Aunque el concejal Ariel Ríos reconozca que ‘somos horribles comunicando’, algo que no vamos a discutir porque es real pero recién se dieron cuenta después de quince años, cierto es que al Intendente Osvaldo Cáffaro le gusta y mucho ser centro de atención de las noticias que se generan en el Municipio. Por ello se estampa el sello de ‘Gestión Cáffaro’ en mucha de la comunicación oficial o directamente aparece el Intendente en actividades que lejos están de su rol como titular del Departamento Ejecutivo Municipal. Por eso es que es tan estruendoso el silencio en el que está sumida la administración municipal.
La última actividad comunicada en la página web gubernamental que involucra al Intendentes es del 1 de septiembre. Fue la única actividad pública oficial del Intendente desde que a mediados del mes pasado pidiera licencia.
Pasaron dos semanas desde entonces, mucho tiempo, demasiado tiempo.
En aquella oportunidad Cáffaro pidió licencia en el marco de lo estipulado en el inciso 13 del artículo 108 de la Ley Orgánica de Municipalidades que establece que el Intendente debe ‘Solicitar licencia al Concejo en caso de ausencia mayor de cinco días’. En consecuencia la pregunta es obvia, ¿Osvaldo Cáffaro estuvo los últimos 5 días en Zárate?
Según nos enteramos la respuesta es no. Aunque ayer, y después de 12 días, recién volvió a postear en sus redes personales una actividad.
¿Dónde estuvo en ese tiempo?
Según supimos Osvaldo Cáffaro viajó al sur a controlar el arribo de las ventanas, puertas y muebles que enviara a su inversión inmobiliaria patagónica.
Hacia allá partió con su esposa y Secretaria General del Municipio, Patricia Moyano, su hija y su yerno, mientras en Zárate Arroquigaray, Río y Raffo se quedaban al frente del gobierno.
¿Por qué entonces no volvió a pedir licencia? En primer lugar porque es poco serio hacerlo. En segundo lugar porque nadie le exige al Intendente que cumpla con la ley. En tercer lugar porque la actividad que lo ubica fuera de Zárate es eminentemente personal.
¿Por qué no se le exige al Intendente que cumpla con la ley?
¿Por qué se deja que haga lo que quiera?
¿Por qué el Concejo Deliberante no cumple con su labor?
¿El Concejo Deliberante zarateño es algo más que una caja de ahorros mensual para los concejales?
Hoy hay sesión del Departamento Deliberativo. El Orden del Día es, excesivamente, calmo. No hay previstas declaraciones de repudio a las amenazas recibidas por el ex Presidente Macri, dejando expuesto que para sus miembros también hay una doble vara, ni proyectos que ameriten un debate profundo. De hecho, lo único que a priori podría ameritar cierto debate es el Expediente 293/22 por el que el Departamento Ejecutivo Solicita Excepción al Código de Planeamiento Urbano… pero no se puede saber ni dónde ni por qué porque la página web del Concejo Deliberante no funciona desde hace unos cuantos días. En la misma sesión se tratarán dos actas de sesión, lo cual es más que llamativo ya que se hace un acta por sesión y el Reglamento Interno fija que en cada sesión se debe tratar el acta de la sesión anterior. Leandro Matilla y Juan Carlos Doti D’Acosta proponen violar las normas, ¿Los 19 concejales restantes son cómplices de esto?
¿Alguno de los 20 concejales pedirá explicaciones del paradero del Intendente Municipal? ¿Será necesario hacer un llamado a la solidaridad para lograr su aparición?
