En la época en que aún se mostraba como respetuoso de la institucionalidad, las formas democráticas y pretendía ejercer un caffarismo heterodoxo, el Presidente del Concejo Deliberante Leandro Matilla se comprometió públicamente a volver a citar a Alejandro Cimiotta después de su payasesco faltazo e incumplimiento de lo normado en la Ley Orgánica de Municipalidades, que en el punto 7 del artículo 108 establece que ‘Constituyen atribuciones y deberes en general del Departamento Ejecutivo: 7.- (Texto según Ley 11024) Concurrir personalmente, o por intermedio del secretario o secretarios de la intendencia, a las Sesiones del Concejo cuando lo juzgue oportuno, o sea llamado por Decreto del Cuerpo, con una antelación de cinco (5) días para suministrar informes. El Intendente podrá tomar parte en los debates, pero no votar. La falta de concurrencia del Intendente ó Secretarios cuando haya sido requerida su presencia por Decreto, o la negativa de ellos a suministrar la información solicitada por dicho Cuerpo, será considerada falta grave.’
Sin embargo el tiempo pasó y sigue pasando y Cimiotta no da las explicaciones que le pidió el Concejo Deliberante, el Presidente del Cuerpo no cumple con su palabra.
Lo que inicialmente comenzó como la búsqueda de una institucionalidad inexistente en la conducción del Departamento Deliberativo local, derivó en una construcción político partidaria.
Pareciera que la proximidad de Matilla a la Unión Obrera Metalúrgica generó una cierta mimetización con el accionar de uno de sus más recordados Secretarios Generales, Augusto Timoteo Vandor, quien cuando Juan Perón estaba exiliado pretendió construir un peronismo sin Perón.
La experiencia no terminó bien ni en términos políticos para el proyecto ni en términos personales para Vandor. Y uno tiene que aprender de la historia.
Parece que Matilla no lo entiende así porque pretende construir un caffarismo prolijo, un caffarismo sin Cáffaro… pero si siempre hacemos las mismas cosas, los resultados siempre serán los mismos. Es casi un problema zoológico. Uno no puede mimetizarse de camaleón, es el camaleón el que se mimetiza.
Pero sin embargo Matilla pretende cuestionar esta realidad.
Por eso tiene un conflicto entre lo que dice y lo que hace, aunque cada vez menor ya que ya no dice lo que piensa sino lo que le dicen que diga.
Y entonces se olvida de lo que dijo y busca puestas en escenas para mostrarse diferentes al oficialismo… pero útiles a él. Caffarismo sin Cáffaro.
El mejor ejemplo es la postura frente al proyecto de ordenanza de citación trimestral al Secretario Jefe de Gabinete, que pretende establecer un informe trimestral a lo que el peronismo le parece demasiado y plantea que se realice en forma anual… no vaya a ser cosa que se enoje Cáffaro cuando lo que necesitan es su bendición. El problema es que la corren de atrás porque ahora que Cáffaro está explorando un nuevo cambio de rumbo para encarar hacia Tigre, el massismo local logró establecer una mejor interacción con el Intendente sin exponerse. Matilla dice que es parte del gobierno y vota contrario a los intereses del mismo.
De manera increíble dedicaron gran parte de la sesión del pasado jueves a debatir si los funcionarios públicos deben dar explicaciones o no deben hacerlo. Es increíble que en el año 2022 se tenga que debatir eso, pero en Zárate es una realidad.
Y entonces, como tienen el culo sucio eligen esconder, eligen no cumplir con sus responsabilidades. Cristina Fernández diría que son funcionarios que no funcionan.
Pero ¿Por qué no hacen lo que tienen que hacer?
Los funcionarios tienen que dar explicaciones de sus actos y cumplir con su palabra.
Matilla dio la palabra de volver a citar a Cimiotta, pues hágalo.
El oficialismo menciona que no tienen problemas en dar explicaciones, pues denlas.
No es momento de tantos discursos sino de acciones.
El problema es que las acciones que se mencionan no son las que se ejecutan.
Matilla debería dejar de preocuparse por intentar construir partidariamente cuando lo que debe hacer es construir políticamente.
No se trata de hacer un caffarismo sin Cáffaro se trata de hacer un Concejo Deliberante de todos y para todos.

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