Según se desprende del expediente que investiga el homicidio de Fernando Báez Sosa y quienes serían los responsables de ella, uno de los imputados como coautor es Máximo Thomsen, hijo de la Secretaria de Obras Públicas del Municipio de Zárate.
Si bien la funcionaria no tiene responsabilidad legal alguna en el accionar de su hijo, puesto que es mayor, y los cuestionamientos que pueden hacérsele, a los que no nos sumamos, se restringen a una cuestión extra judicial, no hay dudas en que no cuenta con la serenidad ni la tranquilidad para poder seguir ejerciendo el cargo que le confió el intendente municipal Osvaldo Cáffaro.
El difícil momento por el que la está haciendo atravesar su hijo le impiden, sin duda alguna, poder dedicarse de lleno a su labor ejecutiva en la Municipalidad de Zárate.
Las autoridades locales no pueden hacer como que nada pasó, si bien los hechos exceden la realidad local, atraviesan la sociedad zarateña de manera contundente.
Si bien siempre miraban para otro lado cuando los hechos de violencia en las noches se sucedían, es momento de asumir las responsabilidades, de ponerse los pantalones largos y hacerse cargo de lo que corresponde.
Es necesario que el Municipio de Zárate, como ciudad de origen de los acusados de haberlo golpeado hasta la muerte, se solidarice con la familia de Fernando dejando en claro que los zarateños repudiamos el accionar de los detenidos y que confiamos en el accionar de la justicia para que aplique el máximo rigor en la sanción de los responsables para evitar que este tipo de sucesos se repitan.
Es preciso que el Municipio de Zárate aprenda de lo acontecido en Villa Gesell y extreme sus medidas para evitar que algo similar ocurra en las noches zarateñas. Ya ha habido hechos de extrema gravedad y quienes deben implementar acciones concretas para evitar su repetición no lo han hecho, no se puede esperar más.
Es imperioso que el intendente municipal le solicite a la Secretaria de Obras Públicas Rosalía Zárate que dé un paso al costado hasta tanto pueda recobrar la templanza de espíritu necesaria para poder ejercer su cargo.
Es urgente que los representantes de la ciudadanía zarateña se pongan al frente de sus reclamos y sus sentimientos. Si realmente creen representar a los vecinos, deben ser la voz de quienes marchan en silencio.
Sin oportunismo político, sin pretender sacar ventaja, poniendo por encima de todo el reclamo ciudadano. Esto es algo que debe encarar todo el arco político.
Si realmente Zárate es una ciudad para la vida, como tanto proclama el Municipio utilizando un slogan que copiaron de la ciudad de Medellín, Colombia, llegó el momento de ponerlo en acción.
Se debe condenar el asesinato y la muerte.
Se debe defender la vida por encima de todo… y de todos.

2 comentarios
Pingback: ¿Renunció Rosalía Zárate al gobierno municipal? – Príncipe del manicomio
Pingback: La zarateñidad al palo – Príncipe del manicomio