Etimológicamente la palabra dirigente se refiere a quien dirige, proviene del latín dirigentis y significa ‘el que ordena, el que endereza la dirección’. El que señala el camino a seguir.
En sociedades como la argentina, en las que el paternalismo político se hace más palpable en cualquier nivel que uno analice, el rol de los dirigentes adquiere una importancia aún mayor.
Desde hace casi una semana Lima se encuentra sin médicos de guardia, nosotros lo expusimos el lunes pasado, pero curiosamente ningún ‘dirigente’ político zarateño se refirió al tema. El Intendente Cáffaro, cuando fue consultado, diluyó su respuesta afirmando que no era un problema exclusivo de Lima sino también de Zárate porque costaba encontrar médicos que quisieran cubrir las guardias médicas, sin atender el meollo de la cuestión, que los médicos que sí están se quieren ir por lo que les pagan, hizo la gran Felipe Solá, se hizo el boludo. Es de suponer que si a uno le cuesta conseguir algo, cuando lo obtiene, lo tiene que cuidar. En Cáffaro no se aplica esa lógica.
Pero también en la semana hubo sesión en el Concejo Deliberante y llamativamente nadie, ninguno de los 20 concejales, se refirió al tema. ¿Por qué? Más que curioso cuando hay vecinos de Lima ejerciendo como concejales en el recinto, hay profesionales de la salud en el recinto, incluso vecinos que dicen preocuparse por la realidad de los zarateños… pero, una vez más, no fue el caso en esta oportunidad.
Tampoco se refirió al tema la Secretaria de Salud Fiorella Scafati, aunque en este caso, y en honor a la verdad, hay que reconocer que no tuvo un comportamiento diferente en esta oportunidad puesto que no se la escuchó decir nada desde que asumió, y si en público va a decir lo que dice en las reuniones privadas, se entiende por qué no habla.
Aunque el caso de Lima no es el único inconveniente que afronta la salud zarateña. También hay reclamos gremiales en el Hospital Intermedio Municipal Dr. René Favaloro. Aunque los medios lo oculten, aunque nadie hable de ello, ayer sábado no hubo atención de guardia porque hubo paro. ¿Por qué? Por las mismas razones que reclaman los médicos de la Unidad Sanitaria de Lima, por el nivel de sus haberes. De esto quizás el Intendente no se enteró porque ayer estuvo un poco ocupado.
Porque no solo son trabajadores precarizados que deben inscribirse como monotributistas y facturarle al Municipio, algo que hace ya varios años fue marcado como una infracción por el Tribunal de Cuentas pero que Cáffaro se empecina en incumplir, con la anuencia de todo el arco político.
Pero los reclamos laborales no son el único problema que afronta la salud local. Se suma también la realidad del COVID-19, en donde los casos siguen en franco ascenso y nadie hace nada al respecto, y desde hace unos días hay falta de jeringas.
Se desconoce si el problema es de los proveedores, lo cual es de difícil verosimilitud dado que en la primera mitad del año los diferentes proveedores médicos embolsaron más de 10 millones de pesos, o si se debe al propio Municipio que no compró las jeringas, pero la realidad es que desde hace más de una semana las salas de primeros auxilios no aplican vacunas. ¿Nadie sabe esta realidad? ¿Por qué nadie la cuenta? ¿A ningún concejal le preocupa la situación o no se animan a hablar? ¿O no pueden sacar los pies del plato?
Porque faltan dirigentes y, peor aún, faltan liderazgos.
Hoy en Zárate no hay un vecino que emerja como líder de una porción de la sociedad, porque no hay quien pueda convocar a la sociedad tras un grupo de ideas y encabezar decididamente a dicho grupo. Ojo, hay quien pueda creer que el Intendente es un líder, pero no hay que confundir liderazgo con patronazgo ni, mucho menos, con empleador
Los liderazgos locales son una suerte de efecto derrame de liderazgos foráneos. Se es líder porque se participa en el sector en el que alguien es líder en la Provincia o en la Nación y como este ‘bendice’ a un vecino local, este automáticamente es visto como líder, como dirigente, pero ni lidera ni dirige, ni siquiera emite opinión sobre las cosas que acontecen en el Distrito y sobre las que un dirigente político que se precie de tal debe hablar.
Si hay conflicto con la salud hay que indagar el por qué, analizar las causas, estudiar las razones, realizar las denuncias del caso y proponer vías de acción alternativas, pero concretas y alejadas de los grandes titulares.
Si transcurrido el 50% del año presupuestario se utilizó tan solo el 26% de lo presupuestado para el área de Atención Primaria de la Salud, es claro que hay problemas. Estos son los datos que surgen de la Situación Económico Financiera del Municipio que fue publicada recientemente y sobre la que nadie se pronunció públicamente hasta el momento.
¿Estarán esperando que algunos de estos datos aparezcan en un medio nacional para reaccionar? ¿Entenderán de qué tratan los datos publicados? ¿Tienen sustento los datos publicados?
La sociedad necesita liderazgos, no mesiánicos ni incuestionables, pero sí vecinos que emerjan de ella como quienes están en condiciones de ordenar y dirigir su marcha.
Es necesario recuperar la discusión colectiva acerca de los problemas comunes para encontrar líneas de acción que conduzcan a un mejor futuro. Para eso es fundamental la aparición de dirigentes que dirijan esa discusión. No que la sometan ni que la utilicen en su provecho, sino que la encarrilen un pos de obtener los mejores resultados.
Esto hoy no se ve.
En Zárate pasa de todo, y no pasa nada.
Y mientras todo esto sucede, mientras la inseguridad arrecia, mientras los pozos tienen un poco de calle entre ellos, mientras se siguen gastando ingentes cantidades de dinero en el polideportivo, mientras se le paga al ‘recaudador’ de De Vido sin que nadie dé explicaciones… ni que nadie las pida, el Intendente Municipal Osvaldo Cáffaro junto a varios de sus funcionarios se dedica a estar de farra y hacer trencitos…
Hoy la sociedad está a la deriva… y a merced de una realidad cada vez más oprimente, degradante y obscena que pone en duda la propia existencia de la sociedad organizada como tal.

1 comentario
Pingback: Con Aldo no se jode – Príncipe del manicomio