Canta Joan Manuel Serrat que ‘nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio’, y es una aseveración que, en parte fue puesta a juicio recientemente en la Argentina y se comprobó como cierta.
El pasado jueves asumieron las nuevas titulares de Trabajo, Desarrollo Social y Mujeres, Género y Diversidades, Raquel “Kelly” Olmos, Victoria Tolosa Paz y Ayelén Mazzina respectivamente y era una realidad que bien debiera haber conllevado la atención de la ciudadanía puesto que en un país con indicadores cercanos al 50% de pobreza el trabajo y la política social debieran ser temas atención siempre.
Sin embargo la noticia estuvo relegada en los noticieros centrales de los medios de comunicación y fuera de cualquier tema de charla entre los argentinos, porque la centralidad noticiosa argentina el pasado jueves fue el anuncio del Director Técnico de River Plate, Marcelo Gallardo, quien dio a conocer que en diciembre dejaba su trabajo luego de ocho años y medio ocupándolo, una rareza.
Como canta León Gieco, ‘fue cuando el fútbol se lo comió todo’, porque literalmente fue así. LA, así en mayúsculas, noticia del día (y de varios días más) fue que Marcelo Gallardo dejaba el banco de suplentes del equipo masculino de futbol de River Plate y todo el mundo habló de ello.
¿Qué duda cabe? Tiene razón el Nano, nunca es triste la verdad, porque es lo que hay, la cuestión pasa entonces por qué es lo que hacemos como sociedad a partir de eso.
Mientras sigamos creyendo que es más importante un director técnico de fútbol que un ministro, la verdad no tendrá remedio.
Mientras sigamos creyendo que el fútbol importa más que las acciones de gobierno, la verdad no tendrá remedio.
Si el problema es que el fútbol y muchos de sus directores técnicos generan más alegrías que los ministros y el gobierno, la verdad no tendrá remedio.
Pero la realidad es que los argentinos, mayoritariamente, reciben más alegrías del fútbol que de sus gobernantes. Pero eso es cortoplacista.
Por eso el desafío es encontrarle remedio a esta verdad que nos toca enfrentar a diario, entendiendo que las alegrías no se generan en el verde césped sino en el día a día que nos toca vivir. Y es responsabilidad de todos, pero fundamentalmente de quienes han tomado la decisión de proponerse para conducir los destinos del país.
Es momento de poner manos a la obra y entender que el fútbol no se puede comer todo, ni con un programa de Fútbol para Todos ni con un Mundial. El próximo noviembre, lamentablemente, seguiremos teniendo los mismos problemas que hoy… o más, solo que las noticias nos pretenderán adormecer mientras Argentina avance en la Copa del Mundo.
Para revertir esto es fundamental el compromiso de todos, cada uno en lo suyo y en la medida de sus posibilidades, pero convencidos que solo la tarea de todos nos hará modificar la realidad y crear una nueva verdad… y entonces sí poder decirle al Nano que la verdad tenía remedio y era modificable.



