El presidente aseguró que logró ‘los mayores avances de la historia’ en la Cuestión Malvinas. Un chequeo rápido de sus dichos deja en evidencia que confunde la continuidad diplomática con la revolución, y una resolución de recomendación con una orden judicial.
Spoiler: la Resolución 2065 sigue siendo insuperable, y Milei no la escribió.
🎤 Lo que dijo, palabra por palabra
El pasado viernes 31 de julio, Javier Milei se sentó frente a Mariana Brey en el programa A la Barbarossa y soltó una serie de definiciones sobre la Cuestión Malvinas que ya están rebotando por todas los páginas de noticias del país. Entre otras perlas, afirmó: ‘Los mayores avances de la historia en el tema Malvinas los hemos logrado nosotros desde la diplomacia’. Y remató: ‘Hemos logrado que la ONU obligue a Inglaterra a sentarse con nosotros a hablar’.
La frase suena épica. Suena a que alguien, finalmente, le puso una silla a los ingleses y les dijo ‘sentate, que esto se habla’. El problema es que, cuando uno la pone bajo la lupa, empieza a desinflarse más rápido que un globo en una fiesta de cumpleaños.
📜 La Resolución 2065: el elefante en la habitación que Milei no nombra
Para entender por qué la afirmación de Milei no resiste ni cinco minutos de Google, hay que remontarse al 16 de diciembre de 1965. Ese día, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la Resolución 2065, la primera resolución exclusivamente dedicada a las Islas Malvinas. Fue gestionada durante el gobierno del presidente Arturo Umberto Illia, con el embajador extraordinario Bonifacio del Carril y el representante Lucio García del Solar como artífices principales.
¿Qué logró esa resolución? Bueno, nada menos que lo siguiente:
- Reconoció por primera vez en la ONU la existencia de una disputa de soberanía entre Argentina y el Reino Unido.
- Declaró que el caso de Malvinas encuadra en una situación colonial que debe resolverse.
- Invitó formalmente a ambos gobiernos a entablar negociaciones para encontrar una solución pacífica.
- Estableció que las negociaciones debían tener en cuenta los intereses (no los deseos) de los habitantes, excluyendo de facto la aplicación del principio de autodeterminación.
Pero acá viene lo más jugoso: tras la aprobación de la 2065, Gran Bretaña se sentó por primera vez en la historia a negociar. En julio de 1966 tuvo lugar la primera rueda de negociaciones en Londres. La Cancillería argentina la evaluó como ‘muy positiva’, porque los británicos mostraron predisposición favorable y no impusieron condiciones previas. Era la primera vez desde 1833 que eso pasaba.
Como dijo el historiador y diplomático Juan Archibaldo Lanús: la Resolución 2065 ‘consagra el gran triunfo de la diplomacia del gobierno del presidente Arturo U. Illia’.
Entonces, cuando Milei dice que sus logros son ‘los mayores de la historia’, uno no puede evitar preguntarse: ¿mayores que hacer que el Reino Unido negocie por primera vez en 133 años? ¿Mayores que conseguir que la ONU reconozca formalmente la disputa? ¿Mayores que establecer los términos jurídicos que todavía hoy rigen el reclamo argentino? La respuesta, con todos los respetos, es un rotundo NO.
🏛️ ¿La ONU ‘obligó’ a Inglaterra a sentarse? No exactamente
Veamos ahora la segunda afirmación estrella: ‘Hemos logrado que la ONU obligue a Inglaterra a sentarse con nosotros a hablar’.
El 25 de junio de 2026, el Comité Especial de Descolonización de la ONU adoptó efectivamente una nueva resolución sobre Malvinas. El texto, aprobado por consenso y copatrocinado por todos los países latinoamericanos del Comité, reclamó la reanudación de las negociaciones bilaterales por la soberanía.
Pero, y este es un pero enorme, esa resolución no tiene capacidad coercitiva. No establece sanciones. No fija un calendario. No obliga jurídicamente al gobierno británico a iniciar conversaciones. Y, lo que es más importante, no constituye una innovación introducida por la administración Milei.
El propio debate del Comité recordó que la ONU sostiene esa posición desde la Resolución 2065 de 1965, y que el llamado a reanudar negociaciones ha sido reiterado durante décadas. Es decir: lo que Milei presenta como un logro propio es, en realidad, la continuidad de una política de Estado que viene desde hace 61 años.
Además, y esto es clave: Londres no aceptó abrir una mesa bilateral sobre soberanía. La resolución pide, recomienda, insta. No obliga. Confundir una recomendación diplomática con una orden ejecutiva es como confundir un consejo de amigo con una sentencia judicial.
🦅 ¿EE.UU. y China ‘se manifestaron a favor’?
Milei también dijo que ‘Estados Unidos se ha manifestado en favor nuestro, China se ha manifestado en favor nuestro’.
Acá hay que separar el trigo de la paja.
Es cierto que en abril de 2026 se filtró una comunicación interna del Pentágono que revelaba que funcionarios estadounidenses evaluaban revisar el respaldo diplomático de Washington a la posición británica, como parte de posibles represalias contra países de la OTAN que no habían apoyado suficientemente operaciones estadounidenses contra Irán.
Pero, otro pero, ya sé, eso es una evaluación interna filtrada, no una posición oficial del gobierno estadounidense. Hasta donde se tiene registro público, Washington no ha modificado formalmente su postura tradicional de reconocer la administración británica de las islas mientras insta a una solución pacífica. Presentar una filtración como una manifestación oficial de apoyo es, cuando menos, una exageración.
Respecto a China, es cierto que el país asiático históricamente ha apoyado el reclamo argentino en foros multilaterales. Pero atribuir ese respaldo como un logro particular de la gestión Milei ignora que China venía votando a favor de las resoluciones argentinas mucho antes de que Milei supiera qué era una cadena de Markov.
🏴☠️ ‘Bravuconadas de barrabrava termocefálico moroneuronal’
Para cerrar, Milei calificó las posturas confrontativas sobre Malvinas como ‘bravuconadas propias de un barrabrava termocefálico mononeuronal’. Y para él la exhibición de una bandera en la cancha durante el Mundial es un ejemplo de ello.
La ironía es que, en su afán por diferenciarse de esas ‘bravuconadas’, cayó en otra trampa: la de la bravuconada diplomática. Porque afirmar que lograste ‘los mayores avances de la historia’ cuando en realidad estás continuando una política de Estado de seis décadas, y presentar una resolución de recomendación como una orden coercitiva, no es prudencia. Es sobreventa.
La diplomacia seria no necesita apelar a superlativos históricos para justificarse. La Resolución 2065 no necesitó un presidente que dijera ‘yo soy el mejor de la historia’ para ser, efectivamente, uno de los mayores logros diplomáticos del país. Bastó con hechos verificables, negociaciones concretas y un marco jurídico que perdura hasta hoy.
🔚 Conclusión: la historia no se reescribe con entusiasmo
Javier Milei tiene derecho a defender su gestión. Tiene derecho a destacar lo que considera aciertos. Pero no tiene derecho a reescribir la historia a costa de gobiernos anteriores que, en este tema específico, lograron mucho más con mucho menos ruido.
La Resolución 2065 sigue siendo, seis décadas después, el pilar fundamental del reclamo argentino en Malvinas. Fue obra del gobierno de Illia, no de Milei. Y la resolución del Comité de Descolonización de junio de 2026, por valiosa que sea, no la supera. Ni la obligatoriedad, ni la trascendencia, ni el impacto histórico.
Así que la próxima vez que alguien diga que la ONU ‘obligó’ a Inglaterra a sentarse, pregúntenle: ¿dónde están las sanciones? ¿Dónde está el calendario? ¿Dónde está la mesa de negociación con fecha y hora? Porque si no hay respuesta, lo que hay es una recomendación. Y una recomendación, por más consenso que tenga, no es una obligación.
Aunque claro, en el universo Milei, las palabras a veces pesan más que los hechos. La verdad es que, en este caso, no.
‘Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo, oralmente. Mande copias a sus amigos: nueve de cada diez las estarán esperando. Millones quieren ser informados. El terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad. Derrote el terror. Haga circular esta información’.
RODOLFO WALSH – AGENCIA CLANDESTINA DE NOTICIAS
