El 25 de junio de 1912 se reunieron en la Sociedad Italiana de Alcorta, unos dos mil chacareros de la zona aquejados por la realidad socioeconómica que debían afrontar. Uno de los concurrentes, Francisco Bulzani, afirmó que: ‘No hemos podido pagar nuestras deudas y el comercio, salvo algunas honrosas excepciones, nos niega la libreta. Seguimos ilusionados con una buena cosecha y ella ha llegado pero continuamos en la miseria. Esto no puede continuar así. Los propietarios se muestran reacios a considerar nuestras reclamaciones y demandas. Pero si hoy sonríen por nuestra protesta, puede que mañana se pongan serios cuando comprendan que la huelga es una realidad’.
Este fue el inicio de una huelga de los arrendatarios de campos, que tuvo otra relevancia a partir de la cuña existente entre los terratenientes nucleados en la Sociedad Rural. Hubo uno de sus miembros que encontraba razonables las peticiones y se sumó al reclamo proponiendo modificaciones en las relaciones contractuales entre los dueños de los campos y quienes los trabajaban, porque ya se sabe, la tierra no siempre es de quien la trabaja.
El asociado que entendió el reclamo de los campesinos fue Lisandro De la Torre, y con su accionar junto al del gobierno radical de la Provincia de Santa Fe, impulsaron nuevas relaciones entre propietarios e inquilinos a partir de la intervención de un actor central, el Estado, puesto que solo su accionar podía garantizar condiciones mínimas para la producción rural.
108 años después la historia da una nueva vuelta, porque ya sabemos, la historia no se repite pero tiene ciclos que hacen emparentar una y otra vez hechos parecidos. Esta es una de esas oportunidades.
En los últimos días el campo zarateño comenzó a hablar, lejos está de ser un grito como el que poco más de un siglo atrás dio lugar a la Federación Agraria Argentina, pero curiosamente vuelve a repetir a dos de los participantes, la Sociedad Rural y el Estado, aunque en esta oportunidad están uno junto al otro y no, como en el Santa Fe del siglo pasado, en sitios diferentes.
La protesta del grupo de productores locales tiene que ver con las condiciones que garantiza el Estado para el desarrollo de las zonas rurales, puntualmente con la utilización del dinero aportado tanto por los contribuyentes locales como por la Provincia de Buenos Aires.
Los principales reclamos se centran acerca de lo consignado en la Rendición de Cuentas y a la que ya nos hemos referido en variadas oportunidades y tienen que ver con la no utilización de los fondos recaudados y recibidos para el mantenimiento de caminos rurales.
Así también alzan la voz contra la escasa producción por parte del Consorcio creado entre el Municipio y la Sociedad Rural zonal para el mantenimiento de los caminos rurales, que pese a tener un objetivo de trabajo sumamente limitado, apenas 23 kilómetros, ni siquiera llegó a cumplir con su cometido, tal como lo reconoció el propio intendente municipal en su discurso ante el Concejo Deliberante cuando afirmó, el pasado 3 de marzo, que ‘El Mantenimiento de la Infraestructura vial Rural. A través de la aplicación de la ordenanza 4713 del año 2018 que autoriza y pone en funcionamiento un convenio celebrado entre Municipalidad de Zárate y la Sociedad Rural Exaltación de la Cruz, Zárate y Campana, se puso en funcionamiento al comité mixto. Se definió, ejecutó y financió el trabajo de los primeros 18 kilómetros de mantenimiento de caminos rurales por un valor de $1.175.000.’
Es decir, el propio intendente reconoce públicamente que no cumplió con lo presupuestado, se subejecutó lo pautado, y que, obviamente utilizó el dinero que se recauda para tal fin, redestinándolo vaya uno a saber en qué.
¿Qué ocurrirá entonces? La Rendición de Cuentas está próxima a tratarse y, según hemos demostrado a lo largo de varios artículos a lo que se agrega la denuncia del grupo rural, ¿Será aprobada?
Está claro que no habrá un Grito de Zárate ni un Lisandro de la Torre dispuesto a asumir la complejidad del asunto y actuar en consecuencia, pero al menos el campo dejó de callar y comenzó a murmurar intentando que algunos concejales entiendan la gravedad del asunto.
El bloque de Cambiemos y el de Juntos por el Cambio ya adelantaron su rechazo a la Rendición de Cuentas, el Frente de Algunos – Nuevo Zárate ya manifestó su apoyo, sólo resta saber qué hará el otro Frente de Algunos, el comandado por Marcelo Torres, ellos tienen la responsabilidad de decidir si se hacen cómplices.
Podemos parafrasear a Lisandro de la Torre quien, en otras circunstancias y al despedir a su amigo el senador Enzo Bordabehere, asesinado en el recinto de la Cámara de Senadores al intentar proteger al propio de la Torre, afirmó ‘conocemos el nombre del matador, nos falta conocer el nombre de los asesinos’ diciendo conocemos el nombre de quien no cumplió con su deber de funcionario público, nos falta conocer el nombre de sus cómplices.


1 comentario
Pingback: Por la razón o la fuerza – Príncipe del manicomio