El viernes pasado, en horas de la mañana, compartíamos algunas reflexiones acerca del asesinato de Fernando Báez Sosa en Villa Gesell y las reacciones que hubo en Zárate, a partir del hecho y de la detención de diez jóvenes zarateños acusados de su muerte.
Entre otras cosas reflexionábamos sobre el proceder de Rosalía Zárate, madre de unos de los dos autores materiales del hecho, según la justicia y supuesta Secretaria de Obras Públicas local, pero nadie reparó en que según el organigrama disponible en la página del gobierno municipal tal Secretaría no existe. Allí planteábamos que ‘la funcionaria no tiene responsabilidad legal alguna en el accionar de su hijo, puesto que éste es mayor, y los cuestionamientos que pueden hacérsele, a los que no nos sumamos, se restringen a una cuestión extra judicial, pero no hay dudas en que no cuenta con la serenidad ni la tranquilidad para poder seguir ejerciendo el cargo que le confió el intendente municipal Osvaldo Cáffaro. El difícil momento por el que la está haciendo atravesar su hijo le impiden, sin duda alguna, poder dedicarse de lleno a su labor ejecutiva en la Municipalidad de Zárate.’
El mismo viernes, y con argumentos similares a los que expusiéramos, se conoció ‘extraoficialmente’ la renuncia de Rosalía Zárate a su puesto en la administración local. Los medios de comunicación replicaron una y otra vez que la funcionaria daba un paso al costado porque ‘en estos momentos no se encuentra ni física ni mentalmente en condiciones de continuar su tarea en la repartición’, pero nadie reparó en que no había confirmación oficial al respecto.
Pasaron más diez días de la ‘renuncia’ de Zárate y aún no se conoce el documento oficial por el que la funcionaria eleva la renuncia al intendente municipal.
Pasaron más diez días de la ‘renuncia’ de Zárate y no hubo confirmación oficial de la aceptación de dicha renuncia.
Pasaron más diez días de la ‘renuncia’ de Zárate y todavía no hay anuncio de quién la reemplazaría en sus labores municipales.
Cabe preguntarse entonces, ¿renunció Rosalía Zárate o fue tan solo una maniobra más para buscar que el foco de atención se situara en otro sitio?
Resulta curioso que ante estas irregularidades el Concejo Deliberante, y sus miembros, sigan callados.
¿A nadie sorprende la situación? ¿Nadie exige explicaciones?
¿Por qué se esperó el accionar de Rosalía Zárate y el intendente Ariel Ríos no le solicitó que diera un paso al costado? ¿Él creía que podía seguir trabajando normalmente como si nada hubiese pasado?
Cuan desprotegidos estamos los ciudadanos si quienes dicen y deben representarlos, no están a la altura de las circunstancias.
Yo vivo de preguntar… saber no puede ser lujo.

2 comentarios
Cuando uno pertenece a la “burguesía política” zarateña es muy difícil dejarla….
Pingback: Meras coincidencias – Príncipe del manicomio