En la última conferencia de prensa, esas performances mediáticas donde el intendente se pone el traje de estadista pero termina pareciendo más bien un vendedor de autos usados, consultaron a Marcelo Matzkin acerca del arribo a la gestión de ‘dirigentes’ (comillas enormes, del tamaño de su hipocresía) de otras fuerzas políticas. Y ahí, haciendo gala de un discurso aprendido de memoria, probablemente frente al espejo, respondió con cara de poker que el gobierno municipal estaba abierto para todos aquellos que quisieran un cambio. Hasta acá, todo lindo. Pero agregó una condición: que esto no requiriera una erogación mayor de dinero.
Palabras textuales del intendente. Palabras que, como pronto veremos, son tan reales como un billete de tres pesos. 💸
Las trampas del lenguaje político (o cómo decir mucho para no decir nada)
Sin embargo, esas palabras tan bonitas esconden unas cuantas trampas y alguna que otra mentira. Comencemos con las trampas, que son las más sutiles pero no por eso menos peligrosas.
Ponerse de acuerdo en el qué, suele resultar sencillo, lo jodido es ponerse de acuerdo en el cómo. La verdad es que este es un problema tan viejo como la política misma. Quizás el mejor ejemplo sea la campaña presidencial de 1983, cuando Raúl Alfonsín terminaba sus discursos pronunciando el preámbulo de la Constitución Nacional con esa épica que solo los grandes oradores tienen. A grandes rasgos, todos compartimos casi todo lo que allí se expone. El tema, claro, es cómo se llevan a la práctica esos enunciados tan lindos y rimbombantes.
Siguiendo el mismo ejemplo: ‘afianzar la justicia’ era un objetivo compartido por todos, pero para Alfonsín eso significaba el enjuiciamiento de las Juntas Militares, un acto de valentía que definió una época, mientras que para Ítalo Luder y el peronismo significaba la ley de autoamnistía dictada por el propio gobierno militar. Mismo objetivo, interpretaciones diametralmente opuestas. Como ver una película y que unos digan que el villano es el héroe. 🎭
Queda claro entonces que no basta con el qué, es fundamental el cómo. Y lo mismo aplica para Zárate, aunque acá nadie tenga la épica alfonsinista y el nivel sea más bien de comedia de enredos. No basta con promover el cambio, además hay que consensuar de qué carajo se trata ese cambio. Porque ‘cambio’ puede significar cualquier cosa: desde una transformación profunda hasta simplemente cambiar las chapitas en las puertas de las oficinas.
La coartada perfecta de Matzkin
Sin embargo, bajo esa bandera medio desteñida del ‘cambio’, Matzkin justificó el ingreso de Marcelo Torres, Leonardo Lignazzi y Norberto Toncovich a diferentes áreas de gobierno. Lo hizo con pecho inflado, recalcando que no se creaban puestos ad hoc sino que simplemente se ‘ampliaba la base política del gobierno’ con todos quienes quieren y apoyan ese mentado cambio. Como si estuviera repartiendo caramelos en vez de cargos públicos pagados con la guita de todos los zarateños.
Palabras lindas. Discurso marketinero. Puro humo.
Pero curiosamente, nada dijo del caso de Vanesa Palermo. Y es que ya había mentido una vez y no quería reincidir en la mentira. Porque resulta, queridos lectores, que a Vanesa Palermo se le creó un cargo a medida. Como un traje sastre. Como una camisa hecha por un modisto francés. Un cargo exclusivo, personalizado, hecho específicamente para ella.
El decreto que no podía esperar (o cómo inventarse una Subsecretaría en dos patadas)
En el Boletín Oficial Municipal N° 188 se incluyó, entre otros, el Decreto Nº 573/25 por el que se crea ‘la Subsecretaría de Relaciones con la Industria, dependiente de la Secretaría de Producción’.
Sí, leyeron bien. Lean de nuevo si hace falta. Dos semanas después de haberse aprobado el Organigrama Municipal que el propio Matzkin enviara al Concejo Deliberante, ese mismo organigrama que supuestamente había sido pensado, meditado y estructurado con la prolijidad de un relojero suizo, con la dedicación de un monje tibetano, con el rigor de un ingeniero alemán, Matzkin se despierta una mañana y decide crear una nueva Subsecretaría.
Como quien se acuerda que dejó las llaves adentro del auto recién cuando cerró la puerta. 🗝️ Como quien se da cuenta a mitad de la fiesta que se olvidó de comprar hielo. Así, con esa liviandad, con esa desprolijidad, se gobierna Zárate.
La mentira en conferencia de prensa
Pero Matzkin había negado, en la conferencia de prensa, con cara de santo, con gesto adusto, con tono solemne, que se nombrara funcionarios en puestos creados específicamente para esos funcionarios. Matzkin mintió. Lisa y llanamente. Sin eufemismos ni vueltas. Mintió sabiendo que mentía, y lo hizo frente a cámaras, frente a periodistas, frente a todos los zarateños. Pero claro, los periodistas amigos no repreguntan.
Y entonces ¿cómo fundamenta semejante ocurrencia? Con un texto que podría ganar el premio al descubrimiento más tardío del año, una joya de la burocracia creativa que dice así: ‘La necesidad de dotar al Departamento Ejecutivo Municipal de una función específica destinada a fortalecer, coordinar y gestionar la relación institucional con las diversas industrias radicadas en el Partido de Zárate, dada su importancia estratégica para el desarrollo local’.
Ajá. Claro que sí. Anotado. 📝
Resulta que después de casi dos años de gestión, 730 días, para ser más precisos, que son muchas mañanas despertándose intendente, el señor Matzkin espabiló y se dio cuenta, como en un momento de iluminación divina, como Arquímedes en la bañera, de que Zárate tiene industria. ¡Eureka! ¡Qué descubrimiento!
Medio lento de entendedera, ¿no? Tardó dos años en darse cuenta de tal necesidad apremiante. Dos años mirando por la ventana sin ver las fábricas. Dos años de gestión sin notar las empresas que están ahí nomás, dando trabajo a miles de zarateños. Pero bueno, más vale tarde que nunca, dicen por ahí. Aunque en este caso habría que agregar: más vale tarde que nunca, sobre todo si necesitás acomodar a alguien urgente. 🏭
La prosa burocrática del acomodo
El decreto sigue con su prosa burocrática, esa que parece escrita por una inteligencia artificial aburrida, afirmando que ‘resulta necesario crear una Subsecretaría de Relaciones con la Industria, dependiente de la Secretaría de Producción, a fin de dotar a la gestión municipal de una estructura especializada que permita canalizar adecuadamente las políticas productivas y atender de manera eficiente los desafíos y oportunidades que presenta el sector industrial local’.
Si esto es verdad cómo no se creó antes poniendo al frente a alguien con trayectoria presentable de haber incursionado en empresas, industrias y que haya trabajado en relaciones entre industrias, o no es necesario tener antecedentes en Zárate.
Traducción del lenguaje oficialista al castellano: ‘Necesitamos urgente un cargo para ubicar a una concejal que se nos quedó sin banca y que nos viene haciendo aguante desde el Concejo’. O dicho de otro modo: ‘Tenemos que pagar el favor político antes de que se nos vaya con otros’.
Porque seamos honestos: si esta Subsecretaría era tan necesaria, tan imprescindible, tan urgente para el desarrollo industrial de Zárate, ¿cómo es que no estaba en el organigrama original? ¿Cómo es que nadie se dio cuenta durante todos estos meses de planificación supuestamente prolija? La respuesta es simple: porque la necesidad no era de Zárate, era de Matzkin. La necesidad no era industrial, era política.
👔 Vanesa Palermo: del peronismo kirchnerista al ‘peronismo PRO’ (sí, existe)
¿Y a quién designa al frente de esta flamante y urgentísima Subsecretaría que hasta hace dos semanas no existía? A la ‘Sra. Palermo Vanesa Liliana, DNI 26.153.591’, quien fuera electa concejal por el Frente de Todos junto a Leandro Matilla. Sí, esa misma Vanesa Palermo que tras la asunción de Marcelo Matzkin panquequeó con una velocidad que haría sonrojar a un crepe bretón, y creó, de facto, el ‘peronismo PRO’ en Zárate, desde el que acompañó casi todas, por no decir todas, las propuestas del Ejecutivo Municipal. 🥞
La creatividad política zarateña no tiene límites. Inventamos híbridos ideológicos como quien inventa sabores de helado. Peronismo PRO. Suena a oxímoron, a contradicción en los términos, pero en Zárate es posible. Acá todo es posible si hay un cargo de por medio.
La cooptación estilo Matzkin
Porque, al igual que en el caffarismo, ese sistema que Matzkin tanto criticó en campaña y que ahora replica con una fidelidad digna de un buen estudiante, así funciona la cooptación de funcionarios en Zárate matzkinista: vas sumando piezas sueltas del justicialismo, esos dirigentes marginales que no encuentran hueco en el PJ y persiguen su propio proyecto individual pero que tienen un valor electoral residual, un resto de arrastre, y los vas incorporando uno por uno a tu estructura.
Como armar un Lego político. Como juntar figuritas en el álbum. Como hacer una ensalada con lo que quedó en la heladera.
Ampliar la base electoral desde arriba, llaman a esto los estrategas de café, esos que toman cortados eternos en bares céntricos y se creen genios de la política. Nosotros decimos comprar voluntades con puestos públicos. Pero suena menos marketinero, menos cool, menos instagrameable. Es más crudo, más directo, pero también más honesto.
El desfile de tránsfugas
Primero fue Javier Yagode, ese personaje que no tiene un cargo formal en el gobierno pero ubicó estratégicamente a sus familiares en la estructura municipal, porque la familia es sagrada, especialmente cuando cobra del Estado. Más tarde llegó Marcelo Torres, que pasó de ser opositor a ser oficialista con la misma naturalidad con la que uno se cambia de remera. Y ahora Vanesa Palermo, quien completa el trío de ases.
Poco a poco, como quien junta monedas para el colectivo, Matzkin va peronizando cada vez más su gestión apelando a dirigentes marginales del justicialismo, creyendo que tal manera fortalece su caudal electoral en desmedro de su principal oponente. Es la vieja estrategia del divide y reinarás, pero versión distrito industrial bonaerense. Maquiavelo con acento del conurbano. 📊
Y la verdad es que funciona… hasta que deja de funcionar. Pero para eso falta, ¿no? Por ahora el castillo de naipes se sostiene. Por ahora las fichas no se caen. Por ahora.
La pregunta que nadie responde (y que todos evitan)
Por supuesto que no se publicó el curriculum de Palermo para conocer los antecedentes industriales que ameritan su ubicación en el gobierno municipal. Por supuesto que no sabemos si cuenta ‘con idoneidad técnica para conducir el área’, como manda la ley y el sentido común. Por supuesto que todo esto se hace en las sombras, con el sigilo de quien esconde algo.
¿Qué experiencia tiene Palermo en relaciones industriales? ¿Qué formación tiene en políticas productivas? ¿Qué proyectos industriales desarrolló durante su paso por el Concejo? Preguntas simples que merecen respuestas simples. Pero el silencio es ensordecedor.
La otra pregunta incómoda: ¿qué dirán en SMATA?
Y acá viene una pregunta que cabría hacerse, un interrogante que flota en el aire zarateño como esos globos que se escapan en las fiestas infantiles: ¿Qué opinan los afiliados al SMATA al ver que una dirigente de su sindicato, porque Vanesa Palermo es parte del Consejo Directivo Nacional de SMATA y hasta hace pocos meses se identificaba en el Concejo Deliberante con el nombre del sindicato, participaba en actividades gremiales, se sacaba fotos representando al sindicato, hoy forma parte de un gobierno de La Libertad Avanza peronizado?
Sí, leyeron bien. Del sindicalismo combativo a la gestión libertaria. De defender los derechos de los trabajadores a formar parte de un gobierno que pregona exactamente lo opuesto. ¿Coherencia ideológica? ¿Principios? ¿Convicciones? Todo eso quedó en el camino, como envases vacíos tirados en la ruta.
Uno imagina la conversación en la próxima asamblea sindical. Uno se pregunta qué dirán los trabajadores de Toyota y Honda cuando vean que su dirigente ahora está del otro lado del mostrador. Uno se pregunta si alguien en SMATA está al tanto de esta metamorfosis política o si simplemente todos hacen la vista gorda porque así funciona la rosca.
El patrón se repite (y ya nadie se sorprende)
Lo más triste, lo verdaderamente patético de todo esto, es que el patrón se repite una y otra vez. Como un disco rayado. Como una mala película que pasan todos los domingos por la tarde. Como esas pesadillas recurrentes de las que no podés despertar.
Matzkin prometió transparencia y hace todo a puertas cerradas. Prometió austeridad y crea cargos como si fueran pochoclos. Prometió reducir la planta política y la infla día a día. Prometió honestidad y miente en conferencias de prensa.
Todo lo que criticó durante años a Osvaldo Cáffaro -la falta de transparencia, el clientelismo, la improvisación, el acomodo de dirigentes, la creación de cargos innecesarios- hoy lo replica con entusiasmo de alumno aplicado. La única diferencia es que ahora las excusas vienen con otro packaging, con otra estética, con otro logo. Pero el contenido es el mismo. La rosca es la misma. La hipocresía es la misma.
Zárate, tierra de contradicciones
En definitiva, estamos ante un caso paradigmático de doble discurso, de ese arte político tan refinado que consiste en decir una cosa y hacer exactamente la opuesta. Matzkin dice que no hay costos económicos en estos nombramientos, pero el Decreto contradice sus propias palabras: se crea un cargo nuevo, con todo lo que eso implica en términos presupuestarios, y se lo asigna a dedo a una dirigente que necesitaba ubicación.
El intendente nos pide que le creamos cuando dice que esto no le cuesta un peso a los zarateños, pero los papeles oficiales -esos que llevan su firma, esos que él mismo promulga- dicen otra cosa. Los documentos no mienten. Los decretos no fantasean. Los boletines oficiales no hacen campaña.
Matzkin miente, y lo hace sabiendo que la mayoría de los vecinos no va a leer el Boletín Oficial, no va a revisar los decretos, no va a cuestionar las designaciones. Apuesta a la desidia, al desinterés, al cansancio de una sociedad harta de la política zarateña. Y muchas veces le sale bien.
Pero algunos seguimos leyendo. Algunos seguimos fiscalizando. Algunos seguimos con las preguntas incómodas, esas que nadie quiere responder.
‘Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo, oralmente. Mande copias a sus amigos: nueve de cada diez las estarán esperando. Millones quieren ser informados. El terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad. Derrote el terror. Haga circular esta información’.
RODOLFO WALSH – AGENCIA CLANDESTINA DE NOTICIAS

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