Hoy el proceso electoral de dos tiempos expuso dos derrotas oficialistas consecutivas en menos de dos meses. Dos. Seguidas. Como si la ciudadanía estuviera tratando de enviar un mensaje en código Morse político: “Che, no nos gusta el rumbo”. Pero en el recinto parece que nadie tiene receptor.
Buscando: Osvaldo Cáffaro
Si la democracia se nutre de acceso, control y participación ciudadana -y no de oscuridad o silencio digital-, entonces la gestión que permite esto está fallando. En Zárate, los ciudadanos merecen algo más que pantallas de error: merecen instituciones que trabajen en la luz, no en la sombra.
¿Cómo podés ser representante de la Juventud Radical si tu patrón es el intendente libertario? ¿Cómo defendés los principios del radicalismo cuando tu sueldo lo firma alguien que representa todo lo contrario a esos principios?
Bienvenidos al circo. Las entradas son gratis, pero la salida se paga cara.
¿Alguien en el poder municipal está dispuesto a abrir la caja negra? Spoiler alert: no. Porque cuando te acostumbrás a la opacidad, la luz te quema. Y en Zárate, parece que hay muchos que prefieren las sombras.
Los zarateños se hartaron, y tienen razón para estarlo. Ahora falta ver si quienes gobiernan están dispuestos a escuchar ese hartazgo o si preferirán seguir viviendo en su mundo de fantasía y nubes de pedo hasta que la realidad los termine por llevar puestos.
Los zarateños se hartaron, y tienen razón para estarlo. Ahora falta ver si quienes gobiernan están dispuestos a escuchar ese hartazgo o si preferirán seguir viviendo en su mundo de fantasía y nubes de pedo hasta que la realidad los termine por llevar puestos.
La política debe servir para unir, no para dividir. Para fortalecer el tejido social, no para desgarrarlo. Para construir en común, no para promover el egoísmo individual.
Esta no es solo la historia de una obra mal hecha, es el retrato de una forma de gobernar que prioriza imagen por sobre la sustancia, marketing por sobre planificación, la foto por sobre la solución real de los problemas.
La derrota electoral de septiembre no fue casualidad ni producto de fuerzas externas. Fue la consecuencia lógica de una gestión que prometió cambio y entregó continuismo, que habló de renovación pero practicó el reciclaje político.