Hay un momento en la vida de cualquier gobierno en que las encuestas dejan de ser un aviso y se convierten en un diagnóstico. Ese momento, para Javier Milei, llegó en abril de 2026. Y llegó con los datos de la Universidad Torcuato Di Tella bajo el brazo.
El número es contundente: 2,02 puntos. Una caída del 12,1% respecto de marzo. La más pronunciada del año, en una serie que ya acumula cuatro meses consecutivos de descenso: enero (-2,8%), febrero (-0,6%), marzo (-3,5%) y ahora este abril que se fue como llegó, mal y con malas noticias. En total, desde diciembre del año pasado, el Índice de Confianza en el Gobierno se desplomó un 17,9%. Casi un quinto del apoyo, evaporado en cuatro meses. 🌫️
La verdad es que no hace falta ser politólogo para entender lo que eso significa. Hace falta, nada más, querer mirar.
📊 Los números que La Libertad Avanza no va a tuitear
El ICG lo elabora la Escuela de Gobierno de la Di Tella desde noviembre de 2001. Es, en términos sencillos, un termómetro de la confianza ciudadana en el gobierno de turno. Se mide de 0 a 5. Cuanto más alto, mejor. Cuanto más bajo… bueno, que se enciendan las alarmas.
Abril marcó 2,02. Para dimensionarlo: Alberto Fernández en el mismo punto de su mandato tenía 1,44. Sí, Milei está por encima de Alberto. Eso, en teoría, sería buena noticia. El problema es que la comparación con Macri, otro punto de referencia que la gestión libertaria elige cuando le conviene, no sale tan bien: Mauricio marcó 2,07 en abril de 2018. Milei llega a ese mismo mes con 2,02. Una diferencia de 0,05 puntos que, en la escala del relato oficial, equivale a varios quilómetros de distancia. 😬
Y el promedio de toda la gestión JM ya bajó a 2,42, su registro más bajo. Para comparar, Macri promediaba 2,53 y Fernández 1,97 en el mismo tramo. Milei va camino a quedarse justo en el medio: ni el horror de Alberto ni la solidez inicial de Macri. El limbo libertario.
🔍 Cuando todos los semáforos están en rojo
Lo realmente preocupante, si uno se toma el trabajo de leer el informe completo, cosa que en Casa Rosada evidentemente no hacen, es que los cinco componentes del ICG cayeron al mismo tiempo. Los cinco. Todos. Sin excepción.
Eso no es una mala racha. Eso es una crisis de imagen sistémica.
Veamos el desastre en detalle:
- Eficiencia: 1,87 puntos (-21,4%) 🔴 — El mayor derrumbe del mes. O sea: la gente no cree que el gobierno haga bien las cosas. No es una sorpresa cuando los tarifazos se acumulan, los salarios no recuperan y la motosierra parece haber cortado todo menos los problemas estructurales.
- Evaluación general del gobierno: 1,64 (-17,2%) — Casi en zona de peligro. Número que no admite mucho margen de interpretación.
- Preocupación por el interés general: 1,61 (-13,9%) — La ciudadanía, en síntesis, no cree que al gobierno le importe lo que le pasa a la gente. Dato que duele más cuando viene de quienes en algún momento apostaron por el cambio.
- Honestidad: 2,50 (-8,4%) — El subíndice más alto que queda, pero también en caída libre. Curioso, ¿no? Justo cuando Adorni tiene que salir a explicar por qué sus bienes no estaban del todo bien declarados, la honestidad percibida baja. Casualidades que no son casualidades. 🤔
- Capacidad: -2,0% — El único que cae ‘poco’. Pero caer sigue siendo caer.
El promedio de todo esto da un número que no miente: 2,02. Y encima con un intervalo de confianza que va de 1,90 a 2,15. Ni en el mejor escenario estadístico este gobierno supera el 2,15. Para ponerlo en términos que cualquiera entienda: están en el piso del ascensor mirando hacia abajo.
👤 ¿Quiénes se están bajando del barco?
El desglose sociológico es, además, revelador. No es que haya un grupo enojado. El enojo es transversal, pero con matices interesantes.
Los hombres se desplomaron un 16,9%, hasta 2,16 puntos. Las mujeres también cayeron, pero bastante menos (-4,1%, hasta 1,85). La brecha de género entre admiradores y detractores del gobierno se achicó de 0,67 a 0,31 puntos. Los libertarios de los grupos de WhatsApp, al parecer, empiezan a entrar en crisis existencial. 📱
Por edad, el grupo de 30 a 49 años es el que más sufre el desencanto (-16,7%, llegando a 1,94). Son los que tienen hipoteca, hijos en la escuela pública y la factura de la luz pegada en la heladera. La realidad material pesa más que los discursos de YouTube. Los jóvenes de 18 a 29, en cambio, son los únicos que suben (+2,3%, hasta 2,27): siguen siendo el segmento más fiel. Quizás porque aún no tienen esa hipoteca.
Por nivel educativo, la caída más brutal se da entre quienes completaron el secundario (-19,0%, hasta 1,83). Los universitarios resistieron algo más (-7,9%, en 2,21). Los de instrucción primaria, paradójicamente, cayeron menos (-4,2%, hasta 1,60). Pero claro: ya estaban muy abajo. No hay mucho más desde donde caer.
Geográficamente, el interior del país sigue siendo el bastión, con 2,22 puntos. Pero ojo: cayó un 11,9% igual. El GBA está en 1,67. La CABA, con 1,87, trata de disimular. Todas las regiones hacia abajo, sin excepción.
🌡️ El termómetro más revelador: las expectativas económicas
Acá está, quizás, la clave de bóveda de todo el análisis. Entre quienes creen que la economía va a mejorar, el ICG llega a 4,03. Altísimo. Estos son los creyentes, los que todavía tienen fe. Entre quienes creen que va a seguir igual, el índice cayó a 2,49. Y entre los pesimistas, los que esperan que todo empeore: 0,51 puntos. Casi nada.
El dato que hiela la sangre es el siguiente: la fe mueve montañas, sí. Pero las montañas, la inflación real, el salario que no alcanza, el desempleo que aumenta, se mueven solas. Y cuando la fe empieza a flaquear, el ICG cae en picada. Como en abril.
La pregunta que nadie en el gobierno quiere responder es cuántos de los que hoy están en ‘la economía va a mejorar’ van a migrar hacia ‘va a seguir igual’ o, peor, hacia ‘va a empeorar’. Cada migrante de categoría vale 3,5 puntos de ICG. Hagan la cuenta.
🗓️ Cuatro meses, cuatro caídas: esto no es ruido estadístico
Podría uno decir que un mes malo no define una gestión. Que hay ruido. Que el trabajo de campo fue entre el 6 y el 17 de abril y puede haber capturado un momento de turbulencia puntual. Todo eso es válido metodológicamente.
Lo que no es válido es ignorar la tendencia. Cuatro meses. Cuatro caídas consecutivas. Una contracción acumulada del 17,9%. El promedio de gestión en su punto más bajo. Los cinco componentes cayendo simultáneamente. El índice de Eficiencia alcanzando su segundo piso histórico durante esta presidencia (el primero fue septiembre de 2025, lo que ya dice bastante).
Esto no es un tropiezo. Esto es una dirección.
Y la dirección, a esta altura del año, es hacia abajo. 📉
💬 Para cerrar: el relato tiene patas cortas
El gobierno nacional lleva meses construyendo un relato épico sobre el equilibrio fiscal, el fin de la inflación (que no terminó), el orden macroeconómico (que depende de cómo se mire) y la épica del sacrificio colectivo. El problema con los relatos épicos es que necesitan resultados visibles para mantenerse en pie.
Y los resultados, para una porción creciente de la ciudadanía, no están siendo visibles. O están siendo visibles, pero en el sentido contrario.
Los números de la Di Tella no tienen ideología. No los elabora La Cámpora ni el kirchnerismo ni ningún enemigo de la revolución libertaria. Los elabora una de las universidades privadas más prestigiosas del país, con una metodología sólida que lleva más de dos décadas. Ignorarlos, atacarlos o relativizarlos es la respuesta fácil. La respuesta difícil, y la única honesta, es preguntarse qué está pasando.
La respuesta, en este caso, es matemáticamente sencilla: la confianza no se decreta. Se construye. Y en abril de 2026, el gobierno nacional lleva cuatro meses destruyéndola.
Podés ver el informe completo en https://www.utdt.edu/ver_contenido.php?id_contenido=1439&id_item_menu=2964
‘Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo, oralmente. Mande copias a sus amigos: nueve de cada diez las estarán esperando. Millones quieren ser informados. El terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad. Derrote el terror.’
RODOLFO WALSH – AGENCIA CLANDESTINA DE NOTICIAS
