Argentina lleva más de 35 años de democracia ininterrumpida por primera vez en su historia, pero hay algunos que aún no entienden cómo se vive en democracia o, peor aún, tienen nostalgia de un pasado autoritario en el que se confunden los roles del Gobierno y quienes, temporalmente, ocupan cargos en él.
Si bien no es algo novedoso, lamentablemente, no tenemos que dejar de llamar la atención de como el oficialismo de Nuevo Zárate, hoy devenido en Frente Grande dentro del Frente de Todos, y quizás por eso se llevan tan bien, utiliza los recursos del Estado para hacer campaña en su provecho. Y lo hace de manera descarada.
Es cierto que siempre habrá un desvío de fondos para las campañas electorales, y que éste es sumamente difícil de detectar. Autos oficiales, teléfonos, accesos a medios, inauguraciones varias, son recursos que los candidatos que ocupan cargos públicos tienen de ventaja sobre quienes no los ocupan, pero si además de ello, abiertamente proclaman el apoyo a determinado candidato la situación se vuelve indignante.
Esto ocurre hoy en Zárate. Quienes ocupan la Secretaría de Salud no saben distinguir entre Partido y Estado, y utilizando los canales de comunicación institucionales promueven el voto en favor del Intendente Municipal Osvaldo Cáffaro, como también lo promueve él mismo, interrogando a los vecinos (según la interpretación que hace Cristina Fernández de una charla) sobre el servicio de salud entre el Hospital Zonal y el Hospital Municipal, como si hubiera entre ellos una competencia para la cual, si ese es su interés, ‘al Favaloro’ no le da el piné por su nivel de complejidad.

Incluso desde la cuenta oficial del propio Municipio se retuitea mensajes del Intendente en los que se promueven su candidatura.
No les basta con utilizar los medios de comunicación 
No hay que confundir Partido y Gobierno, como así tampoco hay que confundir Gobierno y Estado.
El Estado es quien organiza la sociedad, el Gobierno quien lo administra y el Partido la agrupación que triunfó en las 
El Estado somos todos, el Gobierno algunos y el Partido unos pocos.
El pretender que unos pocos, utilizando las herramientas de todos pretendan emitir un mensaje como si fuera el de todos, es un acto demagógico y fascista.
Los mensajes proselitistas deben encausar por donde corresponden, por las campañas electorales de los partidos políticos.
A nivel nacional lo hizo la Cancillería, a nivel local la Secretaría de Salud, en ambos casos repudiable.
Pasaron más de 35 años y no entendieron nada.

