Crónica de un intendente que juega a ser influencer mientras Zárate se inunda… otra vez
📸 ‘¿Está bien así o con más barro?’
Cuando la respuesta es ‘menos show, más gestión’.
A veces no hace falta un discurso. Basta una foto mal pensada.
Una zapatilla embarrada, una sonrisa ladeada y una frase como sacada de TikTok: ‘¿Está bien así o con más barro?’
Sí. Eso escribió el intendente Marcelo Matzkin en sus redes, y reposteó su ejército de obsecuentes, apenas días después de que cientos de familias zarateñas vieran flotar el agua en sus livings, se les arruinara la heladera o tuvieran que dormir con los pies mojados.
Y no, no era una joda. O capaz sí… pero salió como el culo. O quizás los estaba jodiendo.
Porque lo que quiso ser una ironía para responderle a las críticas por sus zapatillas inmaculadas el día de la visita de Bullrich y Petri, terminó siendo un boomerang en la cara. Y fuerte.
La verdad, Marcelo, no está bien así. Y con más barro, tampoco.
🎙️ ‘Me interesa tres pitos lo que escriben’
El clásico: ‘No me importa… pero igual te contesto indignado’
Unos días antes, en una entrevista con FM Cielo 106.9, el intendente había respondido a las críticas con un acting que ya le conocemos: el del tipo al que ‘le resbala todo’.
‘Me interesa tres pitos lo que escriben’, dijo, casi masticando las palabras.
‘Las zapatillas eran las mismas desde las siete de la mañana del viernes. Estuve 48 horas con las mismas.’
¿Qué querés que te diga? Si el mejor argumento ante la indignación vecinal es que usaste el mismo calzado dos días seguidos, estamos en problemas.
Así lo reflejaba Deltacom.
Además, nadie le preguntó si se cambió los zapatos. Le preguntaron por qué no había calles transitables. Por qué en los barrios el barro es rutina, no vestuario de campaña.
Y eso de ‘tres pitos’… bueno, a esta altura es casi un clásico. Como esos que dicen ‘yo no miro Gran Hermano’ pero te repiten todos los detalles del confesionario.
No le interesa lo que escribimos, pero está todo el día hablando de eso.
Le arde, le molesta, le incomoda. Y claro: duele más una crítica con barro que una foto con filtro.
⚠️ Emergencia, pero con pista de atletismo
Bienvenidos a Zárate: la ciudad donde se inundan los barrios pero se construyen pistas olímpicas de atletismo.
Mientras muchos vecinos aún sufren las consecuencias directas de la última tormenta e incluso aún quedan evacuados, en el despacho principal del Palacio Municipal el Intendente Marcelo Matzkin firmaba un nuevo decreto: el 268/25, que declaraba fracasada la primera licitación para construir la pista de atletismo del famoso ‘campo olímpico’.
Uno piensa: ‘bueno, al menos frenaron esta pavada’.
Pero no. En el Artículo 2, el mismo decreto dice que se llama otra vez a licitación para la misma obra. Porque cuando algo no se entiende, lo repetimos.
Y entonces ahí estás vos, vecino de barrio Bosch, de Villa Florida, de Reysol, sacando el barro de tu vereda con una escoba prestada… mientras la Municipalidad gasta millones en una pista que nadie pidió.
¿Te suena lógico? A nosotros tampoco.
Ah, y para colmo, todo esto pasa después de que el intendente repitiera en cada discurso que primero el zanjeo, primero el agua, primero lo esencial.
‘Antes que una bicisenda estará el zanjeo… antes que un parque urbano estará el agua.’
Sí, claro. Pero parece que entre el decir y el hacer se les inundó el relato.
🧢 El acting del tipo común (que vive en un country)
Porque una cosa es embarrarse, y otra muy distinta es entender el barro.
Lo de las zapatillas embarradas no es solo una mala foto. Es una puesta en escena. Una postal armada para hacer política con lo simbólico.
El problema es que no es simbólico cuando la gente sufre. Es literal.
Y se nota que Matzkin no lo entiende. Porque él no vive en una casa donde el agua entra por la puerta y sale por los enchufes.
Porque es falso. Porque es impostado. Porque no es la realidad. Porque no son lo que dicen ser. Porque son mentirosos.
Se equivocaron una vez y se vuelen a equivocar. Como se equivoca Matzkin con su posteo.
Se lo nota fuera de sí, enojado, sobre pasado. Cometiendo errores groseros.
De un gobernante uno espera mesura y templanza. El papelito marketinero del tipo común que trabaja de Intendente, replicando la lógica Milei que organizadamente busca instalar Matzkin con su posteo y Smithers desde el Concejo Deliberante, que reacciona como reaccionaría cualquiera ya no lo cree nadie.
Calle asfaltada, portón eléctrico, pajaritos. Todo limpio, todo prolijo, todo lejos del barro. Porque Matzkin, que se jactaba de vivir en un barrio de calles de tierra, hoy vive en un barrio privado.
Entonces, cuando lo vemos posar con sus zapatillas embarradas, no emociona. Indigna.
Porque si eso es ‘ponerse en el lugar del otro’, es una burla.
Porque si esa es su forma de mostrar cercanía, está tan desconectado como un celular sin señal.
🤳 Gobernar desde el ring de Instagram
Un mini Milei de pacotilla sin motosierra, pero con community manager.
Matzkin no gobierna: actúa. Es un intendente en modo influencer, con más posteos que políticas públicas.
Y eso cansa. Agota. Molesta.
El problema no es solo que hable como si estuviera en X. El problema es que piensa como si X fuera la vida real.
Y así, el barro es contenido. La crítica es ‘hater’. El problema es el que pregunta, no el que no hace.
Todo se resume en eso: no tienen gestión, pero tienen Instagram.
Y no les preocupa mejorar, sino responder. Defenderse. Enojarse. Pegar antes que pensar.
📉 Gestión que tropieza dos veces (y con la misma piedra)
Ni autocrítica, ni pausa: solo huida hacia adelante.
La ciudad se inunda. La licitación fracasa. Las cloacas colapsan. Los vecinos protestan.
Y ellos siguen como si nada. Como si no pasara nada. Con el Intendente burlándose de los vecinos.
Reaccionan, pero no reflexionan.
Firman, pero no escuchan.
Postean, pero no gobiernan.
Y cada vez que se equivocan, vuelven a hacerlo. Y cada vez que se les exige, contestan con frases hechas y acting berreta.
Porque no hay planificación. No hay rumbo. No hay empatía.
🛑 Sáquense las zapatillas. Lávense la cara.
Gobiernen. O al menos, inténtenlo.
El barro no se borra con un posteo. El barro no se transforma en épica porque una zapatilla blanca se ensució.
El barro está en las calles. En las casas. En las veredas. En los pies de los chicos que no llegaron a la escuela.
Y también, seamos honestos, el barro está en la gestión.
En las prioridades. En las decisiones. En ese gesto constante de querer tapar todo con redes sociales.
Entonces no, Marcelo. No está bien así. Ni con más barro. Ni con más filtros. Ni con más frases hechas.
Si vivieran como viven muchos zarateños, las zapatillas no solo tendrían tierra, también tendrían mierda, y mucho más que un bordecito en la suela.
Basta de marketing. Basta de mentiras.
Si no van a hacer las cosas bien, al menos dejen de burlarse.
Y si no van a tomarse en serio el cargo que ocupan, entonces sáquense las zapatillas, lávense la cara y mándense a mudar.
‘Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo, oralmente. Mande copias a sus amigos: nueve de cada diez las estarán esperando. Millones quieren ser informados. El terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad. Derrote el terror.’
RODOLFO WALSH – AGENCIA CLANDESTINA DE NOTICIAS
