Reglamentó en 2026 una exención que la Ordenanza Fiscal ordenó en 2024, pero solo después que un concejal la reclamó… y le cobraron de más.
La escena: un concejal va a renovar la licencia de conductor y le cobran lo que no debían
A veces la política zarateña parece escrita por Capusotto. O por Kafka, depende del día. Lautaro Fenestraz, concejal por Ahora Zárate, fue a renovar su licencia de conducir. Trámite simple, uno de esos que el común de los mortales hace con resignación y una carpeta llena de papeles. Pero Fenestraz no es cualquier mortal: es concejal en Zárate. Y había votado, sí, con su propia mano, la Ordenanza Fiscal N° 5204 sancionada el 5 de diciembre de 2024, que en su artículo 178.1 inciso a) establecía una exención clara: quienes no registren multas durante los 24 meses previos a la renovación de su licencia de conducir estarán exentos del pago del precio público correspondiente.
La sorpresa llegó en la caja. Le cobraron igual. Como si la norma no existiera. Como si el Concejo Deliberante hubiera aprobado una ley ornamental, una sugerencia navideña para decorar el Boletín Oficial.
Y acá empieza lo bueno: Fenestraz no se fue a quejar por Twitter. Presentó un proyecto de comunicación (Pedido de Informes) con fecha 3 de agosto de 2026, con treinta y un puntos que deberían hacer ruborizar a cualquier administración medianamente funcional. Preguntó si la exención estaba implementada, si había reglamentación, qué registros se consultaban, si se informaba al contribuyente, cuántas licencias se habían otorgado, cuántas exenciones se habían concedido, cuánto se había recaudado indebidamente. Treinta y una preguntas que, en un municipio normal, serían respondidas en una tarde.
En Zárate, requirieron una sesión del Concejo Deliberante y una aprobación por unanimidad.
🏛️ El Concejo actúa; el Ejecutivo, en cambio, decreta
El pedido de informe fue aprobado por unanimidad. Unanimidad. Que no se puede cobrar lo que la ley dice que no se cobra. Que no se puede ignorar una ordenanza vigente por casi dos años.
En un cuerpo donde el oficialismo y la oposición no se ponen de acuerdo ni en el orden del día, todos coincidieron en que algo olía mal, le habrían cobrado indebidamente un trámite municipal a un concejal.
Pero el Departamento Ejecutivo, liderado por Marcelo Matzkin, no respondió. O al menos, no con palabras. Respondió con un decreto. Y no uno cualquiera: el Decreto Nº 284/26, firmado por Walter Unrein, sí, el mismo que dejó el Concejo para irse al Ejecutivo como Secretario de Producción en junio de este año, junto al Secretario de Economía Cristian Andrés Mazzola y al Secretario de Gobierno Eduardo Marcelo Torres. El decreto establece, finalmente, ‘la reglamentación del régimen de exención de los derechos de oficina por otorgamiento y renovación de la licencia de conducir, particular y profesional, regulada por el artículo 178.1 apartado a), de la Ordenanza 5204’.
Lealo de nuevo, despacio. En agosto de 2026 se reglamenta una ordenanza de diciembre de 2024. Una exención que debió estar operativa desde el primer día, que debió ser aplicada automáticamente por la Secretaría de Economía, que debió informarse en la web municipal, en el sistema de turnos, en las dependencias. Pero no. Hacía falta que un concejal fuera víctima del incumplimiento para que alguien en el Ejecutivo se diera cuenta de que, ups, había una ordenanza sin reglamentar. Y peor: había plata de los contribuyentes que se cobró y se seguía cobrando indebidamente.
📊 Lo que el pedido de informe revela (y lo que el Ejecutivo no quiere contar)
El proyecto de Fenestraz, más allá de la anécdota personal, apunta a algo mucho más grave: la opacidad sistemática en la aplicación de beneficios tributarios. La norma no es compleja. Dice: si hiciste un curso de consumo responsable de alcohol y sacás la licencia por primera vez, no pagás. Si renovás y no tenés multas en los últimos 24 meses, tampoco pagás. Son incentivos de conducta, como premios a la responsabilidad. Pero para que funcione, el Estado tiene que cumplir su parte. Y en Zárate, la parte del Estado siempre llega tarde, mal explicada, o directamente no llega.
El Título IV del pedido de informe es demoledor. Pide números. Números que cualquier sistema informático debería arrojar en segundos:
- Cantidad total de licencias otorgadas por primera vez desde la vigencia de la Ordenanza 5204.
- Cantidad total de renovaciones.
- Cuántos contribuyentes obtuvieron la exención para el otorgamiento.
- Cuántos la obtuvieron para la renovación.
- Cuántos pagaron igual, a pesar de tener derecho a no hacerlo.
- Monto total percibido por ese concepto.
Es decir: ¿cuánta plata le sacaron al bolsillo de los zarateños por no aplicar una Ordenanza que ya estaba vigente? Esa es la pregunta que el Decreto 284/26 no responde. Porque reglamentar hacia adelante es fácil. Explicar hacia atrás, eso ya cuesta ponerse a trabajar y eso en la Municipalidad de Zárate es mala palabra.
🔄 Unrein, otra vez protagonista, otra vez del otro lado del mostrador
Y acá viene el giro narrativo que ni el guionista más audaz se animaría a escribir. Walter Unrein firma el decreto que corrige una omisión que ocurrió bajo la gestión que él mismo integraba. Es como si el médico que te operó mal volviera a la clínica, ahora como director, para anunciar que finalmente van a esterilizar los instrumentos quirúrgicos. Aplaudimos el gesto, claro. Pero la pregunta inquietante sigue flotando: ¿por qué no se hizo antes?
La respuesta, desgraciadamente, la conocemos. En Zárate, la reglamentación es un recurso escaso que se distribuye con criterios políticos. Se reglamenta lo que conviene, cuando conviene, y si no conviene, se deja en el limbo. La Ordenanza 5204 entró en vigencia en 2024. Desde entonces, cientos, quizás miles, de zarateños pagaron por una licencia que, según la ley local, podrían haber obtenido gratis. Y nadie del Ejecutivo se inmutó. Ni la Secretaría de Economía, ni la Dirección de Tránsito, ni la Asesoría Letrada. Todos miraron para otro lado, cómodos en la certeza de que el vecino común no lee ordenanzas fiscales los domingos.
🧮 El principio de legalidad, versionado para Zárate
El proyecto de Fenestraz cita algo que debería ser obvio, pero que en este Distrito parece requerir recordatorio permanente: las exenciones establecidas por ordenanza integran el régimen fiscal municipal y su efectiva instrumentación no es una facultad discrecional de la Administración, sino que debe encontrarse sujeta al principio de legalidad. Traducido del juridiqués al castellano: no podés cobrarle a la gente lo que la ley dice que no le tenés que cobrar. No es opcional. No es ‘a criterio del funcionario de turno’. Es obligatorio.
Pero en Zárate, el principio de legalidad funciona como el aire acondicionado de un auto usado: hace ruido, gasta energía, pero nunca enfría donde debería. El Ejecutivo municipal tiene una habilidad casi artística para encontrar excusas burocráticas que justifiquen la inacción. ‘Falta reglamentar’, dicen. ‘Hay que crear el registro’, argumentan. ‘El sistema no está preparado’, se excusan. Siempre hay un obstáculo supuestamente técnico que aparece mágicamente cuando hay que devolverle plata al vecino, pero que desaparece en segundos cuando se trata de cobrar una tasa nueva o de firmar un decreto de interés público para la foto. Siempre aparece cuando el funcionario debe trabajar en serio y no solamente ir a cobrar a fin de mes.
🔍 ¿Y ahora qué? La pregunta que el Decreto 284/26 no resuelve
Reglamentar es un paso. Pero es solo el primero. Lo que sigue es más incómodo, y por eso probablemente no aparezca en ningún comunicado de prensa del Municipio:
- ¿Se van a informar las exenciones en la web, en el sistema de turnos y en las dependencias? El artículo 178.1 lleva casi dos años sin publicidad. El vecino promedio no sabe que existe.
- ¿Se van a devolver los importes cobrados indebidamente? El proyecto de Fenestraz pregunta explícitamente por ‘devoluciones, compensaciones o acreditaciones’. El Decreto 284/26 no menciona la palabra ‘reintegro’ ni en letra chica.
- ¿Quién controla que se aplique? El pedido de informe solicita auditorías, controles internos, observaciones de la Asesoría Letrada, la Contaduría, la Tesorería. En Zárate, los controles suelen ser como los eclipses: hermosos de leer, raros de ver.
Y hay un detalle más, casi poético en su cinismo. El proyecto de Fenestraz pregunta si para la exención por renovación se consideran solo las infracciones atribuidas personalmente al conductor, o también las vinculadas a vehículos de su titularidad registral sin individualizar al conductor responsable. Es decir: ¿te penalizan por una multa que cometió tu primo cuando le prestaste el auto? En Zárate, donde la titularidad registral no siempre coincide con el uso real del vehículo, esta pregunta no es menor. Pero claro, para responderla hace falta un sistema de datos cruzados, un registro actualizado, una administración que funcione. Y eso, amigos, es más difícil que aprobar una ordenanza.
🎪 La moraleja, si es que hay una
El caso de la licencia de conducir es un microcosmos de la política zarateña. Una norma buena, aprobada por el Concejo, promulgada por el Ejecutivo, publicada en el Boletín Oficial. Y ahí se queda. Esperando. Durmiendo el sueño de los justos mientras el Ejecutivo cobra lo que no debe, ignora lo que no le conviene y solo se mueve cuando la vergüenza pública, o un concejal con la documentación en la mano, lo obliga a hacerlo.
Walter Unrein firmó el Decreto 284/26. Y en estricto rigor, hizo bien. Corrigió un error. Reglamentó lo que debió reglamentarse hace veinte meses. Pero la pregunta que queda, la que no responde ningún decreto, es simple: ¿cuántos Fenestraz sin banca en el Concejo pagaron de más sin saberlo? ¿Cuántos zarateños, sin tiempo para leer ordenanzas ni voz para reclamar, financiaron con su bolsillo la desidia de una Secretaría de Economía que cobra con puntualidad de reloj suizo pero devuelve con la velocidad de un peatón en el barro?
En Zárate, parece, necesitás ser legislador para que te escuchen cuando te cobran de más. Y eso, la verdad, es más triste que cualquier cifra de recaudación.
‘Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo, oralmente. Mande copias a sus amigos: nueve de cada diez las estarán esperando. Millones quieren ser informados. El terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad. Derrote el terror. Haga circular esta información’.
RODOLFO WALSH – AGENCIA CLANDESTINA DE NOTICIAS
