Karlos Arguiñano es un cocinero vasco que tuvo un exitoso pasar por la televisión argentina hace ya algunos años y decía al cocinar que ‘sacas de la cazuela lo que pones en la cazuela’, es decir, no podrás hacer un buen plato sin buenos ingredientes.
Esta lógica, en términos generales, es aplicable a todos los ámbitos de la sociedad, puesto que el azar no tiene una influencia determinante en las relaciones humanas, y lo que prima es la causalidad por encima de las casualidades.
Y en la cuestión de la seguridad es donde uno ve claramente esta realidad, las cosas no ocurren por consecuencia del azar sino que son consecuencias de políticas que se implementan o no, de acciones gubernamentales que se llevan a cabo o no.
Tras más de tres meses de complicidad, algo de la realidad local en seguridad fue denunciado por el ex Secretario Gastón Otero quien, entre otras cosas, afirmó que los móviles no patrullaban la ciudad porque estaban abocados a la prevención de la proliferación del COVID-19. Y quizás sea cierto, puesto que cuando le pidieron explicaciones al Intendente Osvaldo Cáffaro de los dichos de Otero afirmó que él solo hablaba de la pandemia, que era el tema importante por estos días. Lamentablemente ningún periodista le repreguntó sobre si era cierto que los programas municipales para el combate de la pandemia incluían la utilización de ‘seis de los siete u ocho móviles con que cuenta la Dirección de Prevención Urbana’.
Pero tanto va el cántaro a la fuente que al final se rompe.
Ayer mataron al Comandante Principal Marco Antonio Castillo, Jefe del Escuadrón de Gendarmería, al parecer para robarle la bicicleta, a media cuadra de la esquina principal de Zárate. Recibió tres tiros.
Según la denuncia policial los sospechosos ‘emprenden a la fuga a pie procediendo a su persecución de pie perdiéndolos a pocas cuadras del lugar’.
¿Querrá seguir hablando de COVID-19 el intendente?
No fue el único hecho de inseguridad que se vivió ayer en Zárate, aunque sin dudas fue el más grave.
Como era de esperar, las redes ardieron en reclamos, al Intendente Municipal y el resto de funcionarios municipales, sobre la realidad que se vive en Zárate y que, en opinión de Osvaldo Cáffaro, no tiene la importancia suficiente como para opinar al respecto.
Quizás ahora sí deba explicar si efectivamente, como decía Otero, ‘en enero [de 2020] había más de 60 cámaras sin funcionar o funcionando defectuosamente’. ¿Cuántas funcionaban ayer? ¿Se podrá esclarecer el crimen a partir de las herramientas municipales de combate de la inseguridad?
Son muchos los vecinos que afirman que Cáffaro no hace nada por la seguridad local y, nobleza obliga, tenemos que decir que no compartimos tal afirmación. Creemos que es falso que Cáffaro no hace nada por la seguridad, en cambio estamos convencidos que Cáffaro hace mucho por la inseguridad zarateña. Y compartimos con ustedes las pruebas de esta afirmación.
El documento que compartimos a continuación es parte de la Rendición de Cuentas del Ejercicio 2019 que compartiéramos el pasado sábado.
En el apartado correspondiente a la Secretaría de Seguridad Ciudadana, de los ocho puntos en los que se desagrega solo uno incrementó sus partidas de dinero, el correspondiente a Gastos en personal del área de Administración, Control y Gestión de la Secretaría de Seguridad, que creció un 89%, pasando de $1.013.500,00 a $1.917.340,32, mientras los otros siete ítems, sufrían fuertes caídas presupuestarias.
Acumuladas las caídas, e incluyendo el incremento que mencionáramos, la Secretaría de Seguridad tuvo una subejecución del Presupuesto Municipal 2019 de casi el 18%, es decir, de cada $100 que el Gobierno Cáffaro tenía para gastar en Seguridad en 2019 solo gastó poco más de $82, dado que dejó de gastar $29.437.470,35. Quizás los $13.126.905,50 extra que recibió el Básquet para Todos hayan salido de la seguridad.
Lo decíamos el otro día, más plata para Zárate Basket es menos plata en cloacas, agua potable, pavimento… y seguridad.
Ya lo decía Arguiñano ‘sacas de la cazuela lo que pones en la cazuela’, menos seguridad es más inseguridad.
Hoy esta Rendición de Cuentas está en estudio en el Concejo Deliberante. ¿Qué harán los concejales con los ‘dibujos’? ¿Los aprobarán? ¿Qué le dirán los concejales a los vecinos?
Para 2020 el Concejo Deliberante aprobó un presupuesto para el área de Seguridad de $213.995.200,00, pero la política de seguridad municipal es, a las claras está, deficiente. Son solo grandes anuncios y lindas fotos. O sea puro marketing. Nada para mejorar la vida de los vecinos.
Es mentira que Cáffaro no haga nada para cambiar la vida de los zarateños, el problema es que lo que hace (y lo que no) la cambia para peor.
Es falso que Cáffaro no hace nada por la seguridad, estamos convencidos que Cáffaro hace mucho por la inseguridad zarateña. Y compartimos con ustedes las pruebas de esta afirmación.
En la ‘ciudad para la vida’ hoy solo se habla de muerte.

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