preguntarse entonces, ¿Esos casos eran sospechosos realmente o en realidad se descartaron porque nunca fueron sospechosos? Y si así fuera, ¿Por qué el Municipio los contabiliza entre los casos sospechosos?
Solo en el 21,1% de los días hubo coincidencia entre la información brindada por el Ministerio de Salud de la Nación y la Secretaría de Salud del Municipio de Zárate, mientras que en el 43,1% de los casos fue la autoridad local la que informó más casos y en el 35,8% fue la autoridad nacional quien informó más casos.
Como era de esperar, la diferencia de casos descartados se acentúa dos semanas después del ‘pico’ de casos sospechosos que vimos anteriormente. Es a mediados del mes de junio en que la Secretaría de Salud del Municipio de Zárate comienza a informar más casos descartados que los que informa el Ministerio de Salud de la Nación.
Las diferencias son notorias. La Secretaría de Salud de la Municipalidad de Zárate consigna 65 casos más descartados que el Ministerio de Salud, o lo que es lo mismo, un 7,5% de casos.
¿Cómo es que el Ministerio de Salud no ‘descarta’ los casos que deja a un lado la Secretaría de Salud? Para nosotros la respuesta es clara. Esos casos nunca existieron. El Municipio de Zárate inventó casos e inflacionó las estadísticas que informaba a la población local, puesto que pese a que afirman que la información suministrada es ‘en base a las estadísticas del Sistema Nacional de Vigilancia Sanitario (SNVS) del Sistema Integrado de Información Sanitaria Argentino (SISA)’ la información que presenta el Municipio no es la misma que llega al Ministerio de Salud de la Nación. ¿Será una cuestión semántica el decir ‘en base a’ para quedar a resguardo de estas notorias inconsistencias? Quizás sea como las indicaciones de los paquetes de alimentos que dicen ser hechos ‘en base a’, pero no con esos ingredientes.
Y por si fueran pocas las cuestiones enunciadas, también hay diferencias en los casos positivos informados por ambas jurisdicciones.
En este caso, y previsiblemente porque es lo más complejo de falsear, con excepción de los fallecidos donde también hay diferencias, al menos la mayoría de los días no hubo diferencia entre los datos que aportó cada una de las carteras de Salud. Así, en el 57,7% de los días coincidieron en los datos proporcionados mientras que en el 22,8% de las jornadas era el Ministerio de Salud de la Nación quien informaba más casos en tanto que el 19,5% restante fue la Secretaría de Salud local la que informó más infectados.
Y aunque pueda parecer ‘raro’, esta realidad también tiene su explicación, o al menos para nosotros tiene una explicación posible, por lo que si el Municipio diera a conocer la suya quizás podríamos arribar a un conocimiento más acabado del por qué.
En nuestra opinión hay un accionar deliberado en las diferencias que informa la Secretaría de Salud local, a fin de mostrar una evolución ‘pareja y homogénea’ de la curva de contagio, lo cual es justificado por el accionar del gobierno municipal, como si éste estuviera en condiciones reales de poder hacer algo al respecto. Esta regla, como todo regla, tiene su excepción, y es el parte del 10 de julio, causalmente un día después que el Hospital Zonal informara de 10 casos positivos en su seno.
¿Cuándo se informaron estos casos en el SNVS? ¿El día 9 de julio cuándo lo informó el Hospital o el 10 de julio cuando lo informó el Municipio? ¿Quién carga la información en el Sistema Integrado? ¿Siempre se cargó igual o de un tiempo a esta parte, causalmente una vez más, la Secretaría de Salud del Municipio centralizó dicha tarea, pudiendo, en consecuencia, ‘dosificar’ el flujo de información al ente madre?
Veamos cuál es la evolución diaria de los casos positivos informados por cada cartera y quedará más claro lo aquí expuesto.
En el gráfico se ve como la curva mantiene una lógica estándar que se rompe el 10 de julio con un salto pronunciado de la información local. Adicionalmente puede verse cómo, de manera constante, la información del Ministerio de Salud de la Nación va por delante de la información local, algo incoherente dado que oficialmente es la cartera local quien le informa a la cartera nacional. En consecuencia nos preguntamos una vez más, ¿Por qué la Secretaría de Salud del Municipio no le informa a los vecinos lo que le informa al Ministerio de Salud de la Nación? ¿A quién le miente?
Hoy Zárate tiene 4 casos positivos más, un 1,8% del total, que los que le asigna el Ministerio de Salud de la Nación.
Sobre esta base, y a fin de dotar de transparencia el proceso informativo, el Municipio debería sumar la evolución diaria de casos positivos agrupándolos por centro de salud en el cuál ha sido diagnosticado el paciente, al igual que se hace con la información suministrada acerca de los casos sospechosos, para permitir conocer, entre otras cuestiones, la tasa de positividad de casos que tiene cada centro de salud y a su vez brindaría la posibilidad de conocer de primera mano la realidad que enfrenta cada uno de los establecimientos habilitados para contener a los enfermos de COVID-19.
Dado que el análisis de la información siempre debe hacerse en términos relativos y no absolutos, este desglose permitiría saber, por ejemplo, si los 10 casos informados por el Hospital Zonal se dan en el contexto de un centro de salud con gran cantidad de pacientes positivos, o si por el contrario se da en establecimientos de atención de menor cantidad de pacientes. Igual podría analizarse la evolución en el Hospital Intermedio Municipal que recientemente, según informara la Asociación de Trabajadores del Estado, tuvo un caso positivo, y se conoció extraoficialmente hay más casos positivos, incluida parte de su Dirección. Todo sería más claro, creíble e importante para la población.
Pasaron 123 días desde la declaración de la pandemia y el Municipio miente, las pruebas están expuestas. A tal punto mienten que hubo dos casos considerados sospechosos, que fueron descartados epidemiológicamente, antes que el Municipio informara el primer caso sospechoso el 18 de marzo pasado, y pasaron dos días entre el primer caso informado localmente como sospechoso y el primer caso que el Ministerio de Salud de la Nación informa como sospechoso en Zárate. Incoherente.
Está claro que es necesario cuidarse porque la contagiosidad del COVID-19 es muy alta, está claro que el Estado debe hacer todo lo que esté a su alcance para cuidar a la población, pero esto no incluye infundir miedo ni falsear la información.
Como pertenezco a la escuela que procede con franqueza, diciendo la verdad, llamando a las cosas por su nombre, voy a decirlo claro y concreto. Durante los tres meses de emergencia sanitaria el Municipio de Zárate manipuló las estadísticas y mintió respecto a los casos, ya sean sospechosos, descartados o confirmados, que había y que hay en el Distrito para simular una realidad que dista de lo que realmente está ocurriendo. El Municipio de Zárate, con Osvaldo Cáffaro y Rosana Núñez como máximos responsables, mintieron para justificar una serie de medidas tomadas en el marco de la emergencia y de la que deberán rendir cuentas.
Para ello se necesita del coraje y el valor de los concejales, que hasta el momento no han exhibido. Siempre han bailado al son que proponía el Departamento Ejecutivo local. Primero dejando de sesionar pero integrando un Comité Económico y Social nonato, pero al que se prestaron pantomímicamente para la foto y para simular que se hacía algo. Después sin avanzar exigiendo, en el ámbito que sea preciso, que el Departamento actúe ajustado a las normas legales vigentes. Finalmente, prestándose una vez más al circo caffarista creyendo que imponían condiciones, cuando en realidad no son más que partenaires secundarios del dueño de la tramoya oficial.
Pero no basta con eso ya que se sabe que el Departamento Deliberativo, y sus integrantes, no están a la altura de las circunstancias. Es imprescindible el compromiso de una ciudadanía activa. Que exija. Que pida explicaciones. Que denuncie. Que critique lo que está mal. No sirve quedarse de brazos cruzados esperando a ver cómo se desarrollarán los hechos, es momento de pasar a la acción y ser parte de los hechos exigiéndole a quienes creen ser dirigentes que asuman la responsabilidad del momento.
Solo entre todos se podrá superar una realidad que, vista tiempo después, se recordará como una de la más nefastas de la historia democrática zarateña, porque las mentiras no las tapan ni un asfalto barato, ni un parque urbano, ni una costanera puertomaderiana.
PD: Las explicaciones económicas de lo acontecido en estos tres meses también será una cuenta a rendir en un futuro no muy lejano, pero eso lo trataremos en un próximo texto.
Si la historia la escriben los que ganan,
eso quiere decir que hay otra historia:
La verdadera historia,
quien quiera oír que oiga.







