Días atrás, el Intendente Marcelo Matzkin publicó en las redes con velocidad e indignación a hacer público el accionar de un organismo creado constitucionalmente, el Honorable Tribunal de Cuentas de la Provincia de Buenos Aires. Su anuncio fue: ‘El Tribunal de Cuentas de la Pcia de Bs As me impone una sanción de 168 millones por un subsidio entregado por la anterior gestión de Osvaldo Caffaro durante el 2023, mas precisamente el 24/10/23, con la excusa de que goberné 20 días del 2023.’ (sic)
168 millones de pesos. No es poca cosa. Y la narrativa es seductora en su sencillez: la culpa es de otro, yo apenas goberné unos días. Para respaldarla, Matzkin adjuntó tres imágenes de lo que sería el texto legal de la sanción.
El fallo que nadie puede leer
Acá empieza lo interesante. Consultada la página oficial del Tribunal de Cuentas Provincial, no aparece fallo alguno que mencione lo que el Intendente comparte. Es razonable suponer, entonces, que se trata de un documento al que Matzkin tuvo acceso por ser parte involucrada en el expediente, pero que la ciudadanía todavía desconoce en su totalidad.
Y es que si alguien esperaba que el Intendente aprovechara la ocasión para poner sobre la mesa toda la documentación disponible, la realidad fue bastante más decepcionante. Cuando varios internautas pidieron en Instagram precisiones y el texto completo del expediente, la respuesta de Matzkin no fue la transparencia: fue limitar los comentarios.
Curioso mecanismo el que se va consolidando: se aporta una parte de la documentación, la que conviene, se instala una versión de los hechos y, cuando la ciudadanía quiere profundizar, se baja la persiana. Es, para decirlo con todas las letras, gobernar la narrativa con bisturí y gobernar la información con candado. La realidad que ellos construyen no necesita debate: necesita auditoría. Y una auditoría que no pregunta es el sueño de cualquier relato.
📑 Lo que sí firmó Matzkin
Ante la imposibilidad de acceder al fallo completo, fuimos a buscar información donde sí la hay: en los documentos que el propio Intendente Matzkin remitió al Concejo Deliberante a principios de 2024 con la Rendición de Cuentas del período en cuestión, específicamente la rendición de los subsidios otorgados desde el área de Desarrollo Social.
Y acá la cosa se pone espesa. Porque lo que el Intendente refrenda y avala con su firma es que en 2023 se entregó la totalidad de los subsidios previstos y presupuestados.
Esta es la única referencia detallada sobre subsidios entregados durante 2023 que existe en la Rendición de Cuentas presentada por Matzkin. Sin desvíos señalados. Sin observaciones. Sin banderas rojas. Todo prolijo, todo en orden, todo firmado.
Refrendando el ‘traspaso prolijo y ordenado de la Administración Cáffaro’.
Las preguntas que el Intendente no quiere responder
Y entonces aparecen las contradicciones, que son muchas y no menores.
Si el Tribunal de Cuentas observó documentación específica sobre el otorgamiento de determinados subsidios, ¿esa documentación fue entregada a los concejales? Si no fue entregada, ¿por qué? ¿Hay una Rendición de Cuentas completa que los representantes del pueblo no conocen?
Pero la duda más filosa, la que no tiene respuesta fácil, es otra: si Matzkin tiene tan claro hoy que no es responsable de lo que señala el Tribunal de Cuentas, ¿por qué avaló con su firma la Rendición de Cuentas?
Las opciones no son muchas, y ninguna lo deja bien parado:
- Si la Rendición señalaba el desvío, ¿por qué lo avaló y no lo denunció?
- Si no lo señalaba, ¿por qué presentó una rendición incompleta o incorrecta y tampoco lo denunció?
La firma no es un trámite burocrático menor. Es un acto de responsabilidad política y legal. Y firmar tiene consecuencias, aunque después duela.
Lo que se pidió y nunca se hizo
La verdad es que esto no sorprende a quienes venimos siguiendo la gestión municipal desde hace tiempo. Durante la transición de gobierno lo repetimos varias veces, y vale la pena recordar lo que decíamos entonces: ‘Es urgente establecer bases sólidas para la realización de una intensiva, extensiva y exhaustiva auditoría externa, legal, contable y financiera, que eche luz sobre la realidad económica, financiera y legal del Municipio, amén de un detallado inventario de los bienes del Estado Municipal.’
No se hizo.
Nadie quiso ensuciarse las manos con lo que había dejado la gestión anterior. O tal vez convenía más no saber demasiado. O quizás eligieron mirar para el costado. El tiempo, implacable como siempre, está comenzando a mostrar las consecuencias de esa decisión. O de esa omisión. O de esa complicidad. Que a veces son lo mismo.
Un acto de transparencia, o al menos de honestidad
El acceso al fallo completo permitiría dilucidar procederes y responsabilidades. No los recortes elegidos a dedo, no las capturas de pantalla que muestran lo que conviene mostrar: el documento completo, disponible para cualquier vecino que quiera leerlo.
Ponerlo a disposición no sería solo un gesto de transparencia. Sería, además, un acto de honestidad intelectual que Matzkin aún le debe a Zárate.
Porque los análisis serios no se construyen con retazos unidos caprichosamente, sino con el estudio profundo de toda la información disponible. Eso es lo que diferencia el debate democrático de la operación de prensa o judicial. Y la ciudadanía, a esta altura, ya sabe distinguir perfectamente entre uno y otras.
‘Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo, oralmente. Mande copias a sus amigos: nueve de cada diez las estarán esperando. Millones quieren ser informados. El terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad. Derrote el terror. Haga circular esta información’.
RODOLFO WALSH – AGENCIA CLANDESTINA DE NOTICIAS
