Mientras Matzkin habla de ‘hecho histórico’, la letra chica del expediente 206-26 abre la puerta a que cualquier country de la zona tire su basura en Zárate a un precio que es menos de la quinta parte del que cobra San Nicolás.
Hay que reconocerle algo a la gestión gobierno de Marcelo Matzkin: tienen una habilidad asombrosa para anunciar cosas que suenan bien y esconder la parte que no es tan mostrable. Lo vimos en reiteradas oportunidades y ahora lo volvemos a ver con el flamante relleno sanitario de Qualita Servicios Ambientales S.A. El Expediente 206-26, propone autorizar el emplazamiento y regular la actividad, viene envuelto en papel de regalo verde y con moño de sustentabilidad. Pero conviene leerlo despacio, tranquilo, porque la letra chica tiene más sorpresas que un presupuesto municipal en año electoral.
🗺️ La geografía de la restricción: ¿por qué solo Baradero, Campana y Exaltación?
El Artículo 4º del proyecto de ordenanza que envió el Ejecutivo y que cuenta con despacho de Comisión para tratarlo en la sesión de hoy dice, textualmente, que el relleno sanitario ‘podrá recepcionar los residuos sólidos urbanos autorizados provenientes de los municipios de Baradero, Campana y Exaltación de la Cruz, así como los generados en Zárate’. Punto.
Cuatro municipios. No más. La pregunta obvia es: ¿por qué esos cuatro y no otros? La restricción geográfica tiene, en principio, cierta lógica ambiental y de escala: los municipios más cercanos minimizan la logística del transporte y generan economías reales. Hasta ahí, todo bien. El problema, y acá viene la primera trampa del texto, es lo que viene después.
🏡 La excepción que se traga la regla: bienvenidos los privados del mundo entero
Inmediatamente después de establecer esa restricción geográfica, el mismo artículo aclara, con una candidez que desconcierta: ‘Dicha limitación no aplicará en caso de que el depositante sea una persona humana o jurídica de carácter privado y que los residuos no provengan del sistema de recolección pública urbana.’
Leámoslo de nuevo, porque vale la pena dejarlo reposar.
Los municipios, como organismos públicos, de la zona tienen una restricción geográfica. Los privados, no. Cualquier empresa, country, barrio cerrado, frigorífico, establecimiento industrial o quien se le ocurra, de acuerdo al Anexo Único de la DISPO-2026-93-GDEBA-DPRSUMAMGP, puede traer sus residuos al relleno de Zárate desde cualquier parte del país, sin importar la distancia.
¿Zárate como el basural de los countries de la región? Sí, básicamente. Y de los de más lejos también, si les conviene el precio y el transporte. Porque el precio, ya vamos a ver, conviene de manera obscena.
La distinción público/privado no tiene ningún fundamento ambiental serio. Una tonelada de residuos sólidos urbanos genera el mismo impacto sobre el suelo, el agua subterránea y el aire, venga de un camión municipal de Ramallo o de una empresa de gestión de residuos de Tigre. El ambiente no distingue quién firmó el cheque. Pero la ordenanza, sí.
📦 El domicilio legal y los ‘requisitos que el Ejecutivo determine’: una puerta abierta al clientelismo
El Artículo 5º agrega otro condimento jugoso. Las empresas de transporte de residuos deben ‘constituir domicilio legal en el Partido de Zárate’ y cumplir con otros requisitos que el Departamento Ejecutivo determine.
Bien. Empecemos por el domicilio. Esto significa, en la práctica, que cualquier empresa transportista que quiera operar en el basural Zárate debe registrar formalmente una razón social en Zárate. En teoría, es una forma de asegurar jurisdicción y cobro de tasas locales. En la práctica, es una barrera de entrada que favorece a las empresas que ya tienen vínculos con el municipio… o que los van a cultivar con mucho esmero a partir de ahora.
Pero lo más llamativo es la segunda parte: ‘los demás requisitos que el Departamento Ejecutivo determine a fin de garantizar el debido cuidado del medio ambiente’. ¿Cuáles son esos requisitos? La ordenanza no los dice. Los dejó en blanco. El Ejecutivo los va a definir después, por decreto, sin pasar por el Concejo.
En otras palabras: pretenden que el órgano legislativo apruebe una norma que delega en el Ejecutivo la facultad de establecer los criterios de acceso al negocio de transporte de residuos urbanos hacia el relleno. Eso no es legislar: es firmar un cheque en blanco con el sello del Concejo Deliberante. Algo que, como ya señalamos aquí, parece haberse convertido en el deporte favorito de varios bloques legislativos locales.
💰 La tabla de precios: la comparación que debería alarmar a cualquiera
Aquí está el núcleo del problema. El Artículo 7º fija la tasa ambiental por vuelco de la siguiente manera:
- 12 módulos por tonelada para residuos provenientes de estados municipales
- 24 módulos por tonelada para todos los demás
De acuerdo al Decreto Municipal Nº 174/26, cada módulo equivale a $462. Eso da:
|
Origen del residuo |
Tasa en Zárate (Qualita) |
|
Municipios (estados públicos) |
$5.544 / tonelada |
|
Privados y otros sujetos |
$11.088 / tonelada |
Ahora pongamos esos números en contexto, porque sin contexto son solo números.
El relleno sanitario de San Nicolás de los Arroyos, donde Zárate deposita actualmente su basura, vía una carísima cadena logística que incluye planta de transferencia en Campana y transporte de más de 200 km de ida y vuelta, cobra a los distritos externos y empresas privadas $58.312 + IVA por tonelada. El CEAMSE, el operador estatal histórico de la región metropolitana, no se queda atrás: su tarifa ronda los $55.676 + IVA por tonelada.
La tabla comparativa completa, entonces, queda así:
|
Destino de disposición |
Costo por tonelada (+IVA) |
Observaciones |
|
Zárate – Qualita (municipios) |
$5.544 |
Tasa Ordenanza 206-26, sin IVA adicional |
|
Zárate – Qualita (privados) |
$11.088 |
Ídem, tarifa superior |
|
CEAMSE (municipios bonaerenses) |
~$55.676 + IVA |
Tarifa de referencia regional |
|
San Nicolás – otros distritos/privados |
$58.312 + IVA |
Tarifa vigente relleno San Nicolás |
La diferencia no es chica. Es astronómica. La tasa municipal del relleno de Qualita es seis veces más barata que San Nicolás y el CEAMSE para los generadores privados, y más de diez veces más barata para los municipios. Repitamos eso, porque merece énfasis: diez veces.
Frente a estos números surge, inevitablemente, una pregunta que la ordenanza no responde: ¿alcanza esa tasa para cubrir los costos reales de operación del relleno, o estamos subsidiando el negocio privado de Qualita con la externalidad ambiental que soportarán los vecinos de Zárate durante décadas?
Aparentemente el mercado fija una tasa por tonelada y el emprendimiento zarateño va a salir a romper ese negocio ya establecido. ¡Será así?
☣️ El cóctel perfecto: precios de liquidación + sin límite geográfico para privados = imán de residuos
Combinemos ahora los elementos que ya vimos y pensemos qué puede pasar en la práctica.
Tenemos un relleno sanitario que cobra, para privados, $11.088 la tonelada, cuando San Nicolás y el CEAMSE cobran más de $55.000. La diferencia es de alrededor de $44.000 por tonelada. Para una empresa o consorcio que genera apenas 200 toneladas mensuales, un barrio cerrado grande, un parque industrial chico, un club de campo, eso representa un ahorro de casi $9.000.000 al mes. Por año: más de $105 millones. Seamos realistas: con esa diferencia, el incentivo para buscar ese relleno es tan poderoso que ninguna distancia importa.
Y el relleno, recordemos, no tiene restricción geográfica para privados. Pueden venir de donde quieran.
Ahora bien: la ordenanza exige que esos residuos privados no provengan ‘del sistema de recolección pública urbana’. ¿Qué significa eso, exactamente? Que no pueden ser los residuos que juntan los camiones municipales. Pero los residuos de un country, de un establecimiento industrial, de un barrio privado que tiene su propia empresa de limpieza contratada, esos no son ‘sistema de recolección pública urbana’. Son residuos privados, gestionados por empresas privadas, transportados en camiones privados. Perfectamente calificados para venir a Zárate.
Raro que se piense que una empresa privada podrá controlar quien es el recolector para saber si los residuos pueden llegar a Zárate, adónde llegan solo los camiones transportistas.
Pensemos en los grandes generadores del cordón norte bonaerense: barrios cerrados de Pilar, Escobar, Tigre, San Fernando, Campana. Establecimientos industriales del corredor norte. Urbanizaciones privadas de Exaltación, de Zárate mismo. Cualquiera de ellos, si contrata a una transportista que cumple los ‘requisitos que determine el Ejecutivo’ y constituye domicilio legal en Zárate, puede llevar su basura al relleno de Camino Vecinal km 83,500 a precios de remate, pagando una fracción de lo que le costarían las alternativas.
¿Es eso lo que quieren que apruebe el Concejo Deliberante?
🔍 Los riesgos que nadie menciona
Vale la pena enumerar lo que está en juego, porque la lista es larga.
Lo primero es el emplazamiento del emprendiemiento, ¿ya se cuenta con los estudios ambientales correspondientes para que se apruebe donde volcar los residuos?
El riesgo ambiental real. Un relleno sanitario tiene una capacidad finita. A mayor volumen recibido, más rápido se agota. La ordenanza no fija límites de tonelaje máximo anual, ni establece criterios de prioridad entre los distintos tipos de depositantes. Si el negocio de recibir residuos privados resulta mucho más rentable que recibir municipales, ¿quién garantiza que Qualita no le dé prioridad a los privados y le deje sin espacio a los residuos propios de Zárate? La ordenanza no lo prevé. Nadie lo preguntó. De hecho, nada indica que Zárate comience a realizar el depósito de sus residuos en este predio.
Por otro lado, tampoco se establece en la Ordenanza que haya una planta clasificadora y de testeo de los residuos que se reciben. ¿Quién asegura que todos los residuos que arriben a nuestra localidad son aptos para depositarse en el relleno sanitario?
El riesgo fiscal. Si el relleno se llena de residuos de privados de otras jurisdicciones, Zárate estará asumiendo el impacto ambiental del enterramiento, en su territorio, sobre su suelo, sobre su napa freática, a cambio de una tasa que no alcanza ni al 20% de lo que cobran operadores comparables. El territorio zarateño absorbe el problema; la recaudación es casi simbólica. Cuánto es lo que se piensa recaudar municipalmente con este emprendimiento, ¿alcanzará para gestionar una reparación ambiental si la empresa privada gestionante no pudiera o quisiera hacerse cargo de ella?
El riesgo de control. Los requisitos de habilitación de transportistas están delegados al Ejecutivo. El Ejecutivo puede definirlos con criterios políticos o discrecionales. Y la historia reciente de Zárate, como señalamos en notas anteriores, no invita precisamente al optimismo en materia de transparencia.
El riesgo de la concentración. Qualita ya opera la planta de transferencia de Campana, que Zárate usó para llevar sus residuos a San Nicolás. Ahora operará también el relleno final. La misma empresa controla los dos extremos de la cadena de residuos zarateña. En un mercado de servicios públicos, eso se llama posición dominante. En manicomio, lo llamamos una jugada muy bien ejecutada.
🎭 Un ‘hecho histórico’ con trampa incluida
El intendente Matzkin describió la habilitación del relleno de Qualita como un ‘hecho de trascendencia histórica’. Y hay algo de eso: Zárate lleva más de dos décadas discutiendo la gestión de sus residuos, pagando fortunas para llevarlos a otras ciudades, acumulando deuda política y ambiental con sus vecinos.
Pero un hecho histórico también puede ser históricamente muy malo. Una ordenanza que abre el territorio zarateño para que cualquier privado de cualquier parte del país descarte su basura aquí, a un precio que es diez veces menor que el del mercado, sin límites geográficos, con requisitos de control que el Ejecutivo va a definir cuando quiera y como quiera, es exactamente el tipo de norma que dentro de diez años vamos a estar citando como el ejemplo de lo que no se debería haber hecho.
La diferencia de precios con San Nicolás y el CEAMSE no es un error de cálculo. Es una decisión política. Y esa decisión tiene consecuencias: transforma a Zárate en el destino más barato en la región para deshacerse de residuos privados, sin que los vecinos zarateños obtengan casi nada a cambio, ni ingresos significativos, ni garantías de capacidad disponible, ni certeza de qué van a enterrar exactamente debajo de su suelo.
Los vecinos de Zárate merecen saber qué hay detrás del moño verde. El Concejo Deliberante, si actuara seriamente, merecería preguntarse estas cosas antes de votar. Y Matzkin, que tanto habla de transparencia y de cumplir con la ley, tiene acá una oportunidad de demostrar que no está repitiendo el libreto de siempre: el de la gestión que anuncia mucho y explica poco.
La basura, al final, siempre vuelve.
‘Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo, oralmente. Mande copias a sus amigos: nueve de cada diez las estarán esperando. Millones quieren ser informados. El terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad. Derrote el terror.’
RODOLFO WALSH – AGENCIA CLANDESTINA DE NOTICIAS
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